Un cuarto de siglo del pequeño casi título

El Celta ganó el 22 de agosto de 2000 una de las tres finales de aquella edición de la Copa Intertoto, en la que asomó una cantera por entonces más que olvidada

La mayor parte de los jugadores del Celta que empataron ante el Zenit en San Petersburgo para ganar la Intertoto. El capitán, Valery Karpin, porta el trofeo.
La mayor parte de los jugadores del Celta que empataron ante el Zenit en San Petersburgo para ganar la Intertoto. El capitán, Valery Karpin, porta el trofeo. | J.V. Landín

Una competición que en apenas 14 ediciones acumuló 63 campeones y siempre más de uno cada año es lo que es. Pero es. Hace hoy 25 años, Valery Karpin, como capitán celeste, levantaba sin esfuerzo alguno en San Peterburgo la pequeña copa que proclamaba al Celta ganador de este efímero torneo continental en agosto de 2000. El equipo celeste, no sin sufrimiento, le ganó al Zenit una de las tres finales. Las otras dos fueron para Udinese y Stuttgart. Y este trío se sacó el billete para la Copa de la UEFA.

Porque eso era realmente la Intertoto: las rondas previas de la segunda competición europea. Un clavo al que se agarraban conjuntos de ligas modestas y, sobre todo, otros de los torneos más poderosos que no habían cumplido el curso anterior con su objetivo de alcanzar la clasificación. Lo que le había sucedido a aquel Celta de Víctor Fernández, que no quería perder la dinámica de estar año tras año viajando por Europa. Y lo logró vía Intertoto.

El camino no fue sencillo. La primera ronda sí era cómoda, ante el Pelister macedonio. Un claro 3-0 en Balaídos y un 1-2 en la vuelta. Pero en las denominadas semifinales ya apareció todo un Aston Villa. Se pasó con un 1-0 en Vigo y un 1-2 en Inglaterra. Y tocaba el incipiente Zenit, que ya complicó en la ida con un 2-1 y que asustó en la vuelta al ponerse 2-0 a favor. Así se entró en los diez últimos minutos de partido, cuando decidieron sendos goles de Karpin (min.83) y Benni McCarthy (min.89).

El club presumió con retranca en la última visita del Real Madrid en octubre: “El título que nunca tendréis”

El sudafricano fue uno de los nombres propios del torneo para el Celta, al cerrarlo con seis goles. La gran novedad para aquella época es que, debido a lo tempranero de los partidos -se empezó a mediados de julio- y a problemas físicos de varios integrantes del primer equipo, se tiró de la cantera. El delantero redondelano Pablo Couñago estuvo entre los diez célticos con más minutos en esos diez partidos y fue clave en la vuelta de la final saliendo desde el banquillo tras el descanso. El central ourensano Francisco Noguerol vivió sus primeros minutos con el conjunto principal tras dos años y medio cedido y fue titular en ese duelo clave en San Petersburgo. Y tuvieron participaciones más puntuales jugadores del B como el toledano José María Mena, el canterano vigués Jacobo Campos, el porriñés Juan Bugarín o el moañés Jonathan Aspas. De todos los mentados, sólo Couñago y Noguerol siguieron en el equipo y con pocas oportunidades.

Aquella Intertoto no impide el hecho de que el Celta sigue sin un título real. Pero habla de un equipo que sí fue muy real.

Los datos

PARTIDOS

Cuartos de final

15/7 Celta-Pelister 3-0

22/7 Pelister-Celta 1-2

Semifinal

26/7 Celta-Aston Villa 1-0

2/8 Aston Villa-Celta 1-2

Final

8/8 Celta-Zenit 2-1

22/8 Zenit-Celta 2-2

JUGADORES

José Manuel Pinto 540 (6 partidos)

Fernando Cáceres 540 (6) 1 gol

Everton Giovanella 507 (6)

Juanfran García 473 (6) 1 gol

‘Doriva’ Guidoni 465 (6)

Benni McCarthy 450 (5) 6 goles

Sergio Fernández 404 (5)

Valery Karpin 360 (4) 2 goles

Pablo Couñago 327 (5) 1 gol

Pablo Coira 310 (5)

Tomás Hervás 261 (5)

Juan Velasco 252 (4)

Francisco Noguerol 226 (3)

José María Mena 168 (3) 1 gol

Gustavo López 147 (2)

Jacobo Campos 103 (2)

‘Jesuli’ Mora 101 (4)

Alexander Mostovoi 92 (2)

Juan Bugarín 54 (1)

Mario Turdó 30 (1)

Jonathan Aspas 30 (1)

Goran Djorovic 20 (1)

Pablo Cavallero 3 conv.

Roberto Fernández 3 conv.

Bruno Caires 1 conv.

