Los Fernández, una familia norteña para el Celta

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Manu Fernández entra en la primera plantilla del Celta para seguir los pasos de su abuelo Manuel y su padre Manel

Manuel Ferández Amado, Manel Fernández y Manu Fernández Arroyo, las tres generaciones de celestes.
Manuel Ferández Amado, Manel Fernández y Manu Fernández Arroyo, las tres generaciones de celestes.

Ciudades de astilleros y de puertos. Una en el sur y otra en el norte. Ninguna de ellas como capital provincial actual y sí una de las históricas. Vigo y Ferrol tienen ciertas conexiones que son conocidas, insondables, lazos de unión, que crecen un poco más de la mano del fútbol y, en una muy pequeña escala, por medio de la familia de fubolistas Fernández. Con el anuncio ayer de que Manu Fernández, de 24 años, pasa a formar parte de la plantilla del primer equipo del Celta, serán tres generaciones de jugadores de la misma estirpe los que formen parte de la primera plantilla: Manuel Fernández Amado (abuelo), Manel Fernández Anidos (padre) y Manu Fernández Arroyo (hijo).

“Para nosotros es un orgullo. Tanto Manu como su hermano Iker han mamado el fútbol desde siempre y creo que no podían salir de otro deporte”, asegura el escalón intermedio de la generación, Manel. Y, desde su posición, admite que “las comparaciones son odiosas. Manu sabe ahora que lo van a comparar siempre con nosotros y a mí me pasó con mi padre, que tuvo una trayectoria increíble, con muchos años en Primera y llegó a ser internacional”, relata.

Así lo indican las cifras históricas porque la saga comenzó con Manuel Fernández Amado, que esboza una trayectoria notable con hasta 11 campañas en Primera División. Tras salir del Racing de Ferrol encadenó cuatro cursos en el Celta entre 1971 y 1975. Dejaría el club vigués con el descenso para recalar en el Espanyol y disputar una última campaña en la élite con la camiseta del Castellón antes de retirarse en el Racing de Ferrol, ya en Segunda B, en 1983. En total, exhibe un palmarés de 225 encuentros en Primera, a los que añadir los de Copa y los de la UEFA para alcanzar los 275 en la máxima categoría, ya que se suma un partido con la elástica de España como integrante de la selección olímpica. Si también se suman otros duelos de división nacional, la cuenta se eleva a 343.

Cuando se quejan, el abuelo recuerda el barro hasta el tobillo”
Mi padre iba con los nietos a verme a mí por los campos” — Manel Fernández - Mediano de la saga y padre de Manu Fernández Arroyo

Por su parte, el mediano de la saga, Manel dispone de unos números notables en categorías nacionales con 357 enfrentamientos. Eso sí, en Primera, jugó 23 minutos con el Celta. Una aparición escasa, a la que suma cuatro enfrentamientos en Copa con un gol. No obstante, pese a no consolidarse en el primer equipo céltico, el ferrolano encadenó una larga carrera en el Racing de Ferrol, con un paso por el Elche, regreso y retiro en el Cerceda. “Saben que no es nada sencillo llegar a esa élite y tienen los ejemplos en casa. El abuelo tuvo una gran carrera, yo otro camino y mis hijos lo vieron todo de cerca”, resalta Manel.

Ahora es Manu Fernández el que llega al primer equipo del Celta con una historia todavía por escribir y con las precauciones de tener, en su caso, el mejor entorno posible porque conoce bien el mundo del fútbol. “Tiene que poner en valor el lugar en el que estaba. Hace poco, todavía estaba jugando una promoción de ascenso con el Gran Peña y ahora llega al primer equipo”, desvela Manel. Una trayectoria ascendente, paso a paso, y de la mano de los estudios porque “mi hijo tuvo claro que tenía que estudiar y siempre lo combinó con el fútbol. Si es por él, incluso iría más rápido. Ahora le quedan cuatro cinco asignaturas y porque lo frenamos algo la madre y yo. Tiene que saber escoger las materias, ir poco a poco, para tener tiempo para él y también para los amigos, que es joven. Al final, lleva un ritmo de vida alto con entrenamiento por la mañana e ir a estudiar por la tarde a Pontevedra".

Experiencia, fútbol y talento para la familia Fernández y, también en la genética, la posición de mediocentro del abuelo y el padre. Y Manu Fernández, también, aunque más como central en el Celta.

Las anécdotas de la familia

En alguna ocasión, el abuelo Manuel Fernández ejerce de esta condición, especialmente, cuando “los nietos se quejan un poco del estado de un campo”, relata Manel. Y es que ahora los campos son auténticas praderas y él dice: “Te quejas del campo y a mí se me enterraba el pie en el barro hasta el tobillo”. Los tiempos cambiaron mucho y el mediano de la saga lo reconoce y explica que, en sus tiempos, no tan lejanos de los noventa “con el filial, entrenaba en A Madroa en un campo de tierra, sólo había uno de césped y era para el primer equipo”. Y es que todos llevan el fútbol hasta el extremo porque “hacemos viajes para ver partidos de Europa y así. Muchas veces, mis hijos me acompañan", añade Manel. Llevan años así, con el fútbol como trabajo, pero como máxima afición.

Con una familia totalmente deportista, las anécdotas que se suceden en el mundo del fútbol son muchas. Manel Fernández recuerda seguir a su padre por los campos de fútbol de España y “después era él el que cogía a los nietos y venía a verme a mí”, rememora. Además, la situación era cotidiana porque “le encanta el fútbol y ya se ofrecía él. Llamaba para el partido y allí iba. Es un enfermo y puede pasarse un día viendo cuatro o cinco partidos seguidos”. En este caso, Manuel Fernández, a sus 75 años, vive el momento del nieto con una emoción especial.

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