El valor de la experiencia
Matías Vecino suplió a Miguel Román con un gran nivel táctico y una buena lectura de juego
El encuentro de ayer no había hecho más que empezar y Matías Vecino ya estaba moviendo el cuello más que las piernas. Con rapidez quedó claro que su partido saldría mejor o peor, pero algo era seguro: nadie le iba a enseñar el oficio. El centrocampista uruguayo cuajó una fantástica actuación contra el Olympique de Lyon en su partido más exigente desde que llegó en enero al Celta. Por la entidad del rival y del encuentro y también por tener que ocupar el enorme hueco que ha dejado la lesión de Miguel Román en el centro del campo céltico.
Pero a un tío con dos Copas del Mundo, más de 300 partidos en la Serie A y casi 70 en Europa no parece que le vaya a poder la presión. El charrúa ya viene de vuelta y de esa experiencia tan dilatada nació su buen rendimiento ayer. Por eso, no se puso nervioso por llegar tarde a un par de presiones. En cuanto se asentó, empezó a relucir su entendimiento táctico. Saltando hacia delante cuando era preciso, metiéndose entre centrales en los envíos al área. Impecable.
El partido avanzaba y el cuello del internacional uruguayo no dejaba de moverse. Vecino era un radar. Percibía todo a su alrededor. Con balón, se perfilaba como el 6 del equipo, soltando a Moriba para el 8. Sin él, como ocurrió la mayor parte del encuentro, ambos centrocampistas se juntaban a la misma altura. Era difícil encontrar el equilibrio para controlar a Nartey en la espalda y, sobre todo, a Morton y a Tolisso de frente. Vaya dos futbolistas tiene el Lyon en la sala de máquinas.
Pero el uruguayo no fue a la zaga con balón. Hasta el momento, la mayor parte de sus actuaciones con el Celta fueron de 8. Ayer, como 6, se le notó más cómodo. Firmó un 92% de acierto en el pase y varias buenas conducciones. En una de ellas, tras un primoroso caño a Nartey, puso la pelota en ventaja para Swedberg, que asistió a Rueda.
Ya en la segunda parte, cuando el Celta estaba con uno menos, Vecino tiró de liderazgo. Jerarquía. Indicaba con el dedo dónde debía colocarse cada compañero, dónde debía ir cada pase. Completó un completo partido. El Celta ha tenido una gran pérdida con Román, pero su relevo es de garantías.
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