El Celta, con el lápiz de dibujar

Claudio Giráldez varia el planteamiento táctico en un dibujo con tres mediocentros

Fran Beltrán controla el balón en el partido jugado ayer.
Fran Beltrán controla el balón en el partido jugado ayer.

Cuando de habla de riqueza táctica y de dibujos siempre es preciso matizar las variantes, pero es cierto que el Celta de la primera parte visto ayer es estructuralmente diferente al que Claudio Giráldez expuso en sus partidos al frente del Celta. Por momentos, en las determinadas variables, ya se podía intuír un 4-3-3, pero ante el Grasshopper resultó meridiano desde el comienzo y hasta el descanso.

La medular, la clave

La apuesta pasa por el centro del campo. Había tres mediocentros en el campo y ejercieron esta función. Damián Rodríguez fue el escogido para el pivote con Hugo Sotelo e Ilaix Moriba para los interiores, los ‘8’. Son un perfil claramente distinto y en ello radica la clave del éxito. Más físico el internacional guineano y más de toque el de Sárdoma.

La evaluación, en suspenso

Sobre si la variable tiene éxito o no es complicado de saber. Ayer, ante el Grasshopper, vivió un punto claramente positivo en que la velocidad en ataque resultó notable con los mediocentros habilitando en largo a los extremos y llegando a la finalización. En el déficit, se notó cierta endeblez defensiva en la posición de pivote y falta de posesión estable, que debe ser una cualidad de la apuesta. Si bien, este factor pareció estar verde la propuesta más que para incapacidad futbolística.

Lo de siempre, funciona

Tras el paso por los vestuarios, el Celta volvió a su tradicional dibujo con Giráldez al mando. Son los tres centrales y los carrileros y el sistema funcionó. Se mantuvieron los mediocentros, pero con Sotelo más ejerciendo en la banda. Las prestaciones de equipo se incrementaron en la parcela defensiva porque si el rival llegó bastante, aunque sin concretar demasiado antes del descanso, apenas lo hizo tras el paso por los vestuarios. La comodidad del Celta resultó clara y visible. Eso sí, en ataque no se vieron grandes alardes, pero es que el marcador ya era claro y las pruebas de pretemporada son pruebas y tampoco es cuestión de gastar más de la cuenta ni humillar al oponente.

Jutglá, el gol que no llega

Un jugador egoísta hubiera intentado enviar al fondo de la red el pase atrás de Hugo Álvarez en el segundo tanto del Celta, pero el delantero Ferran Jutglá optó por habilitar a la banda para Jones, que tenía un remate todavía más sencillo. Lo hizo pese a que el fichaje del equipo vigués para la punta del ataque aún no ha marcado después de cinco enfrentamientos de pretemporada. El pase muestra sus cualidades de asociación, que son muy útiles para el equipo en la construcción, especialmente para superar la presión alta del oponente. El atacante se ofrece sobre el círculo central para controlar y descargar con rapidez y eficiencia, algo clave.

En la retaguardia hay alternativas

En la parcela defensiva ofreció el Celta multitud de variables y distintos nombres. Es evidente que es la línea del campo en la que Claudio Giráldez dispone de más recursos, que se incrementan con Javi Rueda y Manu Fernández. Ayer tuvieron minutos ante el Grasshopper y ninguno de ellos desentonó. También es cierto que vivieron los minutos más plácidos con el partido decantado y cuando el rival apenas inquietaba. Pese a la lesión de Javi Rodríguez, Carreira no saltó al campo hasta el minuto 74 de enfrentamiento. Hay piezas de sobra atrás.

Minutos para Marc Vidal

En la rotación de la portería, ayer jugó el primer acto Radu y Marc Vidal tuvo el segundo acto. Iván Villar no saltó al campo y todo indica que lo hará el viernes.

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