El Celta se impone al Spórting de Gijón bajo un intenso calor (2-1)

El Celta estuvo espeso ante un Sporting valiente pero logró remontar merced a un puñado de brillos individuales

Publicado: 23 jul 2024 - 16:47 Actualizado: 24 jul 2024 - 09:48
Aspas pasa el balón delante del portero del Sporting. // J.V. Landín
Aspas pasa el balón delante del portero del Sporting. // J.V. Landín

Se dice que las pretemporadas son para corregir cosas. La cuestión es tener la humildad para hacerlo y la capacidad de mejora desde ya. El Celta jugó, a grandes rasgos, mal ayer ante un Sporting de Gijón del vigués Rubén Albés bien armado y sin temor a medirse a un rival de categoría superior. El hecho de que siga invicto y de que incluso haya ganado el duelo no debe evitar esa asunción de errores y ese propósito de enmienda.

Cierto que el escenario no invitaba demasiado. Sin público, fueron los propios equipos los que se autoaplaudieron en el arranque. Una ciudad deportiva no es el escenario ideal para meterse en dinámica de un partido. Menos aún si el calor aprieta, con la temperatura superando los 30 grados con alegría.

Con dos partidos en tres días, Claudio Giráldez varió el reparto de minutos respecto a las dos primeras citas. Esta vez, nueve de los integrantes de su once inicial estuvieron una hora sobre el campo. E incluso el portero Marc Vidal, con Iván Villar lastimado en una mano, jugó todo el partido. Es de esperar que ante el Gil Vicente, el reparto sea similar, pero a la inversa.

En lo colectivo, el Sporting estuvo más coordinado que el Celta. Los sportinguistas redujeron espacios con una defensa adelantada e igualando la línea de cinco atrás. Los célticos empezaron a buscarle la espalda con los desmarques de Alfon González y de Anastasios Douvikas y lo cierto es que rondaron el área del meta Yáñez. Pero un error en la circulación de salida desde atrás cometido precisamente por Alfon descubrió la endeblez de la línea defensiva celeste -Unai y Starfelt tuvieron un mal día- y la enorme potencia del delantero Caicedo, una mole con inteligencia táctica y, parece, pegada. Un gol en contra a los diez minutos.

Pese a una ocasión marrada por Alfon tras centro de Hugo Álvarez pareció predecir lo contrario, el tanto rival no espoleó a los célticos. La circulación era pesada y, pese a la movilidad de Williot Swedberg, costaba horrores darle sentido. El Sporting estaba cómodo siendo valiente pero la tenacidad del sueco, que ha aprendido a pelearse físicamente, propició el empate. Recuperó un balón, se internó en el área y, aprovechando la descolocación de la defensa gijonesa, encontró a Douvikas. El griego hizo lo suyo.

Al descanso se llegó sumidos en el letargo mental y ambiental. Y no hubo revolución de cambios, sino apenas un par de retoques para probar a Carreira de central derecho e insistir en Mingueza como mediocentro. El funcionamiento como bloque del Celta mejoró, sobre todo tras los múltiples cambios a la hora de juego. Carlos Domínguez reinó atrás, Hugo Sotelo apareció en el centro y Pablo Durán en todas partes. Ofreciendo siempre una salida, no escatimando esfuerzos y sabiendo combinar con los compañeros. Un primor. Y un aviso a Borja y Douvikas. Mientras el Sporting bajaba revoluciones pero sin reducir competitividad, el Celta echó mano de Aspas para la recta final. Y el moañés, como siempre, supo aliarse con el mejor de su equipo en ese momento, Durán, para dar el tanto de la victoria a Cervi. Mucho calor, mucho que mejorar y casi mucho tiempo -algo más de tres semanas para la Liga- por delante.

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