Las notas del Celta
Las manos de Radu mantuvieron al Celta con el partido favorable
Girona 2 - Celta 1
La diferencia es el acierto. Ayer sucedió así porque, en un planteamiento similar, el Celta se mostró más eficaz tras el decanso cuando priorizó su segundo plan, el del contragolpe, ante un Girona que dominó y generó ocasiones, pero careció de acierto. Todo funciona el Celta.
Intento de presión alta y posesiones largas. Girona y Celta salieron ayer al campo de Montilivi con una clara idea de juego y, durante muchos minutos, las salidas del balón se impusieron a los intentos de presión, pero después, el repliegue en bloque bajo paraba los intentos de ataque. Así, cuando un equipo llegaba al campo contrario acumulaba pases, aunque la superpoblación del centro del campo limitaba el peligro. El desequilibrio, antes del descanso, llegó por otro sitio.
Dos equipos con el mencionado gusto por la posesión del esférico y, curiosamente, el desequilibrio en el primer acto llegó en las acciones a balón parado. Ineficaces en un Celta que gozó de un saque de esquina tras otro y apenas generó problemas, sólo en las segundas acciones y, al contrario, el Girona aprovechó una de estas acciones para desequilibrar el marcador. Cuando todo está igualado, cuando hay neutralizaciones por todos lados, cuando se igualan virtudes y defectos, estas acciones se convierten en clave y, antes del descanso, el equipo local lo fue mucho más.
Sufrió Fer López una barbaridad en la primera mitad en los intentos de tapar la salida del balón gironí, especialmente por parte de Daley Blind, constructor desde atrás. Era la idea del Celta crearle dificultades, pero lo cierto es que el central ganó una y otra vez el duelo al joven vigués, que era voluntarioso, pero no eficaz. No obstante, rozando el descanso mostró los motivos por los que está en el campo. Rompió la presión en campo propio y se presentó en el área contraria en conducción. Disparo, toque y balón al palo. De la nada, la opción más clara.
El enfrentamiento cambió tras el descanso, más por voluntad gironí, que céltica, pero salió adelante el segundo plan del equipo vigués. El de la velocidad, el de encontrar el hueco al espacio y lo hizo en dos ocasiones con excelente eficacia porque disparó tres veces, una entre palos y marcó dos goles. Uno de Jutglá con un disparo alto y otro en propia puerta. Ambos a la espalda de Blind, el único lunar de un central notable, que, por otra parte, comenzó un buen número de acciones de peligro locales.
Procedía Ionut Radu de unos cuantos enfrentamientos sin gran aportación porque el rival llegaba poco y ayer lo necesitó su equipo. El Girona sí pudo desbordar en numerosas ocasiones y disparar. Se encontró la mejor versión del portero del equipo local con buenas paradas. Un cancerbero es fundamental en la buena marcha de una escuadra.
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