El Celta echó al cerebro austriaco

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El seleccionador del rival de España cayó ante el equipo vigués con el Stuttgart en la UEFA de 2011 y fue despedido

Ralf Rangnick, veterano técnico alemán de 68 años, vive con Austria su primera experiencia como seleccionador.
Ralf Rangnick, veterano técnico alemán de 68 años, vive con Austria su primera experiencia como seleccionador. | EP

España viene de eliminar a un gurú de los banquillos como Marcelo Bielsa y mañana se enfrentará a otro, tal vez de menos nombre global pero trascedente en el fútbol alemán y centroeuropeo en las últimas décadas, con un puñado de alumnos declarados como Thomas Tuchel o Jurgen Klopp: Ralf Rangnick. El veterano técnico alemán de 68 años vive con Austria su primera experiencia como seleccionador y, tras caer en octavos en el último Europeo, ahora se topa con La Roja en dieciseisavos del Mundial.

Pero mucho antes, nada menos que hace 25 años, Rangnick vivía su segunda temporada como entrenador de máxima categoría en la Bundesliga con el Stuttgart -club en el que militó como jugador, aunque sin pasar del segundo equipo- y su primera experiencia en la competición continental, concretamente en la Copa de la UEFA tras ganar la Copa Intertoto. Curiosamente, el mismo caminar continental que tuvo en ese curso el Celta de Víctor Fernández. Pero el paralelismo va mucho más allá, porque en octavos de final, ambos equipos medirían fuerzas, con los vigueses dejando por el camino al bloque germano.

Aquella eliminatoria, disputada en el mes de febrero, se inició con un empate sin goles en el Arena Stuttgart y prosiguió con una victoria celeste en Balaídos el día 22. Valery Karpin anotó para los celestes en el minuto 6, pero Blank empató justo antes del descanso, marcador que provocaba el pase de los germanos. Pero Alexander Mostovoi marcó a falta de cinco minutos para meter al Celta en cuartos de final -en los que caería ante el Barcelona- y acabar con el primer devenir continental de Ralf Rangnick.

Pero la herida celeste del seleccionador austriaco es aún más profunda. Porque esa derrota en Vigo, unida a un caminar en la Bundesliga incierto, significó el despido del, por entonces, incipiente entrenador en la élite europea. Un lejano, sin duda, pero mal recuerdo que, tal vez, se le venga a la mente al analizar el duelo de mañana ante España y valorar las opcionesde que el goleador del Celta, Borja Iglesias, disponga de minutos.

Obviamente, aquel tropiezo en su primera experiencia continental no frenó la carrera del veterano técnico. Tanto en los banquillos -con grandes resutados en equipos como Hannover 1996, Hoffenheim o Shalke 04, donde llegó a unas semifinales de Liga de Campeones con el ex madridista Raúl González de delantero- como en la dirección deportiva. Tarea esta última en la que ejerció como ideólogo del grupo Red Bull -Leipzig, Salzsburgo y Nueva York- y del Lokomotiv de Moscú. Antes de regresar brevemente a los banquillos en el Manchester United, donde se efrentó públicamente a Cristiano Ronaldo.

La razón fundamental, la escasa actitud del portugués para la presión alta. Que pasa por ser una de las firmas principales de su manera de entender el fútbol. En concreto, la presión tras pérdida y los ataques relámpago. Deberá cuidarse de ellos España, que ya tiena la experiencia de dejar en el camino a Marcelo Bielsa. El Celta de 2001 le marca el camino, salvando el tiempo, para hacer lo propio ahora con Ralf Rangnick.

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