Al Celta le entraron ya las prisas
Cometió errores que el Getafe aprovechó y fue incapaz de generar lo suficiente en ataque, nervioso pese a ser el debut
Resulta que en la primera jornada de Liga, al Celta le entró la prisa. No le salió su plan porque, una vez más, sí salió el de un Getafe con lo justo en número de jugadores: meritorio defensivamente y aprovechando dos errores ajenos para marcar. Y el conjunto celeste no fue capaz de pararse a pensar, impelido por una necesidad inexistente. De entrada, un pecado. Hay tiempo para purgar.
Un once muy reconocible. Obligado, casi, por el bajo número de incorporaciones. Balaídos sí pudo ver por primera vez en portería a Radu y en la punta de ataque, a Jutglá. El cuerpo del conjunto era familiar ante un Getafe con lo justo, aunque con nombres clave como Rico, Djené, Milla o Arambarri.
Paradójicamente, atacando contra un horizonte limpio de grada, al Celta le costó un mundo encontrar una luz. Porque el Getafe tiene ese sentimiento de masa uniforme, ágil y experta en no dejar resquicios. Si puedes pensar, no podrás ejecutar. Porque se sostiene con fe la mentira de que no hay espacios en el tetrix defensivo, obligando a una mecánica veloz, poco dada a aparecer a estas alturas de año, o a un ejercicio de imaginación enorme.
No fue una primera mitad amable. Tampoco desagradable. Pero sí espesa. Cuando tuvo el balón, el Celta se topó con una estructura defensiva tan sólida como ajustable. Había que romperla con una última pared eléctrica o con un pase entre líneas. En esa tesitura, el encuentro astral entre Mingueza y Aspas fue demasiado esporádico. Cuando funcionó, Rico adivinó el remate del moañés. Por la izquierda, Swedberg perdía la verticalidad en la pelea y Ristic apenas apuró carrera en una buena combinación con Moriba ejerciendo de punto de apoyo. El centro del serbio sólo pudo ser controlado de espaldas por Aspas, quien cedió atrás para que Mingueza disparase desviado.
El Getafe llegó a Vigo con apenas 17 jugadores y sin Borja Mayoral, una baja más. Acostumbrado a deconstruir el fútbol, el número no es problema mayor en tareas defensivas, pero en ataque faltaba precisión. Compitieron bien los madrileños pero sólo crearon peligro real en dos saques de banda lanzados por Iglesias al corazón del área. Uche no acertó.
De haber un entrenador más contento que otro al descanso, ése sería Bordalás. Su consigna era aguantar y aguantaba bien. Giráldez pretendía algo más del estreno en casa y lo que estaba dando el equipo no bastaba. Aunque, bien es cierto, había salvado 45 minutos deslumbrantes cara al sol que se cuela por Gol.
Sin embargo, bastaron un par de minutos con el sol a la espalda para perder el control del marcador. Yoel salió perdiendo en el arranque de Uche a un balón largo por banda y el ariete del Getafe ganó en velocidad a Marcos Alonso, calmó la acción al llegar al área y, tras un pobre balance celeste, encontró a Liso dentro del área para rematar a gol. Ahora sí, el plan del conjunto visitante se cumplía punto por punto.
Perder el control del marcador le supuso al conjunto vigués perder la templanza y el control del duelo. Porque se pasó a jugar ese fútbol de silbidos constantes en el que tan bien se manejan algunos equipos y que tan mal se suele dar por estos lares. Como es lógico dentro de su libreto futbolístico, el rival comenzó a perder el mayor tiempo posible. Nada complicado de prever. Y el Celta se pasó 45 minutos buscando argumentos ofensivos sin encontrarlos.
No había habido cambios en el descanso pero el marcador y la incapacidad para generar siquiera remates a portería llevó a Claudio Giráldez a tirar pronto del banquillo. En el minuto 57 puso en el campo a Hugo Sotelo para diseñar, Bryan Zaragoza para desequilibrar y Jones El-Abdellaoui para percutir al espacio. Más recursos ofensivos que apenas provocaron un leve revuelo inicial. Sotelo se multiplicó para llevar el balón de lado a lado; Jones se ofreció mucho por banda, aunque siempre bien defendido; y Bryan intentó algunas cosas pero no consiguió ninguna.
En ese contexto, el único camino parecía ser el de casi siempre: Mingueza, ahora desde la izquierda, y Marcos Alonso. Y en el remate la única luz era Iago Aspas. Lo probó en un par de ocasiones desde el borde del área, ambas taponadas por Rico, la segunda con más mérito. Parecía ser el momento. Para acelerarlo salió Borja Iglesias, que ejerció con acierto de boya en un par de llegadas.
Pero el equipo seguía revolucionado. Y se pegó un tiro en un pie cuando a Javi Rodríguez y Yoel Lago les pudo más el ímpetu que el acierto. Se estorbaron para dejarle en bandeja el segundo gol visitante en el minuto 72 a Uche. Y ya no hubo mucho más que hacer. Porque el mal estaba hecho y no había poso de serenidad. Apenas lo hubo en un mal debut liguero. Nada más que eso.
Celta 0-2 Getafe
Celta:
Ionut Radu; Óscar Mingueza, Javi Rodríguez, Yoel Lago (Pablo Durán, min.82), Marcos Alonso, Mihailo Ristic (Jones El-Abdellaoui, min.57); Fran Beltrán (Hugo Sotelo, min.57), Ilaix Moriba; Iago Aspas, Ferran Jutglá (Borja Iglesias, min.67), Williot Swedberg (Bryan Zaragoza, min.57).
Getafe:
David Soria; Bekhoucha, Juan Iglesias, Djené, Diego Rico, Davinchi; Mario Martín, Luis Milla, Arambarri; Liso (Álex Sola, min.78), Uche.
Goles:
0-1, min.47: Liso; 0-2, min.72: Uche.
Árbitro:
Mario Melero López. Amonestó con una cartulina amarilla a los locales Marcos Alonso, Javi Rodríguez y Williot Swedberg; y a los visitantes David Soria y Uche.
Incidencias:
Estadio de Balaídos, con 20.530 espectadores, un centenar animando al Getafe. Los jugadores locales salieron con una camiseta con el lema “Dor e rabia” por la plaga de incendios.
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