Un amplio catálogo táctico

Ambos respondieron con un partido sensacional dentro de una actuación colectiva mejorable en muchos aspectos

Hugo Álvarez abrió el marcador al aprovechar una asistencia de Javi Rueda tras un error visitante.
Hugo Álvarez abrió el marcador al aprovechar una asistencia de Javi Rueda tras un error visitante. | JV Landín

La vuelta a la victoria del Celta llegó con varios giros tácticos de defensa a ataque, basados en la capacidad de Carreira para desarrollar distintos roles y en la misión de liberar a Aspas. Ambos respondieron con un partido sensacional dentro de una actuación colectiva mejorable en muchos aspectos, pero sólida desde el punto de vista defensivo y efectiva en cuanto a las ocasiones

El 3-3-3-1 ofensivo

La primera variante fue el cambio del habitual 3-4-3 cuando el equipo defendía -por momentos 5-4-1 o 5-3-2 en bloque bajo- a un 3-3-3-1 en ataque. No del todo novedoso, porque Claudio usó esta estructura en el Camp Nou, pero siempre llamativo por lo que implica en cuanto a disciplina y concentración de los futbolistas. De este modo, el Celta igualó numéricamente el centro del campo con el Elche y, quizá lo más importante, dejó a Iago Aspas libertad total para moverse cerca de Jutglá. Sin corsé.

Un curso de entrenador con la 10

La primera parte de Iago Aspas fue una exhibición futbolística. No solo por el gol o por la ingente cantidad de soluciones con la pelota -incluido un taconazo brillante-, que también. Ver cómo se mueve sin balón es un espectáculo. En todo momento detectó los espacios libres en los que podía hacer más daño al recibir y los explotó. Se juntó con Fer en la derecha, con Jutglá dentro y hasta con Moriba en varias ocasiones. Un manual táctico hecho futbolista. Ni los cursos de entrenador exprés enseñan tanto en tan poco tiempo.

El eje Carreira

La clave para girar las estructuras tácticas de defensa a ataque y viceversa fue Sergio Carreira. El vigués, en principio carrilero izquierdo, iba dentro para dejar a Moriba centrado y a Fer en la derecha en esa segunda línea de 3. Rueda ganaba altura en la derecha para la tercera línea, que tenía a Hugo Álvarez en el otro costado. Así fabricaron el gol. Cuando tocaba presionar, Fer saltaba sobre Febas, que se lateralizaba y era Javi Rodríguez el que salía los metros que fueran precisos para apretar a Gonzalo Villar. Si esa transición ataque-defensa no salía, Carreira volvía al lateral izquierdo y el Celta defendía bajo en su estructura habitual. Riqueza táctica.

Equipo dúctil, jugadores dúctiles

Esta variabilidad basada en Carreira, pero también en los cambios de roles de Javi Rodríguez y Fer López, continuó tras el descanso. Javi Rueda se quedó en el vestuario con tarjeta. Manu Fernández lo relevó para jugar de central izquierdo y mandar a Álvaro Núñez al carril derecho. Las manecillas del reloj táctico siguieron girando con cambios para explotar la exposición del Elche, que cerró tres hombres mano a mano con los atacantes célticos, refrescados con Swedberg y Borja Iglesias.

Sin brillo, pero con efectividad

Las cosas curiosas que tiene el fútbol trajeron la victoria sin jugar tan bien como otros días. Pero, a falta de fluidez, el Celta encontró la solidez perdida en bloque bajo -aunque concedió varios remates- y la efectividad de cara a portería.Ingredientes que suelen cocinar la receta de un buen resultado.

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