Vigo registró el último año 1.464 fallecidos más que nacimientos
En toda la provincia, ya tan solo Mondariz-Balneario mantiene el equilibrio entre nacimientos y fallecidos
La crisis demográfica es enorme y las cifras brutales, cada año más. Pasa en España, ocurre en Galicia y también en Vigo y en la totalidad de la provincia de Pontevedra, con una evolución negativa espectacular tanto en natalidad como en saldos vegetativos, que marca el crecimiento por sí mismo de un ayuntamiento, sin contar con la inmigración. Hace diez años, en 2012, en Vigo había casi tantos nacimientos como fallecidos, con un balance negativo de -11, casi un empate. En 2022, según los datos definitivos del Instituto Nacional de Estadística publicados recientemente, el balance final es de -1.464, y eso quiere decir que es 130 veces peor que diez años atrás. Una catástrofe que está lejos de haberse detenido a tenor de los datos adelantados de 2023, que apuntan a otro récord a la baja en cuanto a nacimientos, mientras la cifra de fallecidos crece al crecer el número de personas por encima de los 80 años.
En toda la provincia no hay ningún ayuntamiento en positivo, es decir, que haya sumado más partos que entierros, tras confirmarse, como ya había advertido el IGE gallego en verano que Salceda de Caselas comienza a perder fuelle y también se pasaba al lado oscuro. Y era la última esperanza. Aunque casi de forma anecdótica, el más pequeño de los ayuntamientos de España por superficie, el de Mondariz-Balneario, puede presumir de ser el único en permanecer en equilibrio: en 2022 reflejó su estadística una curiosa igualdad entre nacimientos y fallecidos, cinco en cada lado de la frontera.
La involución se ha producido a un ritmo espectacular. Hace diez años, en la provincia todavía había doce municipios que se mantenían con saldos vegetativos positivos, aunque todos ellos con datos muy ajustados y la mayoría en el área metropolitana viguesa. A la cabeza se encontraban dos ayuntamientos pujantes y vecinos, ambos del área de Vigo, Porriño y Salceda, con +66 y +54, respectivamente, seguidos de Pontevedra, Ponteareas, Baiona, Gondomar y Soutomaior. Fuera, Cambados y Pontecesures. Todo eso es historia. Ahora, los números rojos mandan. Vigo, a la cabeza en Galicia, con datos rectificados a peor (de -1.457 provisional a -1.464 definitivos) y detrás Pontevedra (-382), A Estrada (-184) y Cangas, con -130 y Moaña con -123. Los que se encuentran en la situación menos mala son Salceda y Porriño, en torno a -12.
¿Cuál es la perspectiva? Para 2023 seguirá igual en toda Galicia, donde solo Ames, en el área de Santiago, mantiene por la mínima datos positivos, debido a la caída en picado de la natalidad y el envejecimiento generalizado de la población. Las cifras adelantadas confirman que nada va a cambiar, salvo a peor. La estimación para todo el área sanitaria pasa por bajar de 3.000 nacimientos anuales, lo que no ocurre desde que hay cifras oficiales, es decir, hace ya más de 60 años. En 1963 nacían más de 5.000 niños solo en la ciudad. La expectativa para el futuro próximo ya está marcada: Galicia, y desde luego Vigo, solo podrán mantenerse con la aportación de inmigración extranjera. En la actualidad, en la ciudad hay empadronados unos 23.000, con venezolanos y brasileños a la cabeza.
El último año hubo nacimientos en todos los municipios de la provincia
Un dato para la esperanza es que pese a la crisis demográfica por la que pasa toda Galicia, en 2022 hubo nacimientos en todos los ayuntamientos de la provincia, incluso en la comarca del Deza, donde la natalidad lleva décadas en mínimos. Y también en Paradanta (en torno a Cañiza), donde incluso se pudo apuntar un mínimo repunte que ha permitido reabrir la escuela infantil de Crecente. En Vigo nacieron en la ciudad -la mayoría en el Álvaro Cunqueiro y una minoría en los centros de la sanidad privada- y fueron inscritos en el padrón local un total de 1.640 niños. Una cifra que se podría considerar importante, pero que está muy lejos de los números del pasado reciente. Echando de nuevo la vista diez años atrás, un dato espectacular: la caída real en cuanto a nacimientos roza el 40 por ciento en Vigo. En 2012 hubo 2.564 niños empadronados como vigueses, y ya era una mala cifra, con notable caída con respecto a 2007 y 2008, cuando se tocó techo, coincidiendo con el fin del ciclo alcista de la economía. En diez años, 900 nacimientos menos, lo que confirma que hay una evidente relación. O al menos la hubo.
En cuanto a nacimientos en el resto de ayuntamientos, los cuatro que se colocan al límite del cero absoluto, pero de momento lo han superado, son Dozón, con tres; Crecente, con cuatro, Covelo con seis y Mondariz-Balneario, con cinco, una cifra no tan irrelevante para su población, de apenas 600 habitantes. Tres de ellos se encuentran en el mismo ámbito del área sanitaria viguesa, entre Condado y Paradanta y el otro, el más deprimido, en el Deza, la zona de mayor caída de habitantes.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último