Almeida, opción y síntoma
El Celta tiene al portugués entre sus operaciones avanzadas pese a no responder al perfil de Vecino, en vías de salir
Los veranos esconden giros de mercado impredecibles. Operaciones no planteadas que ocupan horas y horas cuando las horas ya no son tantas. El devenir del estado físico de Matías Vecino varió los planes y estresa un tanto más el final de mercado. No tanto porque se considere que la salida del uruguayo vaya a suponer una gran merma en la planificación deportiva como porque el centro del campo celeste se queda escaso en número. Eso sí, en lo que a jugadores con ficha del primer equipo se refiere, ya que Hugo Burcio y Andrés Antañón están deseosos de dar al salto.
La cuestión es que la salida de Vecino, que va de la mano con el club en un pacto entre caballeros que terminará en rescisión de contrato, abre la puerta a algún movimiento más en esa zona del campo. Y el Celta ha mostrado interés en André Almeida, futbolista del Valencia pendiente de salir pero a cambio de un traspaso. Hay contactos avanzados entre las partes pero no una resolución final. En todo caso, el perfil del jugador portugués dista mucho del de Vecino, con lo que tácticamente no sería el reemplazo directo.
Los últimos movimientos de mercado celestes están bajo ese tamiz de un posible giro táctico del equipo. Claudio Giráldez baraja en esta pretemporada, más que en las anteriores, la posibilidad de una evolución en su dibujo de base, con los tres centrales, los dos carrileros, los dos mediocentros y los tres atacantes. Variantes como el 4-3-3 o el 4-4-2 asoman en el horizonte y provocan que no tengan que ser directos los reemplazos de los futbolistas que salen. Así, la vocación ofensiva de Almeida parece ajustarse más a esa línea de tres en el centro del campo.
En la sede mantienen que tanto para este puesto como para el de extremo hay varias posibilidades. Y todavía está pendiente la posible salida de Ilaix Moriba, que afectaría también al centro del campo. Quedan dos semanas.
La esperada primera lista
La primera lista de convocados para la Liga del técnico celeste, Claudio Giráldez, se ha visto retrasada una semana por la cuestión del césped de Balaídos. Pero eso no significa que se hayan clarificado algunas dudas que sobrevuelan esa nómina inicial. Sobre todo porque es la primera después de la elaborada para el viaje a la concentración en Italia y aquella dejó sorpresas inesperadas, concretamente las ausencias de Matías Vecino e Ilaix Moriba.
Sobre este último nombre pivota la principal incógnita de cara a mañana. Porque la supuesta indisciplina del exbarcelonista no ha sido explicada ni se sabe demasiado sobre su posible salida, en cuanto a si es más o menos deseada por el cuerpo técnico. Además, el primero de los factores dificulta el segundo. El centrocampista está puesto en duda a muchos niveles.
Es de esperar que no figure en la convocatoria Manu Fernández, que tampoco ha aparecido en ninguna de la pretemporada y está tratando de cerrar una salida. Y sí estarán los tres porteros para viajar hasta Valencia, pero una vez allí quedará determinado el nuevo rol de tercer guardameta de Iván Villar. Salvo que tenga cerca una salida y ese papel lo cumpla alguno de los cuatro metas del filial.
Los tres partidos previos al cierre de mercado (Valencia, Osasuna y Athletic) se verán afectados por éste. Pero el primero va a resultar clarificador.
La evolución táctica se asume como obligación
Claudio Giráldez, técnico celeste, tiene muy claro que la evolución táctica es imprescindible para que el Celta mantenga el alto nivel de las últimas temporadas. Ese concepto de un equipo de fútbol como un ser vivo que debe adaptarse a cada temporada invitar a esperar algún giro en el curso que ahora se inicia.
La pasada campaña, el grupo mostró una gran evolución en su capacidad para defenderse en campo propio con efectividad, llegando a sentirse cómodo en ese papel. Sin embargo, pidió capacidad para la posesión, aspecto que lo había definido la temporada previa. Ahora, el propio Giráldez ha explicado las llegadas de Ilaix Febas y Javi Galán, principalmente, como un deseo de contar con dos jugadores capaces de conducir y de llevar al equipo a campo contrario, con el fin de recuperar más presencia con balón. Y, a partir de ahí, matizar la ocupación de espacios.
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