El Celta programa un acto este mediodía en su tienda en el estadio de Balaídos

El Celta ha querido recordar con sus aficionados la Copa Intertoto conquistada el 22 de agosto del año 2000, hace justo 25 años, y para ello ha programado un acto que se celebra hoy mismo, a las 12:00 horas, en su tienda oficial ubicada en el estadio de Balaídos. Durante el encuentro, los asistentes podrán escuchar un ‘podcast’ especial dirigido por el periodista José Riveiro y protagonizado por dos canteranos celestes que participaron en aquel éxito deportivo: Pablo Couñago y Jonathan Aspas. El evento, además, podrá ser seguido por el canal de Youtube del club vigués, que pretende ensalzar un trofeo que se encuentra en las vitrinas de su museo y que, hace un cuarto de siglo, permitió al equipo dirigido por Víctor Fernández disputar la Copa de la Uefa. De nuevo en Europa esta temporada, el Celta recordará unos tiempos de gloria en el continente de la mano de Mostovoi, Karpin y tantos otros.

Couñago: “Debín facelo ben, Víctor non regalaba nada”

“¡Home, a Intertoto!”, ri Pablo Couñago ó outro lado do teléfono. O redondelano formou parte daquel Celta que conquistou un título que pode ser menor, ou anecdótico ou moeda de cambio para entrar na UEFA. Mais, título ó fin e o cabo. “Xa non me acordo de moito”, explica, antes de amosar que de máis dunha cousa si que se lembra. "Xoguei case todo de titular porque estaba Mostovoi lesionado. Eu ía diante e Beni (McCarthy) facendo de 10”, resume.

Efectivamente. Couñago xogou cinco partidos dos seis disputados. Catro deles de titular. "E o que non saín de cara, que foi o último, entrei no descanso cando perdíamos 2-0 e acabamos empatando 2-2”, precisa. "Lembro varios compañeiros que me dicían que ‘menos mal que entraste’, ‘tenías que haber sido titular’ e ese tipo de cousas. Así que nin tan mal, ¿non?”, bromea o dianteiro centro daquel equipo, que un ano antes fora campión do mundo sub-20 e máximo anotador na memorable cita de Nixeria. "A verdade que teño a lembranza de facelo ben na Intertoto”, apunta, antes de remarcar: “Imaxínate: se xoguei catro partidos de titular tiña que facelo ben porque Víctor Fernández non regalaba nada”.

Despois dun cuarto de século, no padal queda a sensación do camiño percorrido, mais tamén dun pequeno fito na historia do Celta. “O recordo con alegría, sobre todo por ser parte importante. Daquela igual non o valorabas tanto, pero era o acceso á UEFA, que iso si que molaba”, suliña Couñago, coa lembranza de estar na súa terceira pretempada co primeiro equipo loitando por quedar definitivamente no plantel. “Nese momento, o único que queres é quedar no Celta”, expresa, mentres lembra “con agarimo” unha “eliminatoria chula contra o Aston Villa” e o seu gol fronte o Rijeka. “Eramos moitos canteiráns e ó final só quedei eu. Iso facíache sentir que o estabas a facer ben”, apunta.

Aquel título foi a porta da entrada á Copa da UEFA e o comezo dunha tempada maratoniana que acabou en xuño coa final de Copa perdida contra o Zaragoza en Sevilla. Pablo xogou pouco. Pero non polo que acontecía no campo, senón polas cousas dos despachos. “Cada 15 días metíanme presión. ‘Tes que renovar ou non vas xogar’ e este tipo de cousas. E ó final non renovei”, recorda con nostalxia.

Un gran equipo

Pero o paso do tempo axuda a facer a memoria máis selectiva e o redondelano queda co bo. “A lembranza é moi bonita. Compartir vestiario con ese equipazo que había e con ese fútbol tan vistoso... O Celta pasou de ser un equipo ascensor a consolidarse en Primeira e a xogar en Europa e a final de Copa”, reivindica Couñago, que ten o mesmo pesar que todo o celtismo. “A guinda que nos faltou foi o título de Copa do Rei”, remata un dianteiro que, de ter nacido máis tarde e vivir épocas como a actual, na que si se aposta pola canteira, sumaría moitos máis partidos e goles de celeste. Os que merecía.

Noguerol: “Me valió para ganarme una plaza en el primer equipo, que no era fácil”

Para Francisco Noguerol, aquella Intertoto significó su debut con el primer equipo del Celta. Tras dos años y medio de cesión entre Pontevedra y Racing de Ferrol, el central llegó para quedarse aquel año a las órdenes de Víctor Fernández. “Jugué la mitad de los partidos, entre ellos la final, por las bajas que teníamos”, recuerda desde Albacete, donde coordina la base del club. “Me valió para ganarme una plaza en el primer equipo, que en esos tiempos no era nada fácil para un canterano”, analiza. Y de la final tiene en la memoria que “estábamos sufriendo y la entrada de Pablito Couñago revolucionó el partido. Una alegría muy grande porque, además de un título, significaba volver a competir en UEFA".

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