220 millones menos
Las diez ventas más altas de la Real en 12 años suman 405 millones por los 185 del Celta
En los últimos doce años, la Real Sociedad, rival céltico este domingo en Balaídos, ha realizado diez ventas por encima de los 15 millones de euros. Nueve de ellas, por encima de los 30. Tres de estas últimas, por encima de los 50. Y dos de las precedentes, por encima de los 70. Una enormidad de dinero que le ha permitido moverse en los mercados con la suficiente capacidad como, por ejemplo, llevarse a Brais Méndez del Celta hace tres años por 14 millones. Además, la mayoría de esos traspasos fueron de jugadores que el mismo club donostiarra formó. Un precedente de lo que viene sucediendo en el club vigués en los últimos tiempos.
El canterano realista Asier Illarramendi se fue en el verano de 2013 al Real Madrid a cambio de 32 millones de euros y abrió una época, con un ritmo prácticamente continuo de salidas que dejaban pingües beneficios. Al verano siguiente, fue Antoine Griezzman el que se fue al Atlético por 54 millones. Tras un breve paréntesis, tomaron el testigo en 2017 Íñigo Martínez -por 32 millones al Athletic- y Yuri Berchiche -por 16 al PSG-. Un curso después, Álvaro Odriozola se fue al Real Madrid por 32. Y un par de años más tarde, Diego Llorente dejó San Sebastián por Leeds por 20 millones.
La banca la rompió en 2022 el sueco Alexandar Isak con los 77,5 millones que pagó el Newcastle por él. Sin llegar a tal locura pero con cifras más que apreciables, dos años después se fueron Robin Le Normand al Atlético de Madrid por 34,5 millones y Mikel Merino al Arsenal por 32. Y este último verano, de nuevo el subidón de los 70 millones de Martín Zubimendi también pagados por el Arsenal.
Sólo por esos diez jugadores, la Real ingresó más de 400 millones entre 2013 y 2025. Es decir, 40,5 por cabeza. Casi nada.
En ese mismo periodo de tiempo de 12 años, el Celta también ha concentrado doce de sus 14 ventas más elevadas. Pero por encima de los 15 sólo han sido cuatro. Todas ellas por encima de 20 pero sólo una llegando a los 30. En el mismo verano de Illarramendi al Real Madrid, Iago Aspas se fue al Liverpool por 10,8 millones. A partir de ahí, Santi Mina al Valencia (10), Manuel Agudo ‘Nolito’ al City (18), Pape Cheikh al Lyon (10), Borja Iglesias al Espanyol (10), Stanislav Lobotka al Nápoles (24), Maxi Gómez al Valencia (14,5), Brais Méndez a la Real (14), Gabri Veiga al Al-Ahli (30), Anastasios Douvikas al Como (14) y Fer López (23) y Jorgen Strand Larsen (27) al Wolverhampton.
Entre sus diez ventas más elevadas, el Celta, que debe seguir vendiendo, ha ingresado en los últimos 12 años 185,3 millones. Es decir, 220 millones menos que la Real.
Lobete, un traspaso sin fruto en Vigo que se asienta en Málaga
Cuando Brais Méndez se fue a la Real Sociedad hace tres años, hizo el camino contrario Julen Lobete, un joven delantero con brillo con la selección española sub-21 que dejaba por primera vez su casa. Pero antes de pisar Vigo ese verano, se marchó cedido al Waalwijk neerlandés por una temporada. En verano de 2023, tampoco pudo siquiera acomodarse en la ciudad deportiva de Mos porque enlazó una segunda cesión en el Andorra en Segunda División. Y ya en 2024, sí pasó por la ciudad olívica, aunque fue básicamente para certificar su adiós al club celeste e irse libre al Málaga.
En el conjunto malagueño, este desconocido ex céltico, sin un solo encuentro con la camiseta del Celta, ha encontrado la continuidad que deseaba. La pasada campaña la cerró con casi 2.900 minutos en Liga, adornados con tres goles y tres asistencias, pese a una lesión al comienzo. Y en la actual temporada, con Sergio Pellicer otra vez en el banquillo, mantiene un papel importante, con minutos en todos los partidos y cuatro de los nueve desde el once inicial. No ha visto todavía portería, pero sí ha dado un pase de gol.
Cuando Lobete fichó por el Celta, tenía 21 años y toda una carrera por delante. Ahora, ya tiene 25 y ha logrado asentarse en el fútbol profesional, aunque no en Primera División. Con el Málaga tiene todavía ésta y otra temporada más de contrato, a la espera de que pueda ser un jugador más determinante en el último tercio de campo para dar un paso más. De momento, le está tocando vivir la parte dura de la Segunda División, con su equipo peleando más por evitar el descenso que por asomarse arriba. El pasado domingo, el ex céltico colaboró en la sorprendente victoria sobre el Deportivo de A Coruña. Salió al campo a falta de media hora y con el marcador ya decantado (3-0).
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