El Celta se ahoga en su espuma
Volvió a dejarse remontar en casa en tres acciones esperpénticas para estresar sus aún muy vivas opciones eropeas
Un patinazo de esos que dejan la piel abrasada una temporada. Otra remontada en contra ante un rival en descenso. Porque el Celta perdió en tres acciones un partido poco brillante pero que debió ganar. Nada se ha escapado, porque había colchón. Pero habrá más estrés. Y el equipo tendrá que manejarlo mejor que ayer en otra derrota en Balaídos, la octava.
El Celta se llenó de espuma. La inspiró con tanta fuerza que casi se ahoga. Se perdió en una estructura etérea, especialmente en el centro del campo, y en la efusividad futbolística del arranque para desencontrar las bases del planteamiento de partido y permitió que el Levante, más acostumbrado a ser sufriente y con un grado más alto de responsabilidad en el respeto al planteamiento, tomase el control del encuentro.
El inicio fue bonito mientras duró. Porque pareció que al rival se le escurrían los célticos entre los dedos, incapaz de tapar las líneas de pase. Pudo marcar Fer López nada más empezar, al superar Rueda al ex céltico Pampín -el único de los ex en el once valenciano- y conectar Aspas con el espigado centrocampista. Y lo hizo, poco después, Ferran Jutglá, resolviendo con habilidad en el área una buena pared tirada por Hugo Álvarez. Apenas era el minuto 4 y el equipo vigués levitó tanto que se fue cayendo.
El Levante se hizo con el control del balón la mayor parte del tiempo y el conjunto celeste se aprestó a matar a la contra. Pero le faltó un pequeño detalle: poner intención. Se fue acomodando en ese bloque bajo que tan bien funcionó en el Metropolitano espoleado porque los primeros cuerpo a cuerpo de Yoel Lago y Espí cayeron del lado celeste. Pero ya entonces se intuía la capacidad del contrincante para forzar, con pases largos, los uno contra uno, los dos contra dos o los tres contra tres de sus atacantes con sus defensores celestes.
Podría haber sobrevivido el cero en la portería celeste porque al Levante no le sobraban las ocasiones. Fue ganando la sensación de peligro en base a balones sobre el área, con la peligrosidad de las segundas jugadas. Pero la falta de iniciativa celeste y la decadente tendencia a generar peligro arriba provocó que el rival tuviese tiempo para estudiar muchas cosas. Entre otras, la meteorología. En concreto, ese sol que estorbaba la visión de Ionut Radu. Arriaga ya lo había intentado una vez desde lejos y, a la segunda, su derechazo encontró el error del meta celeste, incapaz de sacarse de encima el balón y realizando un gesto técnico más que erróneo para golpearlo y desviarlo a dentro de su portería. Era el minuto 43 y en la memoria ceniza aparecía aquel tanto del Alavés justo antes del descanso que precedió a una infumable segunda parte celeste.
Hugo Álvarez
Pudo evitarse tal temor porque el gol le recordó al Celta que había sido capaz de encontrar los caminos hacia Ryan. Y antes de irse a vestuarios, una gran acción personal de Hugo Álvarez le permitió dos disparos a portería que encontraron otras tantas manos salvadoras de Ryan. Quiso expiar su inconsistencia el conjunto vigués con una muestra de calidad individual, pero no fructificó.
Sí lo hizo, nada más reanudarse el partido, con una muestra de calidad colectiva. Una jugada imaginada en los entrenamientos, con Fer López lanzando a Javi Rueda para que éste pusiese al primer toque el balón en el área, donde Jutglá la empujó a la red. Una vez más, el Celta arrancaba espumoso; y, una vez más, la espuma casi lo ahoga. Bien es cierto que la segunda vez fue de otra manera. No necesitó el Levante controlar el partido, sino que se fue directo a por el marcador en dos acciones tan aisladas como evitables: de nuevo, un pelotazo lejano que Radu no supo leer; y un remate de cabeza en solitario del recién salido Brugué en el área pequeña en un saque de esquina. Del 2-1 al 2-3 en apenas nueve minutos. La fragilidad celeste en Balaídos vivía un nuevo episodio.
Tocaba cambiar el partido desde el banquillo. Y Claudio Giráldez, técnico celeste, decidió renovar el ataque con Borja Iglesias, Williot Swedberg y Pablo Durán, quien de inició hasta ocupó todo el carril derecho, hasta que diez minutos después apareció Jones El-Abdellaoui.
El Celta asumió el balón pero sin claridad. Hasta que el equipo se despojó de pivote y puso un centro del campo específicamente ofensivo con Fer López y Óscar Mingueza. Los pases de este último se convirtieron en el mejor y único argumento celeste. Pero no hubo remate. Y el equipo vigués se ahogó con la espuma.
Celta 2-3 Levante
Celta:
Ionut Radu; Javi Rueda (Borja Iglesias, min.65), Javi Rodríguez, Yoel Lago, Marcos Alonso, Sergio Carreira; Hugo Sotelo (Óscar Mingueza, min.75), Fer López; Iago Aspas (Pablo Durán, min.65), Ferran Jutglá (Jones El-Abdellaoui, min.75), Hugo Álvarez (Williot Swedberg, min.65).
Levante:
Mathew Ryan; Toljan, De la Fuente, Matías Moreno, Diego Pampín (Manu Sánchez, min.77); Kevin Arriaga, Jon Ander Olasagasti; Víctor García (Roger Brugué, min.61), Pablo Martínez (Raghouber, min.62), Kareem Tunde (Iker Losada, min.46); Carlos Espí (Iván Romero, min.86).
Goles:
1-0, min.4: Ferran Jutglá; 1-1, min.43: Arriaga; 2-1, min.47: Ferran Jutglá; 2-2, min.56: De la Iglesia; 2-3, min.62: Brugué.
Árbitro:
Adrián Cordero. Amonestó con una amarilla a los jugadores visitantes Ryan y Pampín.
Incidencias:
Estadio de Balaídos, con 19.185 espectadores.
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