Celta-Alavés: viva la cuerda floja

Análisis del partido entre el Celta y el Alavés en Balaídos con el que abrieron la temporada liguera

El delantero Douvikas subre una falta de los centrales del Alavés.
El delantero Douvikas subre una falta de los centrales del Alavés.

Hace unos años, en una tira cómica, aparecía un trabajador con la llave inglesa en la mano silvando mientras paseaba por la cuerda floja. Su diálogo recogía: “traballador do naval vigués, dende os oitenta na corda frouxa”. Algo similar resultó el Celta de Claudio Giráldez ayer, un equipo que vivió a gusto, casi a placer, cuando el partido pasó de un juego táctico de control a un intercambio de ataques constantes. La formación viguesa empató cuando Swedberg entró en el campo para moverse por todos los lados del ataque y ganó cuando el Alavés encadenó tres mano a mano ante Iván Villar con el centro del campo y los centrales del equipo vigués superados. La cuerda floja es un peligro, pero la formación de Claudio Giráldez hace piruetas sobre ella.

El 4-4-2 o el 5-3-2

Hugo Álvarez para hacer flexible un esquema. Salió en la banda derecha para ejercer de lateral en ataque y de extremo en defensa. Así se descarga a Aspas del trabajo atrás. Sí es cierto que el equipo no tuvo profundidad por esa banda antes del descanso y sí la consiguió algo por la izquierda. En defensa, no hubo muchos apuros, pero se encajó un tanto de centro lateral, una carencia.

El descanso, el desorden

Introdujo tres cambios al descanso Claudio Giráldez y modificó el partido. El Celta tuvo grandes minutos, empató y, a continuación, pudo encajar un buen número de goles. Miró hacia la portería contraria con jugadores más ofensivos y, por consiguiente, sin el balón sufrió atrás. El esquema táctico, más encorsetado en el primer acto, era abierto con innumerables cambios. Había desajustes claros, pero la intención también iba por ahí.

El guía Swedberg

El joven sueco resulta parte del termómetro de este Celta. En lo táctico, es complicado de gobernar. Partía de la banda, pero aparecía más de delantero que en otro sitio. Marcó un gol de rematador puro y perdió la posición en el repliegue un buen número de ocasiones. Algo alocado, inconstante, atrevido y, sobre todo, un futbolista muy divertido. Como su equipo tras el descanso.

El equilibrio se buscará o no

Muchos elementos resultan cuestionables en el partido del Celta ayer. La escasa profundidad de la primera mitad, los pocos tiros, la permeabilidad defensiva del segundo acto, la facilidad que tenía el contrario para transitar, la pérdida de duelos en campo propio… También otros muchos aspectos positivos como la facilidad para crear en la segunda mitad, las asociaciones interiores y la claridad de ideas con balón. El técnico intentará buscar el equilibrio entre todos los aspectos. La cuestión es si este equilibrio interesa o no. Es decir, si interesa el control o si se opta por el descontrol. Con sus riesgos, pero también con los beneficios. El desorden ordenado.

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