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"Vigo no quiere tanto trastorno como supone exigir la capital, sino racionalidad"

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ALFONSO ÁLVAREZ GÁNDARA DECANO SALIENTE DEL COLEGIO DE ABOGADOS DE VIGO

"Vigo no quiere tanto trastorno como supone exigir la capital, sino racionalidad"

Alfonso Álvarez Gándara.
photo_cameraAlfonso Álvarez Gándara.

Licenciado en Derecho en Santiago, decano del Colegio de Abogados de Vigo desde 1989. Concejal con el Partido Galeguista en la coalición Unidade Galega en la primera Corporación democrática (979-1983). Fue presidente del Consello Galego da Avogacía.

n n n Alfonso Álvarez Gándara dirá en diciembre  definitivamente adiós al decanato del Colegio de Abogados de Vigo después de 25 años en el puesto. Un cuarto de siglo que ha dejado un panorama que nada tiene que ver con el que había en 1989. Antes fue político, primero en el Movemento Socialista Galego y después secretario general del Partido Galeguista, siendo concejal en la primera Corporación.
¿Cuánto ha cambiado el Colegio de Abogados en 25 años?
Digamos que ha habido un proceso de más responsabilidad a los colegios y más conciencia de su función social, de menos espíritu corporativo y más hacia el usuario.
Un cambio a mejor, supongo.
A mejor, sí por supuesto, básicamente a mejor, con una democratización profunda que ha supuesto la modernización de los comités profesionales. Participamos de esa modernización y actualización con voluntad y creo que con acierto
¿En todo este tiempo, nunca pensó en volver a la política?
La abandoné un poco antes de ser decano. La había abandonado concretamente en 1983, en que terminé un congreso del Partido Galeguista y entonces me despedí.
Hace unos meses se quejaba usted amargamente de las decisiones tomadas por Gallardón y resulta que ya no está. Supongo que le habrá satisfecho su adiós. 
Sobre su sustitución, por supuesto la abogacía saluda con satisfacción el relevo y por dos razones. La primera que dicho sea con respeto a don Alberto Ruiz Gallardón, se había, digamos, embarcado en unas transformaciones más bien irreflexivas, algunas de cierto alcance anticonstitucional como las tasas, con su gravedad económica. Hay más ejemplos. Y por otra parte, la abogacía española conoce a Rafael Catalá, el nuevo ministro, y en principio hay confianza en su prudencia y creemos que van a desaparecer puntas de fricción, se van a moderar las tasas. Espero que el nuevo ministro no introduzca una modificación flexible de las tasas, ha prometido una reforma que tenga contenido. Y luego está el proyecto de servicios y colegios profesionales que  no continúa el proceso de modernización, sino de domesticación y desactivación. Es una línea equivocada para cualquier Gobierno. Y el nuevo ministro ya ha abandonado el anteproyecto  de poder judicial de la abolición masiva de los partidos judiciales, los tribunales de instancia y otras cosas era un proyecto perturbador, ha sido abandonado, y eso nos relajo. Y además, como ciudadanos, nos conforta el cambio de actitud del Gobierno en el aborto. Nos ha venido como agua de mayo.
¿Cómo cree que está la Justicia en España?
El momento es malo para el país en lo económico y si a esto se añade un par de decisiones en el ámbito judicial como la imposición de  tasas, entonces es una época sombría. Se ha dado un paso muy triste que fue modificar la ley contenciosa administrativa convirtiendo una decisión extraordinaria en generalísima al reclamar las costas al administrado en los pleitos cuando el ciudadano intenta combatir un acto administrado. Afecta a las libertades ciudadanas de forma muy seria. Los gobiernos deben tenerlo en cuenta.
Hace unos meses, en pleno debate sobre la ley del Poder Judicial, usted abiertamente pidió que Vigo fuera la capital. Sigue pensando así o fue una propuesta coyuntural? 
Son remedios a los que de vez en cuando nos enfocan los gobiernos. Cuando la capitalidad es maquinal y pasa por encima de cualquier consideración es cuando decimos que hay que cambiar la capital para Vigo, pero creo que los vigueses tampoco queremos tanto trastorno sino racionalidad. 
Deduzco entonces que ahora es usted mucho más optimista. 
Algo más que antes de la salida de Gallardón, y no sólo en Vigo sino en el panorama general  de los usuarios.
¿Tras usted qué en el Colegio de Abogados?
La junta de gobierno actual está elaborando una candidatura de continuación, no sé si se puede llamar continuista. Se debe mantener el estilo y el tipo de relaciones con los poderes públicos y con la judicatura en particular.
¿No teme que vaya a a echar de menos su puesto de decano? 
La verdad es que he aceptado esa tarea por demasiado tiempo y a mi edad estoy fatigado de tanta tarea, pero también puedo decir que me siento muy honrado. 

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