El Celta se mete en octavos de cabeza
Fútbol | Copa del Rey Juvenil
Dos testarazos de Ángel Dávila en los minutos 80 y 86 remontaron el tanto inicial del Villarreal para sellar la clasificación de un equipo vigués que bordó el fútbol en la segunda parte
La mañana se encaminaba a la desazón. A la frustración de tenerlo y no lograrlo. Pero, incluso cuando más difícil está, cuando parece que el tren ya salió, cuando las opciones se diluyen como gota de sangre en pintura roja, el fútbol siempre guarda una esperanza. Y el equipo juvenil del Celta la explotó de la manera más antinatural en la historia reciente del club. Porque fueron dos cabezazos en sendas acciones de balón parado las que cristalizaron la remontada ante el Villarreal y el acceso a los octavos de final de la Copa del Rey tras un partido en el que los pupilos de Alberto Suárez fueron superiores a los amarillos, pero ya olisqueaban la condena inmisericorde del que manda al limbo una ocasión tras otra.
No fue así. Tampoco esta vez. Cierto es que los célticos se ven en contextos como estos en muchos partidos a lo largo de la temporada. La diferencia suele estar en que el volumen de situaciones de peligro es muy superior y el nivel de desacierto suele marcar si el triunfo es por goleada escandalosa o por guarismos más normales. El caso es que frente a un rival de nivel equiparable, la cantidad de ocasiones se reduce y la penalización por tus errores aumenta. Por suerte o por desgracia, el Celta no vive estos encuentros más que seis u ocho veces en una temporada. Por eso estuvo a punto de pagar el pato.
Porque en el primer tiempo, los locales llevaron el peso, aunque sin terminar de estar cómodos ante la presión intensa del conjunto amarillo, dirigido por el exportero internacional Pepe Reina. Por momentos, el choque parecía un espejo de los primeros equipos. Ambos con los mismos dibujos, el cuadro vigués trataba de condicionar a través de la pelota y el castellonense, desde los espacios. De este modo, antes de que la pelota parada le diera al Celta, primero le quitó. Julio Arjona hizo bueno aquello de que un córner mal sacado es gol asegurado. El envío celeste desde el rincón quedó corto, Llopis arrancó desde la frontal propia y asistió al goleador.
El revés fue duro. Tanto, que los locales no se recuperaron hasta pasar por el vestuario. Suárez movió el banquillo y los cambios dieron aire. Especialmente un eléctrico Kibet. El Celta pasó a dominar con todas las de la ley. Balón, sí, pero también ocasiones. El problema es que la pólvora parecía mojada y, una tras otra, se iban a la nada. Así hasta que la pizarra de Jacobo Montes en la pelota parada incidió en el partido. Las dos veces con Sálamo como servidor y Dávila como ejecutor. Primero, en el 80, un córner. Segundo, en el 86, una falta lateral. En ambos, un envío con música y un violento testarazo para remontar y meterse en octavos de cabeza. Allí espera el Atlético de Madrid.
Celta 2-1 Villarreal
Celta: Server; Noah, Chirveches (Prado, min. 89), Sálamo; Fraga, Khayat, Noya (Sobral, min. 69), Hugo Pérez; Carro (Matute, min. 46), Pedro Ildefonso (Kibet, min. 61) y Jorge Pérez (Dávila, min. 61).
Villarreal: Pablo Polo; Orzáez (Ndiaye, min. 87), Arán, Marc Pla, Alcaide; Albiol, Diallo, Marc Pérez (Javi Aguilar, min. 87); Llopis (Traoré, min, 61) y Arjona (Juan Portela, min. 70).
Goles: 0-1, min. 35: Arjona; 1-1, min. 80: Dácila; 2-1, min. 88: Dávila.
Árbitro: Cardoso Rodríguez. Amarillas a los locales Dávila y Server y a los visitantes Diallo y Orzáez.
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