Empate entre Celta Fortuna y Arenteiro en Balaídos
Fútbol | Primera RFEF
El filal celeste quiso e intentó mucho más de lo que logró para empatar ante un buen Arenteiro
Tiene el Celta B piezas -no tantas del mismo nivel, cierto es-. Y tiene también intención. Por el momento, no tiene demasiada brillantez y, sobre todo, ayer no tuvo demasiado acierto. Por eso, y porque delante estaba un Arenteiro de hechuras interesantes, el segundo equipo celeste encadenó su tercera jornada sin ganar en este arranque de la Primera Federación. Esta vez, además, con un empate sin goles que no alegra ni a la vista, ni al alma. Nada grave, enfuden las armas. Toca formar un equipo con las piezas porque está visto que con la inercia del pasado curso no llega.
El filial no está disfrutando. Tampoco es que sean potros de tortura los partidos, pero se quedan siempre un poco por detrás de lo deseable. Ayer planteó muchos caminos pero ninguno lo condujo al gol, pese a ir controlando daños en positiva progresión desde la primera a la segunda parte.
El derbi gallego se jugó, sobre todo, en una banda de Balaídos. Al menos, en los primeros 45 minutos. En concreto, la zurda celeste y la diestra carballinesa. Porque si Tincho era profundo en ataque, el bloque ourensano vivía con esa mosca detrás de la oreja. Pero si los que coincidían por aquellos lares eran Jordan y Diego Gómez, la preocupación cambiaba de bando. El acordeón no fue equitativo ni en minutos ni en claridad de las ocasiones creadas, con el Arenteiro siempre más cerca de dañar que de ser dañado.
El Celta B se rompía los cuernos sin demasiado centro del campo. El dúo Miguel Román-De la Iglesia no mandaba y conectaba poco. En esa tesitura, quien asumió las riendas, brazalete en ristre, fue el libre Yoel Lago. Atento siempre a los cruces, intenso siempre en los choques, valiente siempre con balón. Un resorte que el equipo celeste encontró para rebotar cuando el Arenteiro lo apretaba a base de más claridad en la circulación. Mientras Marc Vidal o la falta de puntería dejaban en nada esas apariciones ourensanas por banda derecha.
Visto lo visto, o no visto lo no visto, el empate sin goles al descanso no estaba mal. Ni bien, claro. La cuestión es que a Fredi Álvarez no le hizo falta cambiar nombres para que el partido cambiase. La segunda mitad sí fue más celeste, aunque con una suerte final demasiado dependiente de las genialidades de Fer López, muy vigilado.
Cuando la segunda parte maduró, entonces sí el técnico celeste tiró de cambios. Gael para dar salida y Gavián y Angelito para dar llegada por bandas. Y, enseguida, Antañón para ordenar desde el centro. Lo hizo, siendo una de las apariciones más lucidas -y lúcidas- entre los célticos ayer.
Había tiempo y había intención, con Tincho aprovechando que desde el banquillo le dejaban dar rienda suelta a su querida vertiente ofensiva. Pero apenas hubo remate. No por falta de pelea de Escobar. Sí por falta de otras cosas. Dos empates en casa y una derrota fuera. A seguir.n
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último