El Celta revive su peor inicio goleador en Primera

Un solo tanto en cuatro jornadas iguala el peor arranque goleador de su historia en la Liga, el de la temporada 2016-2017, cuando también jugó la Europa League

Jutglà lamenta una ocasión de gol fallada ante el Athletic Club.
Jutglà lamenta una ocasión de gol fallada ante el Athletic Club. | J.V. Landín

El empate del jueves en Anoeta dejó al Celta un dato preocupante. Un solo gol en cuatro jornadas. Nunca había empezado peor una temporada en Primera División, salvo en un caso: la 2016/17. Entonces, como ahora, el equipo celeste llegó a la cuarta jornada con un único tanto en su casillero. Y entonces, como ahora, había Europa League en el horizonte.

La comparación con aquel equipo de hace diez años resulta inevitable. Aquel Celta de Eduardo Berizzo llegó hasta las semifinales de la Europa League, donde se cruzó con el Manchester United. El actual equipo de Claudio Giráldez afronta también una temporada europea y, de momento, comparte con aquel una asignatura que nadie esperaba encontrar tan pronto. Pero hay una diferencia que hace que el dato resulte todavía más inquietante: no se trata únicamente de que el Celta esté fallando delante de la portería, es que apenas está llegando a ella.

Solo nueve tiros a puerta

No obstante, las cifras dibujan un problema más profundo que la simple falta de acierto. En cuatro partidos, el Celta ha colocado nueve disparos entre los tres palos. Tres fueron contra el Valencia, dos frente a Osasuna, otros dos ante el Athletic y dos más contra la Real Sociedad. Una producción ofensiva demasiado pobre para 360 minutos de Liga. El único gol llegó contra Osasuna y llevó la firma de Iago Aspas, con un disparo raso desde fuera del área.

El momento coincide además con la baja de Borja Iglesias, el gran referente goleador del Celta la pasada temporada. El delantero compostelano terminó el curso con 18 goles entre todas las competiciones y se lesionó el 25 de agosto, con una rotura miofascial del sóleo izquierdo. Su ausencia deja un hueco evidente. Jutglà marcó diez goles el curso pasado y Pablo Durán cinco, pero ninguno de los dos ha estrenado todavía su cuenta esta temporada.

No es cuestión de buscar un culpable concreto, el problema es colectivo. El Celta necesita encontrar más remate, más presencia en el área y, sobre todo, más ocasiones. Cuatro jornadas no permiten sacar conclusiones, pero sí dejan una señal: el Celta no había empezado una Liga con tan poco gol en Primera desde hace diez años.

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