Europa League
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La pasión brota en los lugares más inesperados. Como el río Danubio, que nace en el corazón de la Selva Negra alemana, en la pequeña localidad de Donaueschingen. De su castillo surge un pequeño manantial que se convierte en un gigante que atraviesa media Europa a través de diez países y 3.000 kilómetros. Un recorrido que acompañó al Celta en todos los países que ha visitado en la presente Europa League, a excepción de Grecia y Francia. Una ligazón de sus aguas con Vigo que no es ni mucho menos exclusiva del equipo celeste pero que tiene en Paco Fiuza su mayor exponente.
Este vigués se enamoró del Danubio cuando visitó Alemania tras la caída del muro de Berlín con apenas 22 años -nació en 1967-. Desde entonces, se convirtió en objeto de estudio, de pasión y casi de obsesión, con numerosos viajes para conocer la historia de Europa a través de su cauce. Por eso, decidió mudarse en 2018 a Friburgo, la ciudad como tal más cercana al nacimiento del Danubio y la que acoge hoy al Celta en su primer envite de los cuartos de final de la Liga Europa. "Claro que es una alegría que venga el equipo de mi ciudad. Estoy deseando que gane", desea Paco, que reconoce no ser aficionado al fútbol, aunque asegura que trabó relación con Víctor Fernández en su etapa en el conjunto olívico. "En aquella época estaba mucho más pendiente", reconoce.
“La historia de Europa no se puede entender sin el Danubio; lleva mucha cultura asociada a sus aguas”
Los ojos de Fiuza se prenden cuando habla del río Danubio. De su río. El Celta lo ha conocido de primera mano en su aventura europea. En algunos casos, como Belgrado, jugó a sus orillas. Esta tarde lo hará a 50 kilómetros de su nacimiento. A poco más lo hizo cuando se estrenó en Stuttgart y a poco menos cuando compitió en Bulgaria contra el Ludogorets. También pasa por Croacia, de donde es el Dinamo de Zagreb. Paco abre los ojos cuando se le explica esta curiosidad, se ríe y asiente. “Es que el Danubio es muy grande. Diez países y 3.000 kilómetros”, insiste una y otra vez.
Este enamoramiento hacia el río le ha llevado a un estudio exhaustivo que refleja en su canal de YouTube ‘Cuadernos Danubianos’ con multitud de vídeos. “Fui averiguando cosas y empecé a escribirlas durante décadas. Con toda esa información acumulada, nació el canal”, explica, mientras desgrana personalidades, ciudades y monumentos al amparo de un río que ha recorrido varias veces por tramos. “Tiene asociada una gran cantidad de historia, paisajes y cultura durante siglos”, subraya el estudioso vigués, capaz de resumirlo todo en una sola frase: “La historia de Europa no se puede entender sin el Danubio”. La del Celta en su aventura continental, tampoco.
Stuttgart | A 120 kilómetros
El equipo celeste inició su aventura europea -con derrota por 2-1- cerca de donde hoy la continúa. Stuttgart pertenece al mismo estado que Friburgo (Baden-Wurtemberg). Por eso, sigue estando relativamente cerca del nacimiento del Danubio.
Zagreb | A 250 kilómetros
El conjunto vigués deslumbró con una clara victoria ante el Dinamo (0-3) a 250 kilómetros del gran río, que también pasa por Croacia.
Razgrad | A 60 kilómetros
La ciudad donde el Celta tuvo un mal día ante el Ludogorets (3-2) está realmente cerca del curso búlgaro del Danubio, que ya se encamina hacia su desembocadura.
Belgrado | A 0 kilómetros
La capital de Serbia, donde los celestes cerraron la primera fase (1-1), es la única ciudad de la lista bañada por el titán fluvial.
Salónica | A 350 kilómetros
Grecia es el primero de los dos países de la lista por los que no pasa el gran río. No obstante, la ciudad macedonia, donde los celestes encarrilaron el pase a octavos (1-2) no está demasiado lejos de su paso por Bulgaria.
Lyon | A 500 kilómetros
Ni Francia ni el lugar de la última gesta del Celta (0-2) tienen nada que ver con el Danubio y, aun así, la distancia hasta Donaueschingen, cuna del gigante de agua dulce es netamente inferior a la que hay entre Vigo y Madrid.
Friburgo | A 50 kilómetros
El Celta competirá hoy por quinta vez en unos cuartos de final europeos en la ciudad más cercana al nacimiento del río. Tratará de cambiar la tonalidad de azul hacia el celeste.
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