El comienzo nunca fue su fuerte
Claudio Giráldez solo firmó un buen inicio de campaña en una de sus cinco temporadas entre primer equipo y filial
Empezar con buen pie una temporada es la motivación de la que se nutren muchos clubes cuando los resultados del año no acompañan. Claudio Giráldez cumplió su quinta temporada al frente de un equipo de la marca Celta, la cuarta campaña con el primer equipo y la tercera que inicia como entrenador. Ese lustro entre Primera División y Primera Federación, a excepción del esplendoroso agosto y septiembre de 2024, siempre estuvo marcado por iniciarse con un tramo de pocos puntos que despertaba la intranquilidad en el sector más agorero y alarmista del celtismo.
Giráldez asumió el banquillo del filial céltico en el verano de 2022, después de completar una temporada muy buena con el juvenil, con el que llegó a disputar la Copa de Campeones. Debutó ante el San Sebastián de los Reyes en Barreiro con derrota (1-2) y a ella le sucedió un empate en Santo Domingo ante el Alcorcón (1-1) y un nuevo mazazo en casa ante el Córdoba (1-3). En el Alfonso Murube consiguieron llevarse la primera victoria del año antes de recibir al Deportivo da Coruña en Balaídos y firmar las tablas en el marcador (1-1). Cinco puntos de quince posibles que con el paso de la competición se quedaron en un mal inicio. Aquel año, el Celta Fortuna quedó quinto y perdió en las semifinales del playoff de ascenso ante el Eldense, club que acabó ascendiendo.
El año de su promoción al primer equipo, aunque acabase siendo recordado por la permanencia en Los Cármenes y repetir clasificación a la pelea por el ascenso del segundo equipo, en coautoría con Fredi Álvarez, no tuvo un buen comienzo. Dos victorias como locales, ante Tarazona (1-0) y Arenteiro (4-3); un empate fuera de casa, con el Rayo Majadahonda (1-1); y dos derrotas, en casa contra el Cornellá (1-2) y a domicilio en El Toralín (2-1). Siete puntos de un equipo que maduró con el paso de las semanas y derivó en que cuerpo técnico y varios futbolistas irrumpiesen en la élite del fútbol nacional.
Su primer año completo en el Celta sí tuvo un comienzo espectacular, con dos triunfos sobre el Alavés (2-1), Valencia (3-1) y Valladolid (3-1) en Balaídos y dos derrotas en La Cerámica (4-3) y El Sadar (3-2). Desde que entrenó en categorías inferiores fue su mejor inicio de temporada. Ante los puntos, el foco se dirigió a los malos registros fuera de casa, su debe durante todo el curso, que no impidió volver a Europa nueve años después. El tramo negativo de ese año se hizso esperar hasta enero, que se volvió muy duro: un punto de doce posibles y la mediática eliminación de la Copa del Rey a manos del Madrid.
La historia de la última campaña es la que debería tener más fresca el celtismo y parece que el listón se fijó en agosto de 2024. Cuatro puntos de quince posibles, desglosados en la derrota en Balaídos ante el Getafe (0-2) y la espiral de empates a uno con Betis, Villarreal y Girona, en Vigo, y ante el Mallorca, en Son Moix. Para más inri, la mala racha se extendió hasta la décima jornada, a finales de octubre, en la que el Celta ganó su primer partido liguero ante Osasuna. Sin entrar en los resultados en Liga Europa, los célticos hicieron un grandísimo año, con una nueva clasificación para competición europea y un meritorio sexto puesto en la tabla.
Los cinco primeros partidos de esta temporada tampoco han traído victorias, dos derrotas como local, ante Osasuna (1-2) y Athletic Club (0-2) y tres empates fuera de casa con Valencia (0-0), Real Sociedad (0-0) y Getafe (1-1). Tres puntos de quince posibles, el peor registro del louriñés. Se repitió la historia con sus malos inicios, por lo que ahora queda esperar si se revierte de gran manera, como en los años anteriores. La madurez, la asimilación de los automatismos y las sinergias colectivas no han alcanzado su punto álgido, y el mismo Giráldez es muy consciente de ello
Cinco triunfos en Liga como locales en el año 2026
El Celta tiene antes del parón el objetivo de reeencontrarse con el triunfo, en especial, en casa. Los celestes tendrán dos oportunidades, ante el Málaga este domingo, y ante el Racing de Santander, el 19 de septiembre, de volver a sumar en un territorio que pasó de ser inexpugnable a infértil.
La temporada 2024-2025 destacó por el dominio total del Celta en su estadio. 36 puntos conseguidos en once victorias, tres empates y solo cinco derrotas, que le hicieron ser el quinto mejor local de la categoría. La temporada pasada, 2025-2026, el Celta fue el segundo peor anfitrión de la división, con veintitrés puntos conseguidos con seis victorias, cinco empates y ocho derrotas.
Dentro de la espiral de malos resultados célticos en su estadio, destaca el dato de que solo han ganado en cinco ocasiones en Liga en Balaídos durante 2026, de doce partidos jugados en esas condiciones; diez del curso pasado y dos del presente.
Enero contó con los triunfos sobre Valencia(4-1) y Rayo Vallecano (3-0), febrero con la victoria ante el Mallorca (2-0) y hubo que esperar hasta mayo para volver a ganar un partido de competición doméstica, ante el Elche (3-1). La última victoria en esas condiciones fue la última jornada frente al Sevilla (1-0).
Si se incluyen los partidos jugados en Liga Europa, entre la parte final de la primera fase y los cruces de las eliminatorias, la estadística tiene una mejoría mínima. Siete triunfos en suelo olívico en dieciséis encuentros disputados; la competición europea suma el partido de la fase de liga ante el Lille (2-1) y el choque de dieciseisavos de final frente al PAOK de Salónica (1-0).
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