Europa League
El Celta cede el favoritismo
Fútbol | Primera Federación
Otro ejercicio de autoconfianza del Celta B se cerró ayer con un empate en Barreiro ante un buen Mérida que erró dos penaltis y jugó con un hombre más la última media hora. El filial no ganó pero sigue sosteniendo su apariencia inmune. Cómo no, segundo en la tabla y ya con siete jornadas consecutivas sin perder.
El Celta B se siente tan inexpugnable que está dispuesto a mirarle a los ojos a la fortuna y sostenerle la mirada. Sin pestañear. Porque sabe que puede ser dañado pero tiene una fe inmensa en sí mismo. Lo que provoca que no necesite domar los partidos para jugarlos. Incluso aquellos que tienen más sucesos que juego, como el de ayer en Barreiro ante un gran Mérida, lleno de futbolistas que se pasean por las puertas del fútbol profesional sin nada o poco que desmerecer con otros tantos que ya lo pisan. Es la realidad de una Primera Federación que para brillar ha tenido que herir de muerte a la Segunda y a la Tercera, pero que demuestra un gran nivel futbolístico, del que se beneficia el filial celeste.
Ese equipo que, en plena ebullición, se permite echarle pulsos a la suerte. Como, por ejemplo, el lujo de tener de salida en el banquillo a Óscar Marcos y Ángel Arcos, sabiendo de antemano que ya no podía contar con el lesionado Hubo Burcio ni con Andrés Antañón, convocado por el primer equipo. Fredi Álvarez siente que esa condición de casi intocable -una sola derrota en las diez jornadas previas a la de ayer- reside en el grupo, no en los nombres, por lo que puede repartir minutos, especialmente en sus futbolistas de ataque. Los elegidos ayer fueron Álvaro Marín, Hugo González y el recién fichado y antes cedido Bernard Somuah.
El partido salió bravo. Hasta irreverente. Con el tamaño de Barreiro de excusa, las dos áreas cogieron protagonismo desde el arranque, con ambos porteros obligados a intervenir. Porque los dos equipos pudieron marcar al saltarse a la torera aquello tan antiguo de los minutos de tanteo. Tal rebeldía en el planteamiento se metió en las venas del encuentro, que se decidió a reventar las costuras a base de imprevistos. A ritmo del silbato de Manuel Pozueta y del archiconocido VAR barato.
El primer golpe al orden establecido fue el penalti señalado por agarrón de Álvaro Marín por parte del lateral Beneit. Hugo González marcó, pero tuvo que repetir lanzamiento al detectar el vídeo un doble toque. Nada con lo que la elevada autoconfianza del filial no pudiese lidiar. El valenciano volvió a marcar. Entre la ironía de la grada pidiendo “otra, otra”, el conjunto local tomaba ventaja pero perdía enseguida por lesión a su goleador. Un suceso más.
Como todo lo antedicho conllevó sus consiguientes revisiones, el añadido de la primera parte fue de 6 minutos. Tiempo más que suficiente para otro chupito de imprevistos. En un saque de esquina, Meixús se pasó de insistente en el agarrón y el árbitro repitió penalti, pero en el otro área. Martín Solar, calidad a raudales, se topó con Coke y el Celta B se seguía sintiendo inmune a todo tras cerrar una primera mitad de 54 minutos.
El programa de variedades se abrió en la segunda parte con otro penalti en contra del B por una absurda mano de Jan Oliveras en una barrera a la falta lanzada por Óscar Castellano ‘Chiqui’, a quien alegra ver siendo importante en su primer año de Primera Federación tras curtirse por equipos de estas tierras. Fue él quien asumió el lanzamiento esta vez y él sí que engañó a Coke, pero lanzó fuera.
El escudo de inmunidad celeste relucía con fulgor. Demasiado, quizás, querer asemejarse a los dioses. Porque el filial aumentó el examen de fortaleza quedándose con diez antes del cuarto de hora por la expulsión de Capdevila por doble amarilla. Un mediocentro. Sin Burcio y sin Antañón, se recuerda. La mirada sostenida a la diosa fortuna.
La cuestión es que el Mérida -equipo con visos de fase de ascenso- aumentó sus argumentos ofensivos mientras el Celta no renunciaba a hacer daño. Lo hizo, de hecho, en una arrancada excelsa de Meixús que acabó con centro y cabezazo a gol de Álvaro Marín, pero el árbitro vio falta previa. Y tras el parón del VAR barato, los emeritenses se valieron de la trastabillada fe de Sofiane para empatar gracias a Areso en el minuto 67.
Restaban media hora y un montón de cambios. La evidente ventaja del Mérida no le sirvió para ser lo suficientemente valiente, aunque sí para minimizar las opciones del Celta B. Con todo, el bloque local acabó con un par de acciones a balón parado en el área rival. Pero esta vez no hubo gol en el descuento. Porque el filial, de momento, todavía es terrenal. Por fortuna.
Celta B:
Coke Carrillo; Pablo Gavián (Seyni Ndiaye, min.83), Anxo Rodríguez, Pablo Meixús, Jaime Vázquez, Jan Oliveras (Anthony Khayat, min.68); Adriá Capdevila, David de la Fuente; Hugo Gonzalez (Óscar Marcos, min.42), Álvaro Marín (Jorge Pérez, min.83), Bernard Somuah (Ángel Arcos, min.68).
Mérida:
Adrián; Beneit (Felipe Alfonso, min.63), Pareja, Javi Lancho, Manu Rivas; Gio Almeida, Martín Solar; Areso (Rui Gomes, min.74), Sofiane, Chiqui (Dibrani, min.85); Hallsson (Doncel, min.85).
Goles:
1-0, min.36: Hugo González, de penalti; 1-1, min.67: Areso.
Árbitro:
Manuel Pozueta. Amarillas a Oliveras, Somuah, Alemany (delegado), Gavián, Jorge Pérez, Hugo González, Arcos; Hallsson, Lancho, Solar y Adrián. Expulsó por doble amarilla a Capdevila (min.59).
Fredi Álvarez, entrenador del Celta B, se mostró “muy satisfecho por cómo fue el partido y por cómo terminó, sabiendo que teníamos un gran rival que venía en una dinámica muy positiva. Me quedo con la sensación de que el equipo estaba triste por no haber ganado con diez. Eso me da muchísima confianza de que hay futuro. Es un punto más, un punto importante”. Y evitó valorar la actuación arbitral. “Tampoco quiero entrar en temas arbitrales, sino centrarnos en nuestro equipo, en lo difícil que se presentó el partido, en el rival muy físico… Y sobre los penaltis o no penaltis, no quiero hacer ninguna declaración”, dijo.
El morracense consideró que al Mérida le vino bin jugar en Barreiro. “Se hai algún escenario no que non queres xogar contra eles é aquí. Porque é o mellor equipo en xogo directo, en balón parado. Só había que ver a súa presencia física. E fomos capaces de contelo, con dificultades pero fomos capaces”, celebró. Para valorar que “rematamos con dez e tres en idade xuvenil, que eran Anxo, Anthony e Jorge”.
Por último, celebró la regularidad de los suyos. “Este equipo compite. A veces con mejor fútbol, a veces con peor fútbol. Pero somos un filial atípico”, reseñó.
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