Borja Iglesias vuelve a vestirse de corto, pero muy lejos de la portería

GETAFE-CELTA

Dos meses después, con vacaciones, minipretemporada y lesión entre medias, el santiagués volvió a tener minutos

Borja Iglesias disputa un balón con Mangala, ayer en Getafe.
Borja Iglesias disputa un balón con Mangala, ayer en Getafe. | EP

Ante la baja producción ofensiva, todo el celtismo rezaba para que Borja Iglesias volviera a jugar cuanto antes, tras perderse el inicio de Liga por una lesión en el sóleo. Pues bien, ayer en Getafe fue el día. Dos meses después —63 días, concretamente—, con vacaciones, minipretemporada y lesión entre medias, el santiagués volvió a tener minutos con el Celta. Su último partido, aunque solamente disputó unos minutos, había sido con España, el 6 de julio, cuando debutó en el Mundial ante Portugal.

Pero para ver al Panda en un encuentro oficial con más de cinco minutos en las espaldas nos tenemos que remontar al 23 de mayo, en el último partido de Liga ante el Sevilla. Ayer saltó al campo con el equipo necesitando un gol y ya con un jugador más sobre el césped. Sin embargo, aparte de las buenas descargas de espaldas y la brega con los defensas, vimos poco de Borja. Apenas tuvo ocho contactos con el balón y prácticamente todos lejos del área, secundados, como bien dijo por "la falta de finura". Estuvo a punto de salvar un centro pasado de Rueda que habría dejado a Jutglà solo, pero la altura del envío le impidió llegar. Todavía lejos de su mejor nivel, Borja espera encontrarse "cada vez mejor" y "ayudar al equipo" ante la falta de goles.

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