Un buen plan y dos errores
La idea de juntar gente por dentro en Donostia fue buena, pero faltó sacar la pelota fuera para aprovecharla y evitar los dos mismos errores en los goles de Oyarzabal
El fútbol es como un niño caprichoso, que en un momento quiere una cosa y al instante la contraria. Porque, igual que el Celta venía de llevarse alguna victoria con un escueto balance ofensivo y mucha solidez defensiva, ayer se quedó sin puntos con un buen plan de Claudio, que generó superioridades dentro con los carrileros y buscó la amplitud con los extremos. La lluvia y el mal césped no ayudaron a fluir pese a jugar con uno más 45 minutos. Tampoco permitir a un jugador del nivel de Oyarzabal tener tiempo y espacio para castigarte. Un error cometido dos veces.
Hugo Álvarez vuelve al carril
Casi todas las actuaciones del ourensano esta temporada se circunscribían a la línea de ataque. Hasta ayer. Claudio devolvió a Hugo Álvarez al rol que lo hizo explotar en el Fortuna y saltar al primer equipo. Partió como carrilero izquierdo, pero luego intercambió posiciones con Sergio Carreira. Todo dentro de unos matices tácticos particulares para el puesto.
Dos centrocampistas más
Tras un inicio dubitativo y sin balón que se saldó con el gol de Oyarzabal, el Celta se rehizo a través de la pelota. Ese plan pasaba por ser superior en el centro del campo y para lograrlo, los carrileros fueron clave. Ambos aparecieron por los pasillos interiores para convertirse en dos centrocampistas más. Esto dejó mayor libertad a Ilaix Moriba para acercarse al área y provocó vigilancias de los medios locales para que Sotelo brillase con la pelota. La amplitud era cosa de los extremos, Bryan Zaragoza y Jones El Abdellaoui, que jugaron casi pegados a la cal. A la inversa de lo que sucedía habitualmente, con futbolistas como Aspas o Swedberg viniendo a dentro para dejar las bandas a los carrileros.
Atasco por el centro
La expulsión de Caleta Car antes del descanso mudó el escenario en la segunda parte. O quizás no. De hecho, más bien acentuó la idea inicial. Mingueza entró por Manu Fernández y el Celta se volcó sobre la portería rival con el catalán, Marcos Alonso y Sotelo filtrando pases. El resto de futbolistas iban contra la última línea. La lluvia dificultó mucho la fluidez con la pelota de la escuadra viguesa, que, no obstante, se empeñó en jugar siempre por dentro. Faltó conexión por fuera, especialmente con Jones.
El mismo error dos veces
A base de insistir, el equipo vigués encontró el gol. La Real estaba muy hundida y Carreira tuvo tiempo para chutar. Un rebote y Borja Iglesias, adentro. Pero, cuando lo más difícil parecía hecho, los célticos volvieron a cometer el mismo error que en la primera mitad. A un futbolista internacional de máximo nivel como Oyarzabal no se le puede dar un metro. Y los visitantes lo hicieron en el primer tanto y también en el segundo, tras un error de Mingueza y Sotelo en una combinación sencilla. El capitán de la Real castigó sin piedad desde fuera y volvió a penalizar el mismo fallo.
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