Fin de fiesta para una Arribada multitudinaria
La trigésima edición de la celebración baionesa se cerró con más exhibiciones y mucha gastronomía en el mercado
La Arribada se despide en una edición especial. No todos los días una fiesta cumple 30 años, con la solera y la diversión que propone a los asistentes. La celebración declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional vivió una semana de multitudes, de buena gastronomía y mucha música callejera. Pero también de duelos ‘a muerte’, de representaciones teatrales que evocaron a aquel año 1493 cuando Martín Alonso Pinzón atracaba en la villa marinera de Baiona con la “Pinta” tras el descubrimiento de América.
Los cañones, como dicta la tradición, dieron comienzo ayer al último día con la presencia del sol. Buen invitado durante toda la celebración. Por la mañana, el parque de Palma acogió el festival de marionetas a cargo de Toni Dimondi y “O carro errante”. Mientras, en la playa de Ribeira, integrantes de la Sala Viguesa de Esgrima Antigua, se batía en duelo en un combate a espada. La fortaleza de Monterreal vivía un gran desfile medieval con la participación de todos los grupos musicales presente en la Arribada de este año. Como novedad, el grupo de los “linajes” de la villa desfiló bajo un único estandarte que aunará los apellidos y gremios históricos de Baiona. La música fue elemento fundamental, con pasacalles animados y la presencia de gigantes, cabezudos y hasta un elefante, de la compañía El niño lápiz.
Ya por la tarde, la segunda parte del Gran Torneo Medieval. Hípica Celta deleitó a los presentes con una gran coordinación en el tiro de venados, las clásicas justas o los juegos de estafermo, un ejercicio caballeresco que consiste en evitar ser dañado por una figura giratoria. La playa también albergó la representación teatral de “Arribada do descubrimento”, de Avelino Sierra y bajo la dirección de Mónica Sueiro. Una fiel muestra de cómo Pinzón llegó a Baiona tras un hallazgo que cambiaría la historia.
Mucha animación en el mercado en el último día de festejos. Para los que el sábado no tuvieron suficiente, volvieron a abrir los puestos con mucha variedad gastronómica. No faltó el tradicional choripán, pero tampoco dulces y tartas para endulzar el ambiente. Monstruos y gigantes animaron la festividad, a cargo del grupo Saltimbanqui. Para cerrar la fiesta, juego de luces aéreas “Terra de fires”, a cargo de Las Sargatanas y más música con la batucada “Lenha verde” y “Os faunos” por la Alameda Carabela Pinta. Recorrieron el mercado para decir adiós a una fiesta internacional y ya poner el reloj en cuenta atrás para el próximo año.
La Arribada volvió a ser multitudinaria, como años anteriores. Una fiesta que atrae a miles de visitantes con su encanto, su contexto histórico y su enclave, en la villa de Baiona.
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