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Vigo inicia 2020 con alquiler de pisos al alza y oferta a la baja

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Vigo inicia 2020 con alquiler de pisos al alza y oferta a la baja

En Vigo habría unas 600 viviendas para alquilar, una cifra en mínimos.
photo_cameraEn Vigo habría unas 600 viviendas para alquilar, una cifra en mínimos.
El 26% de los hogares están en régimen de arrendamiento y con dificultades cada vez mayores para las familias
"La rentabilidad de la vivienda en alquiler, tanto tradicional como turística, pulveriza cualquier rentabilidad financiera y son bienes tangibles", señala Benito Iglesias, de la Federación Gallega de empresas Inmobiliarias (Fegein), en su primer estudio sobre arrendamientos en el nuevo año. En enero, Vigo está en niveles máximos en precios y mínimos en oferta. En toda Galicia hay tan sólo 3.350 viviendas en disposición de alquiler, en tanto que en Vigo serían 600. Cada vez menos. Y por tanto, con precios al alza: Vigo estaría en 8,10 euros el metro, lo más caro de Galicia tras Coruña, que con 700 pisos disponibles sube hasta 8,75 euros. Lugo y Ferrol, a 5,50 y 4,40, tienen los precios más asequibles. Pontevedra cuenta con un parque de 120 unidades a 6,1 euros el metro. 
En Vigo, el 26,4% de las viviendas están en régimen de alquiler, sólo por detrás de A Coruña, que llega al 32 por ciento. Cada vez más caro y con menos oferta.
La explicación que da Fegein está en que la rentabilidad se encuentra cada vez más en el mercado de alquiler de viviendas turísticas y ahí es donde, mes a mes, se estarían derivando viviendas en arrendamiento del circuito de comercialización tradicional al turístico. Así, los empresarios aprecian un descenso  significativo de la oferta en Santiago, Ourense, Lugo y Vigo lo cual anticipa un contexto más problemático aún para la vivienda en alquiler y también un encarecimiento de los precios.
Serían efectos colaterales que surgen a principios del 2017 en las ciudades de Vigo,A Coruña y Santiago y se ha extendido a Ourense, Pontevedra y Lugo. Para Fegein, estaríamos en una tormenta perfecta para las familias por la suma de la movilidad laboral, la vivienda turística, la perdida de poder adquisitivo en una comunidad con la renta per capita y pensiones más bajas de todo el Estado, conjuntamente con una financiación que requiere un esfuerzo mayor por parte del comprador de un 35% del importe de la vivienda. "Han derivado cada vez más porcentaje de personas hacia el mercado de alquiler y lo seguirá haciendo" y eso encarece aún más el arrendamiento. El porcentaje de personas cuyos ingresos no les permite tener financiación o ahorros suficientes para comprar una vivienda es cada vez mayor, destaca Fegein, con lo cual cada vez crecerá más el número de hogares sin piso en propiedad "y así lo constatamos ya en las ciudades".