El Celta es presa de su versión visitante

Cayó 2-1 en Vallecas tras realizar 30 disparos cediendo dos goles evitables

Ilaix pelea un balón con Mumin, durante el Rayo Vallecano-Celta.
Ilaix pelea un balón con Mumin, durante el Rayo Vallecano-Celta. | EP

El aire foráneo no le sienta nada bien al Celta, que ayer encajó en Vallecas una nueva derrota fuera de casa, la séptima en nueve partidos, a pesar de ser mejor que su rival durante la mayor parte del encuentro y de disponer de las ocasiones más claras de gol. Dos errores de Guaita, uno con polémica arbitral y otro en la segunda mitad, lastraron a un equipo celeste que sorprendió al Rayo con un cambio de sistema pero que no fue capaz de aprovechar esa superioridad sobre el terreno de juego. Para completar el capítulo de desgracias, los vigueses perdieron a Alfon por lesión y no podrán contar en la próxima jornada con Marcos Alonso, expulsado tras ver la segunda amarilla en el tiempo añadido.

Fiel a su costumbre de variar el equipo en función del rival, Claudio Giráldez modificó su sistema en Vallecas. Aunque en cuanto a los nombres sólo hubo tres cambios respecto al once que alineó en la última jornada de Liga de 2024, ante la Real Sociedad -Carlos Domínguez, Cervi y Bamba entraron por Javi Rodríguez, Sergio Carreira y Pablo Durán-, las novedades más significativas las introdujo en el sistema. Del habitual 3-4-3, el técnico porriñés pasó a un 4-4-2 con Bamba actuando como segundo delantero junto a Borja Iglesias.

Pero ni el cambio de dibujo, ni la defensa de cuatro, ni la posición de Cervi en la banda izquierda influyeron en absoluto para que el Celta fuera ya por detrás en el marcador a los cinco minutos de juego. Guaita se dispuso a atrapar uun balón bombeado dentro del área, aparentemente fácil, pero recibió un ligero toque de Camello por detrás y acabó despejando defectuosamente con las palmas de las manos. El balón cayó a los pies de Embarba, que alojó el balón en la portería, y aunque la acción fue revisada por el VAR, el gol subió al marcador.

El tanto, además, descompuso durante un tiempo al Celta, que estuvo cerca de encajar el segundo, sobre todo en jugadas a balón parado y en otro remate de Embarba que esta vez Guaita sí despejó con acierto.

Poco a poco, sin embargo, el equipo vigués se fue reponiendo y en el minuto 24 avisó con un centro de Alfon al que no llegó Borja Iglesias. Dos después, los celestes empataron tras un gran movimiento de Ilaix Moriba en el centro del campo. El mediocentro guineano se libró de su marcador con un amago y un giro de 180 grados, envió un pase en profundidad a Bamba y el centro de éste lo remató al fondo de la portería Borja Iglesias.

A partir de ese momento, el Celta pasó a controlar el encuentro, aunque el Rayo seguía amenazando a balón parado y los celestes eran incapaces de aprovechar sus ocasiones. Borja Iglesias lanzó a las nubes un buen servicio de Cervi y en el 41, el delantero santiagués reclamó un primer penalti que el árbitro convirtió en falta favorable al conjunto local.

Antes del descanso, los vigueses dispusieron de una última oportunidad en un contragolpe y, en la reanudación, volvieron a salir mejor que los madrileños, aunque sin acierto en los últimos minutos. En el 58, Claudio Giráldez se vio obligado a realizar el primer cambio por la lesión de Alfon en una acción fortuita y, poco después, el vértigo del encuentro llegó el peligro a las dos porterías en unos pocos segundos.

Sin embargo, el marcador se volvió a desnivelar en el momento menos esperado, un remate de Jorge de Frutos que se coló por el primer palo en un error grave de Vicente Guaita que culminó una serie de fallos en cadena de los vigueses.

Corría el minuto 63 y el Celta pareció venirse abajo de nuevo durante unos instantes. Pero un triple cambio de Giráldez en el minuto 80 -Sergio Carreira, Hugo Sotelo y Williot Swedberg sustituyeron a Starfelt, Beltrán y Cervi- permitió a los celestes hacerse con el partido en el tramo final y generar suficientes ocasiones para conseguir al menos un empate. En el 83, un centro de Carreira lo remató Swedberg en boca de gol y Dani Cárdenas lo detuvo con la cara. Seguidamente, Borja Iglesias reclamó un segundo penalti por un claro agarrón dentro del área y, ya en el tiempo añadido, Marcos Alonso sufrió también una lesión fortuita y se retiró a la banda, pero quiso volver a entrar, lo hizo sin recibir el permiso del colegiado y vio la segunda amarilla.

Pero el Celta todavía no había dicho la última palabra y en el 98, el último minuto del descuento, Borja Iglesias prolongó un balón de cabeza desde la frontal del área que quedó franco para Swedberg, que envió la pelota por encima del larguero cuando ya se cantaba el tanto en Vallecas. Salir de Balaídos no le sienta bien al Celta.

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