Una digestión veraniega

El Celta volvió a ofrecer un esquema asimétrico, con más profundidad en la derecha, que facilitó pasar a defensa de 4 en un choque de dos horas y ritmo bajo ante el Stuttgart

Hugo Sotelo demostró otra vez que ha dado un paso adelante en esta pretemporada.
Hugo Sotelo demostró otra vez que ha dado un paso adelante en esta pretemporada.

Entre los múltiples tópicos del verano están las comidas multitudinarias con largas sobremesas y la archifamosa digestión de tres horas antes de poder bañarte. El Celta cuajó ayer una mezcla entre ambos mantras, supeditado por la iluminada idea de jugar un partido ante el Stuttgart con dos partes de una hora en pretemporada, cuando el nivel físico es el que es. Dos horas rumiando un duelo de ritmo bajo, con algunos chispazos interesantes, con la insistencia de Claudio en la asimetría táctica y con algunas situaciones forzadas por falta de efectivos.

El dibujo asimétrico

De salida, siempre parece que Claudio juega con el mismo esquema 3-4-3 habitual. Y así es. Pero en la riqueza de los matices es donde aparecen los variantes. Y la asimetría está siendo, más que nunca, su apuesta táctica en esta pretemporada. Ayer, por ejemplo, el carrilero derecho siempre tuvo una altura mayor que el izquierdo, lo que propició que el central de ese lado pasase a ser lateral para defender con 4 y el extremo fuese dentro para generar superioridades. En la primera parte, El Abdellaoui tuvo ese rol, con Hugo Álvarez yendo al carril central y Javi Rodríguez ejerciendo de lateral si hacía falta. Mismo procedimiento en la segunda, con Carreira y Javi Rueda en el carril, Mingueza tras ellos y Aspas por delante.

Pesadez de piernas

No deja de resultar curioso que algunos digan que el fútbol físico supera al técnico cuando para jugar a lo que quiere Claudio hace falta un nivel condicional excelso. Para la presión, para la repetición de esfuerzos, para el posicionamiento, para la agilidad mental, para la precisión de controles y pases. Para todo. Por eso, el Celta del verano dista mucho del de la temporada. Las piernas pesadas dificultan la circulación y retardan la reacción a la pérdida. Ayer, el equipo vigués estuvo desajustado en la presión ante un Stuttgart con calidad de sobra para superar líneas.

Dos horas largas

A todas estas situaciones, tan propias de las pretemporadas, no ayudó la sorprendente idea de un partido de 120 minutos. Claudio presentó dos equipos distintos para cada parte de una hora y Hugo González no pudo acabar la segunda. Y gracias que no hubo más lesionados. Por el medio, pausas de hidratación largas y antes de empezar, una tormenta que retrasó el inicio del choque un cuarto de hora. Como experimento, los resultados en cuanto a sensaciones de los futbolistas y entretenimiento de los aficionados son bastante mejorables.

Los chispazos de Swedberg

A falta de la llegada de Bryan Zaragoza, está claro que Williot Swedberg debe dar un paso adelante esta temporada. El sueco ha vivido un proceso de adaptación y crecimiento sostenido que le hacen estar listo para convertir sus esporádicos chispazos en luz permanente. Ayer volvió a demostrar de lo que es capaz con su electricidad y zancada. A ello se añade su capacidad de producir cifras en el último cuarto de campo. Si consigue dar continuidad a esto con cierta regularidad, será una gran noticia para el Celta.

Román, Sotelo y lo puesto

La pretemporada sigue dejando claro que Miguel Román quiere quedarse en el Celta y cada minuto que juega demuestra que puede. De nuevo, a gran nivel. También que Hugo Sotelo ha dado un claro paso adelante en el fútbol del equipo. La calidad va de serie, pero ahora se le ve más intenso, más agresivo y, sobre todo, con más responsabilidad en el juego. Además, la falta de efectivos arriba volvió a notarse. Claudio acabó jugando 4-3-3 y los extremos fueron dos laterales como Tincho Conde y Javi Rueda. No quedó otra.

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