Un campeón reforzado
El Ludogorets recupera efectivos y gana su primer partido después de un cambio de entrenador que ha llevado al noruego Per-Mathias Hogmo al banquillo del conjunto búlgaro
Un noruego, Per-Matthias Hogmo, con un staff técnico también nuevo pero sueco (Mikael Stahre y Kristoffer Augustsson), intentará reconducir la trayectoria de las Águilas del Ludogorets. De forma tímida el domingo ya empezó la transformación en la competición doméstica (triunfo por 0-2 ante el flojo Septemvri), y ahora el Celta se cruza en su camino continental, tal vez el menos importante en este momento para el vigente campeón búlgaro.
Curioso: las últimas águilas a las que en Europa se enfrentó el Celta fueron peninsulares: el Benfica. Y a los lisboetas les cayó la del pulpo (7-0 en Balaídos, un 25 de noviembre de 1999, y 1-1 en la vuelta en A Luz). El fútbol puede ser perverso. Un club que ha ganado las últimas catorce ligas y se ha complicado la decimoquinta en su 80 aniversario no puede permitirse más descalabros. Y el Celta, que se enfrenta sobre el papel al rival menos complicado de toda la fase de grupos, tampoco debería bajar el pistón si quiere asegurarse acabar en el Top 8 y evitar el play-off.
Salvo cambios de última hora, bajas en el Ludogorets son el portero holandés Sergio Padt (esguince en el partido ante el Arda, último antes del parón) y el central sueco Edwin Kurtulus, lesionado en una entrada de Junior Firpo el 2 de octubre pasado en el 0-2 del Betis en campo búlgaro. El defensa sueco, llegado a Razgrad el verano de 2024, era titular indiscutible la campaña pasada con el técnico Igor Jovicevic y este año con el portugués Rui Motta.
A once puntos del líder, el Levski Sofía iniciada la segunda vuelta de la Liga Efbet, el Ludogorets se plantea la Europa League como partidos de optimización pensando en Liga, Copa y Supercopa de Bulgaria. “Los partidos europeos quedan a un lado; el primer objetivo es el título”, dijo Padt estos días a la prensa holandesa. No es broma. La división de opiniones es muy clara: todavía hay quien cree en la recuperación del Ludogorets.
Porque el desastre liguero (estuvo cinco jornadas sin ganar entre el 5 de octubre y el 9 de noviembre; imagínense si le ocurre a Real Madrid o Barça) también tiene su explicación. “Cuando vendes a cinco de los mejores jugadores y otros siete u ocho se lesionan permanentemente, es inevitable que esto no tenga consecuencias”, aseguró el director deportivo del club, Georgi Karamandzhukov, en la presentación del nuevo técnico. Hogmo es el tercer responsable del banquillo porque Todor Zhivondov dirigió al equipo de forma interina en el apretado triunfo copero (2-3) ante el Cherno More, en el 0-0 de liga en campo del mismo rival, en el 3-1 adverso contra el Ferencvaros en copas europeas y en el 2-3 en casa frente al Arda. También puede apuntarse varias pifias.
En realidad, el gran problema ha sido de “9”, pues en la pretemporada en Austria se lesionó el delantero suizo Kwadwo Duah, su goleador y gran estrella, que durante estos meses ha estado tratándose en su país, perdiéndose 28 encuentros. Jugó los diecinueve minutos finales el domingo en sustitución de Erick Bile, el cuestionado costamarfileño.
Hogmo, además, recibió otra gran noticia ante el Septemvri, al dar entrada en el minuto 63 al guineano Aguibou Camara, otro fijo del campeón que se lesionó en el primer partido oficial en julio -previa Champions League-.
La lista de lesionados (dos veces el sueco Joel Anderson, el ghanés Tekpetey en el pómulo por un choque contra el árbitro a principios de mes, por citar algunos) condenó a Motta. Y la segunda unidad, o los cambios de posición también hicieron aguas.
Las águilas vivieron un julio vibrante (dos clasificaciones y cuatro partidos de previa de Champions, dos triunfos ligueros), pero el 3-0 del Ferencvaros en la vuelta de Liga de Campeones, en agosto, supuso el colapso. Un empate en casa en la liga dio paso a un septiembre decepcionante, con tablas en dos partidos consecutivos en la competición liguera, y al crack de octubre. Ante el CSKA 1948 perdieron 5-4 tras ir 5-1 abajo. Ese resultado fue la sentencia definitiva del entrenador luso.
Del once que arrancó la temporada ante el Dinamo Minsk, con Sergio Padt en la portería (el teutón Hendrick Bonmann es también muy seguro), el andaluz “Son” en el carril derecho y el portugués Dinis Almeida como central son incuestionables. A Kurtulus lo relevó en el centro de la zaga el galo Olivier Verdon (el israelí Nachmias jugó el domingo para darle descanso) y el búlgaro Nedyalkov por la izquierda es otro defensa seguro.
De aquella medular han desaparecido el checo Filip Kaloc -un minuto y seis más de descuento el domingo- y Jakub Piotrowski, vendido en agosto al Udinese por tres millones de euros. El polaco dirigía, asistía y marcaba (28 goles y 21 asistencias en tres campañas en el Ludogorets). Por ahí se han desangrado. Y mucho. No, ya no miman tanto el cuero.
Tekpetey, Pedro Naressi, Chochev y Caio Vidal parecen fijos en la media (Chochev, internacional búlgaro, suma 10 goles entre todas las competiciones, dos de penalti). La movilidad de Tekpetey y de Caio Vidal les permite incluso partir de posiciones más avanzadas.
Petar Stanic también se apunta como imprescindible, arriba o en la media, y con él… ¿Bile o Duah si está listo para ser titular?
Las águilas, que empezaron su trayectoria en la fase de grupos ganando en Malmoe (1-2) y suman tres derrotas en fila -en casa por 0-2 frente al Betis, 3-2 contra el Young Boys y 3-1 ante el Ferencvaros-, quieren volver a volar. Cuestión bien distinta es si el Celta les deja.
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