“Os barcos tolos” volvieron a conquistar A Ramallosa

Diez “embarcaciones” participaron en una nueva edición de “Flotas como poidas” en una cita donde reinó la imaginación

La navegación de estos locos cacharros náuticos contó con numeroso público apostado en las orillas.
La navegación de estos locos cacharros náuticos contó con numeroso público apostado en las orillas. | Atlántico

Ni el miedo a acabar en el agua ni la falta de motor frenaron a los participantes de la “Flota como Poidas”, que volvió a convertir el domingo por la tarde la desembocadura del río Miñor, en A Ramallosa, en una de las postales más divertidas del verano.

Decenas de embarcaciones imposibles, construidas con más ingenio que medios, navegaron ante miles de personas que disfrutaron de una competición marcada por las risas y el espectáculo.

Un total de diez “barcos tolos” y 54 intrépidos tripulantes participaron en esta peculiar carrera de artefactos flotantes, una cita ya consolidada como uno de los eventos imprescindibles del verano en las Rías Baixas, presentada en esta edición por el pallaso Popín.

El premio al artefacto más elaborado fue para “Os Chuzas en busca de Terians”, una embarcación que contó entre sus tripulantes con el participante de mayor edad del concurso, un veterano de casi 60 años. En el extremo contrario, el integrante más joven fue un niño de solo nueve años, que navegó a bordo de “Pato Parato”.

El galardón al artefacto más cutre recayó en “Cutrellas”, mientras que el premio “Titanic”, destinado a la primera embarcación en hundirse, fue para “Viaje al país de Nunca Jamás”.

La jornada también reconoció a la tripulación más simpática, premio que recibió “Sorpresa”, y otorgó un reconocimiento especial a “La granja de Loli”, cuya aventura terminó con la necesidad de un rescate antes de alcanzar la meta.

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