Balón y vida celeste para jóvenes africanos
Senegal
El Celta dispone de dos escuelas de fútbol en Senegal y una en Sudáfrica que combinan el deporte con una profunda labor en todos los ámbitos sociales
Cuando el balón rueda, el sentimiento es universal. El domingo la selección de Senegal se impuso en la Copa África y, aunque parezca mentira, algún futbolista del país pudo celebrarlo con una camiseta celeste puesta. O, igual, la tenía ayer por la tarde o unas horas antes en una pachanga en la playa con sus amigos. El club vigués dispone, en la actualidad, de dos escuelas de fútbol en Senegal y otra en el suburbio de Evaton, en Johannesburgo (Sudáfrica). Tres lugares de deporte, pero que son, fundamentalmente, de vida.
“La última que abrimos fue la de Dakar, que heredamos la que tenía allí Hummel y ahora disponemos de un vigués del Celta allí. Fue en el último año”, explica el director de la Fundación Celta, Germán Arteta y amplía que “en este país ya llevábamos años en Cap Skirring, que es al sur del Senegal, en el rural”. Sobre la organización de Sudáfrica añade que “nos hicimos cargo de la que tenía Benni McCarthy y está en medio de un ghetto", resume el dirigente del club.
Quizás, por situación y por crecimiento, son las dos de Senegal las que impulsan el proyecto africano del Celta que tiene en el exjugador Mateo Míguez como principal referencia a nivel deportivo. Sin obviar que “el proyecto social es clave", añade que “la de Dakar es la más grande y la idea es tener un lugar en el que los jugadores puedan crecer y, ojalá, llegar en el futuro al juvenil o el Fortuna. Siempre con nuestra metodología. Creo que para eso nos queda bastante, pero puede darse. En la actualidad, por la normativa no pueden venir hasta los 18 años y allí, en nuestra academia, pueden completar su formación".
En Cap Skirring vas andando por la playa y te encuentras los cayucos que después salen para Europa"
Mi ilusión es que algún día, uno de estos niños de las escuelas pueda jugar en el primer equipo"
En cada una de estas escuelas hay 200 jugadores y el impacto en las comunidades locales es notable. Germán Arteta explica que, para poder sacar adelante el proyecto, “tienes que adaptarte a sus costumbres y su protocolo. Hay que ir paso a paso y presentar todo el proyecto bien para tener su confianza". Preguntado por si estas reticencias están provocadas por experiencias pasadas negativas, el dirigente no lo sabe seguro, pero puede intuirlo. Eso sí, una vez que el Celta demuestra su compromiso, la colaboración es máxima.
Gafas y expediciones médicas
Las carencias son múltiples y así lo describe Germán Arteta, que en sus primeras visitas descubrió que “los ves jugar descalzos y te impresiona la rapidez con la que se mueven los niños en la playa o en campos que están llenos de piedras. Es algo increíble". Así, la primera tarea es poder suministrar botas de fútbol, balones y equipaciones a los diferentes jugadores de la academia, pero, una vez allí, “ves que las carencias son enormes. Colaboramos con empresas en cada una de estas escuelas y también buscamos otras que aporten material para sus necesidades”, indica el dirigente del Celta. Una de las medidas fue que “conseguimos llevarle gafas para que pudieran leer, de estas que son genéricas. Ellos cogían un Corán e intentaban leerlo, cuando veían que podían, se llevaban ese par de gafas”, describe. Una de las múltiples carencias y, de esta forma, “lo siguiente es intentar ir con un oculista, también conseguimos llevarles medicamentos, que es otra necesidad muy fuerte allí”, describe Arteta. Incluso, en la faceta médica, la Fundación Celta ya trabaja en la preparación de una expedición para “ir con un médico y enfermeros y poder atender en varios días a la mayor parte de la gente posible". Toda ayuda es poca.
En Dakar, el Celta ya tiene algunos jugadores en una residencia, pero la mayoría están en sus equipos. Una dinámica similar a Cap Skirring, que es un lugar totalmente rural. “Queremos captar jugadores en Senegal, pero también por toda África para que, antes de que cumplan los 18 años, tenerlos allí y se puedan formar”, explica Mateo Míguez. No obstante, admite que “es un objetivo a largo plazo, acaba de empezar. Ya hay equipos de toda Europa que llevan muchos años allí como el Metz y funciona muy bien su academia. De allí salió Mané. Tenemos todos muchas esperanzas en este proyecto, pero es un trabajo a largo plazo. Ahora tenemos varios jugadores en el juvenil y en el Fortuna, pero no salieron de estas escuelas. Para que pasen por allí y se desarrollen, aún nos queda tiempo”, indica el técnico y exjugador.
