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La España que ayudamos a construir

Cartas al director

La España que ayudamos a construir

Con sangre, sudor y lágrimas, todos los españoles, sin distinción de color político, se nos va de las manos y punto está de claudicar. Lo mas trascendente es que se llevará por delante todo, incluyendo nuestro actual sistema democrático y progreso alcanzado en estos últimos cuarenta años de paz y convivencia, todo ello nos lo brindó aquella transición democrática, que lograron alcanzar algunos políticos de entonces, que supieron anteponer los intereses de la nación por encima de sus ambiciones político-personales, distintas y distantes entre sí, pero convergentes, en un fin común, reinstalar en nuestra patria la democracia y la libertad, lo que no todos supieron apreciar y conservar en el tiempo. Tal vez algunos tienen los mismos años, conspirando en su contra, hoy abandonan sus sombras, o escondite miserable para alineándose con los separatistas anarquistas y otras hierbas malignas, intentar la estocada mortal a España, para llevarnos al abismo o mejor dicho a ningures, repitiendo sus andadas de antaño, las mismas que nos ocultaron con sus falsos relatos, repitiendo constantemente la doctrina Allende, que Fidel patentó como dogma revolucionario marxista comunista.
Lo decía Valle Inclán: que para entender la tragedia española, solo se entendería bajo el prisma del esperpento. También escribió George Orwell, en Barcelona, que ningún político y ningún partido, fuere de la tendencia que fuere, contaba en España con fidelidad de cómo sucedieron las cosas. En España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían relación con los hechos. La historia se estaba escribiendo, no desde el punto de vista de lo que había ocurrido, sino desde el punto de vista de lo que tenía que haber ocurrido, según la línea maestra de algún partido.
Tal vez ese falso relato que Orwell puntualiza con tanta claridad, le sirva de coartada hoy a quienes intentan formar un nuevo gobierno frankenstein, apoyado por los enemigos jugados de España. Lo que con tanta ironía Valle Inclán recordaba. Es precisamente lo que hoy se esta escenificando para llevarnos al nuevo comunismo, con disfraz de socialismo del siglo XXI. Lo que Cuba inventó y Chávez y Maduro financian, los corre ve y dile que ellos tienen en España hoy, intentan trasladar esta farsa trágica a España, ya están  al descubierto, su intención de revivir aquel trágico frente popular, que provocó la guerra civil, sus enemigos vuelven a ser la Iglesia católica, la derecha y el progreso en libertad que hoy vive nuestra patria, el mismo que disfrutan y atacan a la vez, para confundirnos que ellos son progresistas.
El documental que exhibió esta semana  TV Itereconomía, después de las diez de la noche, sobre lo que está pasando en Venezuela, es algo espeluznante  y triste a la vez, para quien allí llegó muy joven, como emigrante legal, trabajando, estudiando y con grandes sacrificios, alcanzar el tren del progreso. Observar su gente en las calles hambrientos y desesperados, es algo inaudito en uno de los países mas ricos del mundo,  y con oportunidades para todos, lo que sus políticos entregaron a la revolución, la que prometió Villas y Castillos, pero hicieron como el barbarazo, acabaron con todo, incluyendo su dignidad y los derechos humanos, convirtiendo el país, en un lodazal y una provincia mas de Cuba.
Defender la patria de estos falsos redentores, Progres no será fácil, la dificultad mas importante está en el falso relato  vendido a nuestra juventud, de que ellos, son progresistas, pero le ocultan quien y como llegamos al mismo que ellos disfrutan y odian a la vez. Amancio Ortega es su juguete, de la actualidad populista, para atacar el progreso, que debe hacer reflexionar a nuestros jóvenes del engaño trampa inducido, que los exime de responsabilidades y deberes ciudadanos, al entregarle derechos in contrapartidas de trabajo y sacrificio para ello, a sabiendas que la globalización es fruto de ello.  Tal vez sea este el dilema más acuciante para sus progenitores que borrachos de bonanza, olvidaron sus deberes y obligaciones de transmitirle verazmente cómo y con qué llegamos aquí. El progreso sin disciplina, crea vicios y corruptelas, que perturban la convivencia familiar y arrastran a los pueblos al populismo ramplón y Venezuela es un ejemplo vivo de este nefasto tránsito al abismo, repetirlo es de necios.