Convenceréis pero no venceréis
El Celta enlaza su tercer empate consecutivo tras ser superior al Villarreal pero sufrir para igualar en el descuento
El fútbol se está haciendo el intesante con el Celta en el arranque de esta temporada. No se deja querer. El equipo vigués no hace menos que en otras ocasiones que brilló, pero le cuesta convencer a los partidos de que merece más. Porque le cuesta marcar. Ayer, no fue menos que el Villarreal. De hecho, fue más durante muchos minutos. Sin embargo, tuvo que sufrir para empatar en el descuento. Tercera igualada seguida en las cuatro primeras jornadas. Hay que seguir convenciendo desde el juego.
Las conversaciones entre jugadores y entre estos y el banquillo se suceden cada vez que hay ocasión. La comunicación es fluida a la búsqueda de ese movimiento preciso, del descubrimiento de ese espacio, del encuentro con el punto de velocidad ideal. No es una mala señal. La búsqueda nunca es mala. Otra cosa es lo que encuentras. En este caso, no era una muestra de descontrol o de error en la idea. Todo lo contrario. El Celta controlaba el partido y al Villarreal lo suficiente como para poder detenerse a hablar ese punto de desequilibrio que hace caer toda piedra, por muy robusta y sólida que sea. Y a fe que la castellonense lo es.
Porque el Villarreal apostó por pegar y no por amasar. Parejo en el banquillo y Guede dentro. Un bloque imponentemente físico. De hecho, nada más empezar, forzó un saque de esquina como para hacer evidente en los emparejamientos individuales la enorme diferencia en centímetros y kilos entre unos y otros. Con este panorama, al Celta no le quedaba más remedio que hacerse amigo del balón. No le importó. Era lo que quería. Al Villarreal, tampoco. Era lo que quería.
Si el balón está vivo y se mueve, Hugo Sotelo asume el rol de sol. Que el juego gire a su alrededor, dando luz y aportando calor el vigués. La velocidad de circulación comenzó a ser la clave. Además de una ajustada presión en campo rival que, por momentos, mermó los cimientos de las torres visitantes. Pero faltó precisión en el remate o en el último pase, con el ejemplo de un Aspas fallón como el más rotundo.
No se sufría en defensa. Apenas algún disparo sin fe desde fuera del área o desmarques de los dos delanteros del Villarreal que no se ajustaron con los pases. El meollo del partido, más allá de que la potencia física y la calidad de los visitantes dejaban abierta la posibilidad de alguna contra o de alguna acción a balón parado que dañase, estaba en la búsqueda celeste de los espacios. Con el recurso de madurar la jugada y llevar el balón a la izquierda, con el ayer titular Bryan Zaragoza luciendo uno contra uno. Por ahí vinieron las últimas ocasiones de una primera parte linda de ver si te gusta más buscar que encontrar.
Siempre con el Villarreal intentando que el balón no cogiese ritmo y aplicado como pocos en la ocupación de espacios defensivos en bloque medio. Marcelino García Toral ha llevado casi a la perfección su 4-4-2. Lo conoce al milímetro y sabe la complexión que debe tener cada pieza para que parezca imposible superar el manto amarillo en el que se convierte su equipo. Un trabajo de laboratorio llevado casi al paroxismo, sin pedir a los futbolistas demasiadas cosas. El propio técnico asturiano lo ha explicado alguna vez: este dibujo es el que menos especialistas necesita.
En desentrañarlo se pasó también el Celta el tiempo de descanso. Sin cambiar los nombres, porque el desempeño no había sido malo. Si acaso, poco afilado. Pero apenas le dio tiempo para implantar los nuevos retoques, de haberlos. Porque el fútbol se está haciendo el intesante con el equipo vigués en el arranque de esta temporada. No se deja querer. Y el Villarreal, de trabajadoras piezas de enorme calidad, hiló su primera acción combinativa de la tarde y prácticamente la última. Cometió el pecado el conjunto local de dejar llegar un balón desde la banda izquierda al frontal de su área propia y allí Pepe y Etta Eyong tiraron una precisa pared que el primero convirtió en gol.
Le dolió el golpe a los célticos, que zozobraron durante varios minutos. Los pases sencillos que hasta entonces no se erraban en zona de peligro comenzaban a torcerse. El posicionamiento en campo rival que antes parecía rutinario, ahora costaba horrores. Hubo peligro real de que se escapase el partido pero al Villarreal le faltó visión.
Se fueron rehaciendo los locales a base de cambios. Hugo Álvarez y Borja Iglesias, primero; Swedberg y Moriba, después; y Óscar Mingueza de guinda. Se encontraron conexiones por dentro para acabar por fuera, muchas veces con un Carreira muy activo pese a jugar a pierna cambiada. Hubo infinidad de intentos, con Mingueza en plan pasador desde el teórico puesto de central derecho. Y la insistencia ablandó el corazón del fútbol con un empate en el descuento. Merecido. De pura rebeldía. Convenceréis antes de vencer.
Celta 1-1 Villarreal
Celta: Ionut Radu; Javi Rueda, Javi Rodríguez (Óscar Mingueza, min.75), Carlos Domínguez, Manu Fernández, Sergio Carreira; Hugo Sotelo, Miguel Román (Ilaix Moriba, min.70); Iago Aspas (Williot Swedberg, min.70), Pablo Durán (Borja Iglesias, min.62), Bryan Zaragoza (Hugo Álvarez, min.62).
Villarreal: Luiz Júnior; Mouriño, Foyth, Rafa Marín, Sergi Cardona; Buchanan (Akhomach, min.77), Santi Comesaña, Gueye (Dani Parejo, min.77), Alberto Moleiro (Thomas Partey, min.68); Pepe (Renato Veiga, min.85), Eyong (Oluwayesi, min.77).
Goles: 0-1, min.53: Pepe; 1-1, min.94: Borja Iglesias.
Árbitro: Quintero González. Amonestó al local Miguel Román y al visitante Gueye.
Incidencias: Partido correspondiente a la tercera jornada de Primera División disputado en Balaídos con 20.172 espectadores en las gradas.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
Vigueses Distinguidos
Sara Penedo: “Esta es una ciudad con mucho potencial deportivo”
Vigueses Distinguidos
José Alfonso González: “El Alertanavia ve el fútbol con una perspectiva distinta”