Claudio Giráldez: “Hay un exceso de responsabilidad que no toca”
El entrenador del Celta quiere conseguir que sus futbolistas jueguen “tranquilos y libres”
Claudio Giráldez navegó entre el recuerdo de Friburgo y el deseo de centrarse en el Oviedo. “Anímicamente, fue un día duro pero he visto al equipo bien. Hemos hablado y hemos sido capaces de entender y de comunicarnos. He visto en el entrenamiento la misma alegría habitual”, reseñó sobre el estado de su plantilla antes de “un partido fundamental para nosotros a falta de 8 jornadas. Con ganas de ganar y de cambiar la sensación del partido de Europa”.
La intención es utilizar un buen resultado liguero como reconstituyente. “Sabemos que no estuvimos a nuestro nivel. Lo mejor es tener partido y más en tu casa y con tu gente. Intentar que entre todos hagamos un encuentro completo que nos dé confianza para lo que viene. Y valorando dónde estamos. Llegar a estas alturas de la temporada con los deberes hechos nos tiene que dar la tranquilidad de disfrutar y centrarnos en lo que tenemos delante. Con la máxima ambición pero sin la responsabilidad o presión que a veces se siente”, apuntó.
Ahí centró el análisis el técnico porriñés. “No hablo de presión exterior. Tenemos un equipo que siente mucho esto y que es muy joven en muchas cosas, con lo que vive ciertas situaciones por primera vez. El otro día jugamos atenazados, no fuimos capaces de ser nosotros mismos y no salió nada del plan de partido”, reseñó. Dando enseguida la receta: “Tenemos que centrarnos en dar nuestro mejor nivel, en ser igual de atrevidos y valientes que siempre. A veces, en ciertos contextos, como cuerpo técnico no estamos siendo capaces de que el equipo juegue tranquilo, libre. Notamos un exceso de responsabilidad que creo que no toca en los momentos en los que estamos en cada una de las competiciones y en dónde estamos ubicados. Por eso hablo mucho de la palabra disfrutar, que no va reñido con competir y ser fiel a tu idea”.
Esa autoexigencia mal entendida, considera Giráldez, fue clave el jueves. “No nos gustó la versión del equipo a nadie, ni a los jugadores, ni a aficionados ni a nosotros. No queremos hacer el partido que hicimos. Para todo el mundo era motivante hacer un partido bueno. Tenemos que ser nosotros mismos y jugamos demasiado atenazados. Pero ahora es positivo para todos que miremos hacia adelante”, deseó. Aunque las preguntas no lo dejaban avanzar. “Tengo claro lo que queremos cambiar del partido pero tiene que ver más con un sentimiento nuestro de exceso de responsabilidad, de estar convencidos. El rival lo estuvo más y fue más fiel a lo que hace habitualmente que nosotros. Y cuando no lo eres, te puede pasar que te lleves tres. Y es lo que pasó”, señaló.
Además, ganar al Oviedo sería una buena previa para creer en la remontada ante el Friburgo. “Todo va encadenado. Igual que perder te hace dudar y sentirte herido, ganar te da confianza en lo que haces. Tenemos que ser conscientes de que ganar al Oviedo nos va a ayudar a todo lo que viene después. Ojalá las consecuencias de este partido sean positivas para el de vuelta ante el Friburgo”, deseó.
En lo más inmediato, el cansancio y las bajas apuntan a un once novedoso. “Alguna rotación hay que hacer. La de Javi es obligada y a ver cómo recuperan los jugadores. Pero tenemos una plantilla larga. Hemos mostrado en muchos momentos, sin ir más lejos en el partido de Valencia, recursos para un once competitivo. Y cambios competitivos, con gente fiable”, espetó.
Giráldez aclaró que ni Iago Aspas ni Matías Vecino están al cien por cien. “Arriesgamos el jueves porque sabíamos de la importancia de que estuviesen allí por el empaque y esa personalidad que nos pueden dar”, explicó. Y lamentó los problemas en el centro de la defensa y, sobre todo, en el centro del campo. “Hemos tenido la mala suerte de que, en este momento de la temporada, se nos han juntado en las mismas posiciones molestias o gente que está haciendo esfuerzos para jugar más partidos de los que debería. Aidoo lleva varios seguidos cuando no estaba acostumbrado y Javi igual, siendo su primer año con tanta carga”, consideró. Aunque enseguida buscó remedios: “Tenemos a Álvaro, Manu, Carlos o Yoel, que están más frescos. Y Rueda viene de dos partidos en los que no ha participado. Vamos a tener onces muy competitivos en estos dos partidos”.
El porriñés acabó con un mensaje de positivismo. “Tenemos muchas cosas buenas. Si no, no estaríamos sextos en liga ni en cuartos en Europa. Es en lo que nos tenemos que centrar. Hemos hecho mal cosas y las tenemos que corregir pero hacemos otras muchas bien”, reiteró el técnico celeste en la previa de la visita del Oviedo.
“El Oviedo nos superó allí en intensidad”
Como suele suceder en las previas de todos los entrenadores, Claudio Giráldez sólo habló de las virtudes del rival y no de sus defectos. Aunque llegue a Balaídos el colista, el Oviedo. “Para ganar, tenemos que centrarnos en el Oviedo y saber que se están jugando la temporada. Y recordar lo difícil que fue para nosotros competir contra ellos en la primera vuelta, en un partido en el que fueron superiores en intensidad. Saber lo difícil que es pasar página de un partido como el del otro día, saber que tenemos que estar muy bien, saber que tenemos que aceptar que en momentos nos va a tocar sufrir. Tenemos que estar muy certeros tanto en último tercio como en ese bloque bajo”, señaló el técnico.
Ahondando en el análisis, dijo del ovetense que “es un equipo bastante fiel a sí mismo, a lo que hace, con idea de ser abiertos, atrevidos e intentar generar muchas situaciones de presión alta. Con mucha situación de pasillos y muy buen juego de bandas, aprovechando laterales muy ofensivos o extremos que son capaces de jugar dentro y fuera”. No se quedó ahí el vuela pluma sobre el rival de esta tarde, del que también resaltó que tiene “mucha presencia en área. Cerca de la portería rival, es capaz de embotellarte, con mucho centro remate y con muy buena ubicación para que no le puedan correr”.
Para Giráldez, “es clave que podamos salir de su primera presión y de apretar muy bien. Son un equipo que es capaz de construirte, pero también de jugarte largo sobre Fede Viñas y, desde ahí, atacarte la última línea”. El antídoto debe ser “no traicionarnos a nosotros mismos, ser valientes con balón y querer estar lejos de la portería propia”.
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