Dentro de su parcela deportiva, admite que acudir a los distintos países africanos y, especialmente a las academias de Senegal, “es increíble, por todo. Primero por cómo viven el fútbol y, después, por la cultura y la forma que tienen de ver la vida. Te abre mucho los ojos y te das cuenta de que nosotros somos unos privilegiados porque los tenemos todo y muchas veces nos quejamos. Me quedo con la ilusión que tienen de poder tener un futuro mejor”, explica. Y, en lo referente a las necesidades deportivas, en territorio africano, el Celta intenta encontrar un perfil “más físico que no tenemos en Vigo. Puede ser un central de más envergadura, un delantero rápido o un extremo vertical que vaya al espacio. Igual ese perfil aquí no los tenemos y podemos complementarlo. Primero es nuestra cantera, pero aquí podemos encontrar estos elementos”. Y, además, el redondelano matiza que “bueno, también es nuestra cantera, pero la que está un poco más lejos".
Esos viajes para organizar todo marcan y Germán Arteta lo admite porque “en Cap Skirring te das cuenta de la situación que tienen. Puedes pasear por la playa y ves el lugar de los que salen los cayucos, que son barcos de pesca. Están allí, a su actividad y un día pueden subirse a ellos. Ojalá nuestra labor sirva para que alguno de estos jóvenes opte por quedarse en el país y no por buscar Europa en el mar, que pueden quedarse allí". Una situación compleja, como también lo es la seguridad y, sobre esto, indica que “en Senegal no tuvimos ningún problema, pero también es cierto que siempre estamos acompañados por los de allí, y siempre hay ese margen de dudas". En Sudáfrica ya matiza que “ahí sí tenemos seguridad contratada porque crecimos últimamente al instalar un vallado y unas oficinas en los campos. Antes no lo había”.
Los jugadores de la calle
Detalles múltiples, casi infinitos, como la misión clara de la formación. “Los entrenadores son locales, pero los instruimos nosotros, con nuestros métodos. Todos los meses hay videoconferencias”, explica Germán Arteta. Hay un coordinador y los responsables de cada grupo. También en este aspecto, el intento de implicación y desarrollo local es máximo.
Son jugadores que pasan tiempo en la calle y hay que entrenarlos, pero sin perder su esencia"
Ir a estos países en increíble. Por cómo ven el fútbol y por la vida, en general. Te hacen abrir los ojos"
Mateo Míguez, como jugador con buen gusto por el balón, admite que “los ves hacer cosas jugando en la playa que son casi imposibles, te parece mentira que puedan hacerlas. Juegan mucho en la calle, algo que aquí no pasa, pero que se mantiene allí y están muchas horas con el balón en las piernas". Detalles que ayudan a los jóvenes y, precisamente, equilibrar todos los aspectos es algo clave: "En las escuelas es dotarlos de otras cosas que creemos que son importantes, pero sin perder su esencia que los hace diferentes para que, el día que vengan a España, se adapten rápido".
El Celta, a través de la fundación, ya dispone de un buen número de escuelas de fútbol a lo largo del planeta. Además de las africanas, está la india de Kochi, en Cali o en la peruana Paita. Precisamente, cada una de ellas tiene necesidades distintas, pero quizás las africanas acentúan algo más las necesidades. “Ahora también estamos buscando colaboración para llegar sillas de ruedas, muletas y, de nuevo, material sanitario”, añade Germán Arteta. En las de Senegal, pero también en otras como las peruanas, siempre son clave las equipaciones: “A Perú también tuvimos que llevar botas. Colaboramos con marcas, en medida de lo posible, para que nos ayuden y todo es bienvenido".
Fútbol contra el cayuco
De regreso a la parte más emocional de este tipo de proyectos, Arteta admite que a nivel personal son iniciativas que “marcan mucho. Estás en una realidad que es muy diferente. Está la parte deportiva, pero la faceta de cooperación creo que es la clave. Tiene una relevancia enorme”, admite. Y, eso sí, también se despierta el corazón de dirigente y de celtista al indicar que “ojalá, ojalá, algún día pueda ver debutar en el Celta uno de estos niños que están en las escuelas de Senegal. Me llevaría una alegría inmensa por él, pero también porque sería un referente para los que están allí, para que vean que puede existir un futuro con nosotros y no con jugarse la vida metiéndose en un cayuco en el mar”.
Es la reflexión final de Germán Arteta desde la Fundación Celta y que es compartida por todas las instancias de la entidad incluida la presidenta, Marián Mouriño. “A todos los aspectos sociales le pone mucha ilusión y ganas”, concreta el dirigente. Las compañías Profand, a través de la Fundación García Chillón, Orlando y Armadora Pereira son las que colaboran con el club vigués en las escuelas de fútbol africanas. Y, quién sabe si, en unos años, en un nuevo éxito de la selección de Senegal, hay un canterano de Celta y también en Vigo se celebra un título africano.
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