Un corazón gallego orgulloso de ser del Friburgo

Fini Cantón, hija de una emigrante verinesa, reivindica sus orígenes al tiempo que muestra su pasión por el rival del Celta, del que es socia desde hace 10 años

La anfitriona de Atlántico en Brisgovia sonríe en el Dreisamstadion, el antiguo campo del club alemán, que desprende un aroma especial en cada rincón del vetusto recinto. | Jorge Santomé

La gentileza, cercanía y calidez de Fini Cantón Diz representa a la perfección la amabilidad que este periódico recibió de Friburgo y del Friburgo. La entidad abrió las puertas de su casa. La nueva, en donde hoy buscará el Celta un buen resultado, y la vieja, un Dreisamstadion que respira tradición. Que huele a fútbol. Por allí pasea con naturalidad esta hija de una emigrante verinesa que combina a la perfección la doble vertiente de un corazón galaico que late con fuerza cuando habla de la tierra de su madre -que también es la suya-. “Soy más gallega que alemana”, puntualiza. Es igual cuando charla sobre el rival de los celestes esta noche. Desde hace 10 años es socia. Aficionada, desde que nació. “Mi padre me traía a este campo cuando yo tenía 7”, rememora, ahora con 48. “Este lugar me recuerda mucho a mi niñez”, añade.

Ese sentimiento creció con el paso del tiempo en una ciudad que siente muy suya. “Aquí se conocieron mis padres. Venían para juntar un poco de dinero en unos años y al final se quedaron”, explica Fini, muy cómoda, como es normal en su casa. “Aquí venimos mucho a ver a las mujeres”, explica sobre el equipo femenino, que sigue compitiendo en el vetusto y mágico recinto.

Mientras la conversación avanza, las anécdotas afloran. Los recuerdos se agolpan. Las vivencias regresan. Como cuando Fini, enfermera de profesión, puso la vacuna contra el Covid en este mismo lugar a los futbolistas de su equipo. “Son personas sencillas. Los ves por la ciudad y se paran a hablar contigo sin ningún problema”, explica. Son los mayores representantes de un club del que ella también es propietaria. Al menos en una mínima parte. “El Friburgo es de sus socios”, proclama, mientras deja volar su mente hacia esa final de Copa perdida en 2022, encuadrada en los logros de este siglo XXI: “Tiene mucho mérito lo que consigue con lo poco que tiene”. Por eso, no hay duda de la conclusión: “Es mi orgullo”.

“Espero que gane el Friburgo, pero si pierde no lloraré mucho porque es contra el Celta”

Eso va de la mano con una ‘galeguidade' muy arraigada. “Como mínimo, voy una vez al año a Mandín”, apunta sobre la parroquia de Verín donde están sus raíces. “Me encanta el lugar, la familia, los amigos y las fiestas. Es un sitio que llevo en el alma y en el corazón”, enfatiza Fini con emoción y una morriña que delata el origen de la sangre que corre por sus venas.

Ese equilibrio no parece trasladarse al fútbol en la víspera del partido de hoy, que presenciará en el estadio. “¿Quieres que te diga la verdad?”, contesta al ser cuestionada sobre su preferencia. Sí, responde a una pregunta con otra. Hasta ahí Galicia. “Me duele en el alma, pero espero que gane el Friburgo. Si pierde, no lloraré mucho porque es contra el Celta”, desde su estadio, su ciudad, su casa, en la que recibió a Atlántico con los brazos abiertos de su gigantesco corazón gallego.

“Lo primero que me preguntaron es cómo ir a Vigo por poco dinero”

Cuando la suerte cruzó al Celta y al Friburgo en los cuartos de final de Liga Europa, Fini Cantón Diz dibujó una amplia sonrisa. Sus dos mitades se iban a encontrar. Además, en una instancia tan importante de una competición continental. Pero, inmediatamente después, los amigos, sabedores de sus orígenes, comenzaron a solicitarle información. “Lo primero que me preguntaron es cómo llegar a Vigo por poco dinero”, bromea.

Fini estará hoy en las gradas del Europa-Park, pero no el próximo jueves en Balaídos. “El trabajo no me lo permite”, contesta con un punto de resignación, al tiempo que desvela que varias de sus amistades y compañeros de grada viajarán a la puerta del Atlántico para apoyar al equipo alemán. “Me preguntan mucho por la cultura gallega, sobre la identidad de Galicia… Y, sobre todo, con qué equipo voy”, especifica, manteniéndose en su reacción inicial. “Sentí mucha alegría. Me encantó que nos tocara juntos”, concluye, con sus dos mitades satisfechas de poder vivir un partido así esta noche en las gradas de su estadio.

Un estadio con sabor especial

La puerta del Dreisamstadion se abre hacia un lugar muy especial.
La puerta del Dreisamstadion se abre hacia un lugar muy especial. | Jorge Santomé

El primer equipo del Friburgo se mudó al Europa-Park en 2021. Hasta entonces, competía en un Dreisamstadion, que ahora disfruta la escuadra femenina. Y, aunque esté lejos de la modernidad del nuevo recinto, este vetusco campo destila un aroma a tradición que deja en el paladar un sabor especial.

Desde las gradas, corridas hasta el suelo y con enormes columnas al estilo inglés, y hasta las gradas, bien recogidas y con capacidad para 24.000 espectadores. Además de los interiores, con detalles representativos de los valores antirracistas y feministas de la entidad.

Como es obvio, el progreso también debe existir en el fútbol. Pero mantener espacios como el Dreisamstadion es un signo de respeto a los que vinieron antes. Poder disfrutarlo in situ, un enorme placer.

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