Una calurosa bienvenida para Fer López

El Getafe ató en corto al vigués en su regreso a la liga española, saldado con 80 minutos

El mediapunta vigués estuvo muy controlado por los futbolistas locales, bien aleccionados de que era el futbolista a cortocircuitar.
El mediapunta vigués estuvo muy controlado por los futbolistas locales, bien aleccionados de que era el futbolista a cortocircuitar. | Europa Press

Igual el campo del Getafe no es el más deseado de los estadios en el que debutar en la Liga. O redebutar. Porque eso es lo que hizo Fer López ayer con el Celta tras seis meses infructuosos en Inglaterra. Después de su priomorosa aparición en Belgrado, el vigués asumió el reto de comerse el bocadillo de cemento que siempre supone enfrentarse al cuadro azulón. Y el canterano lo masticó lo mejor que pudo cuando no fueron jugadores los locales los que le mordieron a él para cortocircuitar el juego ofensivo de los de Claudio.

Porque, efectivamente, Bordalás sabía muy bien sobre qué jugador del Celta tenía que acentuar su cacareado “esto es fútbol, papá”. Entre Juan Iglesias y Arambarri tributaron una afectuosa bienvenida a Fer, que en la primera media hora de partido ya había sido objeto de cuatro faltas.

En la primera media hora, el canterano ya había recibido cuatro faltas de los futbolistas locales

Pese a ello, el canterano demostró que, además de talento, también tiene personalidad. Seguía pidiendo el balón, apareciendo entre líneas con constancia, pese a saber las dificultades que entraña dar continuidad al juego contra el Getafe. Con todo, intervino 55 veces con la pelota. Cuajó un 80% de efectividad en el pase, clavó los tres regates que intentó y aceptó el reto de ir al barro con tres duelos aéreos y cuatro faltas.

En la segunda mitad, la clara mejoría colectiva impulsó la suya propia. López halló más espacios para jugar y, de ese modo, cada pelota que tocó mejoró las jugadas. Solución para sus compañeros. En esa zona derecha del ataque, pero con absoluta libertad, el vigués vino mucho a jugar por dentro para dejar pasar a El Abdellaoui por el carril. Aún así, no terminaba de diluir la espesura propuesta por el colectivo madrileño. No se puede bailar cuando la pareja no quiere.

No obstante, Claudio confió en él y, de hecho, fue el último de sus cinco cambios. En el minuto 80, dejó su sitio a Iago Aspas, con el que apunta a alternar ese puesto estos meses. Un heredero para un rey, que no siempre tendrá que picar piedra como hizo ayer.

Contenido patrocinado

stats