Deberes hechos, resta soñar

El Celta logra la décima victoria para alcanzar los 40 puntos tras un ejercicio de aprovechamiento de recursos

Jutglá cabecea ante Witsel en el partido de ayer disputado en el campo de Montivili en el que el delantero marcó un gol.
Jutglá cabecea ante Witsel en el partido de ayer disputado en el campo de Montivili en el que el delantero marcó un gol. | Europa Press

Ya no hay deberes que hacer. El Celta, con o sin bajas -no estuvieron Starfelt, Marcos Alonso, Borja Iglesias o Iago Aspas-, los tiene hechos. Suma 40 puntos a falta de 12 jornadas tras lograr ayer en Girona su décima victoria de la temporada. En un ejercicio de aprovechamiento de recursos que dará mucho más que tres puntos por el nivel de autoconfianza colectiva sumada tras lograr la primera remontada liguera de la temporada. Todos se sienten parte y todos sueñan al unísono. Pase lo que pase, se disfrutará.

Los saques de esquina son al fútbol lo que el pádel al deporte: parte del todo, pero una parte casi contra natura. A quien imagina el juego no le suele importar demasiado lo que nace fuera del terreno. Porque es un elemento discontinuo que resta ritmo. Y equipos como Celta y Girona pretenden mantener al espectador entretenido, sin interrupciones innecesarias. Honrando a un evento que, por encima de todo, tiene que ser un espectáculo. Sin embargo, el paradójico fútbol quiso que la primera parte de ayer en Montilivi se alimentase de balón pero se definiese con él parado. Dispuso el conjunto vigués de cinco córners y sólo los pudo aprovechar para un disparo envenenado de Mingueza que se fue al larguero. Dipuso el rival de un par de ellos y sí supo sacar partido con un tanto estrategia, de esos que desnudan errores individuales y descubren una labor preparatoria previa.

Porque el encuentro era más entretenido que certero. Con más acercamientos celestes pero sin concretar en disparos finales, sobre todo gracias a otro gran encuentro de Sergio Carreira -junto con Javi Rodríguez, los dos únicos futbolistas de campo que repitieron once respecto al duelo del pasado jueves en Liga Europa con el PAOK-, en este caso haciendo buenas migas con Hugo Álvarez. Todo mientras el Girona jugaba al compás que marcaba con primor desde la defensa Blind, uno de esos jugadores que merecen mucho la pena cada vez que entran en contacto con el balón porque se adivina un cerebro táctico trabajando con una enorme capacidad de leer cada acción. Más peligro se intuía en el equipo vigués pese a su falta de disparos a portería. Como muestra, ese larguero de Mingueza y el palo de Fer López tras una cabalgada desde propio campo justo antes del descanso. De por medio, Javi Rodríguez y Óscar Mingueza seguían el plan marcado de encontrar los desmarques hacia su banda de un Ferran Jutglá que era la referencia ofensiva ante las ausencias de Borja Iglesias y Pablo Durán.

Asumida la paradoja de que el fútbol móvil se estuviese definiendo a balón parado, el descanso volvió a ser un hervidero táctico celeste, aunque sin cambiar nombres. Se ajustó mejor la presión sobre Blind y se empezó a tener un poco más de control del partido, pese al susto del golpeo al laguero de Arnau al poco de empezar. La cuestión seguía siendo encontrar los espacios a la espalda de una defensa local adelantada. Y se repitió la fórmula: balón largo y preciso de Mingueza sobre la carrera de Jutglá, quien segundos antes se había trastabillado solo en una llegada similar. Pero esta vez, el catalán hizo un control primoroso en carrera y sacó un fuerte golpeo que Gazzaniga no pudo detener al faltarle velocidad de reacción.

El gol debería haber domado el encuentro. Pero no fue así. De hecho, el Celta necesitó del mejor Radu para que la reacción del Girona no fuese premiada. Hasta tres intervenciones de primer nivel realizó el rumano tanto antes como después del segundo tanto celeste. Para el que no hizo falta siquiera rematar. Ya con las piernas de Swedberg sobre el campo, el sueco encontró la subida de Mingueza y un centro de éste hacia Jutglá fue enviado al fondo de su propia portería por el defensa local Vitor Reis.

Por entonces ya estaba sobre el campo Ounahi, enorme perla marroquí del Girona que se convirtió en el generador de todo el peligro del conjunto local. Dos jugadas extraordinarias no acabaron en gol por fortuna celeste y por el mentado Radu. Mientras, Giráldez gastaba sus recursos con el debut de Antañón y la potencia de Jones para intentar coger al Girona a base de velocidad.

Contrariamente a lo esperable, el Girona se fue desinflando. Tanto quiso a Ounahi, que lo obligó a ir a buscar el balón demasiado lejos de la portería de Radu. Y, sin él por esos lares, el peligro era ínfimo. No hizo falta un tercer gol para certificar la décima victoria de la temporada, que permite sumar 40 puntos cuando todavía restan 12 partidos. Este Celta tiene los deberes hechos; quedan los sueños.

Girona 1-2 Celta

Celta:

Ionut Radu; Óscar Mingueza (Javi Rueda, min.83), Javi Rodríguez, Joseph Aidoo, Carlos Domínguez (Manu Fernández, min.83), Sergio Carreira; Miguel Román, Ilaix Moriba; Fer López (Andrés Antañón, min.72), Ferran Jutglá (Jones El-Abdellaoui, min.72), Hugo Álvarez (Williot Swedberg, min.58).

Girona:

Gazzaniga; Hugo Rincón (Joel Roca, min.81), Vitor Reis, Blind, Arnau; Witsel (Echeverri, min.74), Fran Beltrán; Tsygankov, Lemar (Ounahi, min.64), Bryan Gil (Iván Martín, min.68); Vanat (Abel Ruiz, min.74).

Goles:

1-0, min.34: Vanat; 1-1, min.57: Ferran Jutglá; 1-2, min.69: Vitor Reis, en propia puerta.

Árbitro:

Miguel Ángel Ortiz. Amonestó a los locales Arnau y Echeverri y a los célticos Jutglá y Swedberg.

Incidencias:

Partido de la vigésimo sexta jornada de Liga de Primera División disputado en el estadio de Montilivi, con buena entrada.

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