VIGO

El tiburón deja de ser negocio en Vigo

La pesquería pierde el 50 por ciento de sus toneladas movidas en tan sólo cuatro años y parte de los barcos optan por marcharse a Portugal. El descenso parece imparable
 

Descarga de tiburones en los muelles del Berbés,
Descarga de tiburones en los muelles del Berbés,
El tiburón deja de ser negocio en Vigo

El puerto vigués parece resignarse a la pérdida del tráfico de tiburones con una tendencia a la baja plenamente consolidada tras anotarse en 2018 el cuarto descenso consecutivo, tanto en capturas como en el valor global de la mercancía, a tenor de las cifras de la memoria de actividad de la Autoridad Portuaria. 
En concreto, el mercado de Berbés subastó el pasado ejercicio 1.757 toneladas, lo que supone una caída del 30 por ciento sobre 2017 que se acumula a las anteriores, y supone ya el 50 por ciento sobre los buenos años. El valor global alcanzó los 2,8 millones de euros, todavía importante pero muy lejos de los registros del pasado, cuando Vigo se había convertido en el referente europeo en la comercialización de escualos. Por especies, continúa siendo la quenlla titoreira la que supone la mayoría de las capturas: 1.405 toneladas con un valor estimado de 2,2 millones. Por detrás, la pintarroja y el cazón, con 101 y 161 toneladas, respectivamente. Otras 88 toneladas son de marrajo, que es el escualo de mayor valor comercial, con casi 5 euros el kilo.
La caída es tan brusca que parece inevitable que se cumpla el vaticinio de Javier Touza, presidente de los armadores de Vigo, y que el negocio acabe desapareciendo o reduciéndose todavía más. Touza señala que los espaderos -los mismos barcos que capturan el tiburón también se ocupa del pez espada- han comenzado a virar hacia los puertos portugueses, de donde en realidad proviene la mayoría. La causa principal, considera, estaría en las trabas crecientes a las capturas y comercialización, especialmente intensas en Vigo por motivos obvios: en torno a la lonja se concentran controles de las autoridades gallega, estatal y también comunitaria, precisamente por tratarse de la primera lonja de Europa, y por tanto la más examinada. A ello hay que añadir otras causas, como las explicadas
A principios de siglo Vigo se convirtió en referente en Europa en subasta de tiburones, en marrajo y "quenlla", pasando en poco tiempo desde mil toneladas hasta las 3.341 de 2014, el máximo establecido. En 2017 bajó hasta 2.575 toneladas, siendo el tercer año en negativo y en 2018 el cuarto. Lo mismo ha pasado con el valor de la mercancía, que llegó a alcanzar los 7,2 millones de euros y ya está en menos de la mitad. Todo apunta a que el  tráfico de tiburones decae sin parar. Para la Autoridad Portuaria nunca ha sido un negocio fácil de "vender" por la "leyenda negra" fomentada por supuestas prácticas en Asia en el corte de las aletas, muy apreciadas, arrojando al mar el resto del cuerpo. Nunca lo ha hecho así la flota gallega, pero continúa encontrándose con dificultades. Hace unas semanas, Javier Garat, responsable de Cepesca, la patronal nacional del palangre de altura, mantenía en O Berbés una reunión con una delegación de la ciudad japonesa de Kesennuma, a 500 kilómetros de Tokio y volcada en la pesca del tiburón, a la que también acudieron representantes de administraciones públicas y empresas comercializadoras para conocer “in situ” el procesado de esta especie y colaborar. España movió 55.229 toneladas (85% de tintorera) en 2017, el 10 por ciento en Vigo. Japón alcanza las 30.000 toneladas de ambas especies y la denominada "tiburón salmón".

Vigilancia intensiva y sin apercibimiento conocido

La Autoridad Portuaria viguesa se ha cansado de repetir que la pesca y subasta de tiburones son actividades absolutamente legales, y que los inspectores de la UE, la Xunta y el Estado presentes de forma constante en O Berbés vigilan todo el proceso de descarga y subasta, así como el tamaño de las capturas para que no haya ninguna irregularidad, tampoco en el troceo de la pieza. El Puerto no tiene constancia de que hayan llegado apercibimiento o avisos pese a que hay continua vigilancia en la lonja viguesa. "No hay constancia de irregularidad, e inspecciones hay muchas", indicaron desde la Autoridad Portuaria. Hace unos meses se publicó un informe de un biólogo donde ponía de nuevo en cuarentena el tratamiento de los escualos en el mercado vigués y el corte previo de la aleta. Sin embargo, la Autoridad Portuaria y los armadores señalan que la flota no corta los tiburones,  despiezarlos  y traerlos para su comercialización. "No se venden solo las aletas sino todo el animal, que tiene mercado. La flota pedía quitar las aletas en el mar para estibarlas mejor, pero nunca se arrojaban los cuerpos al mar, se puede comprobar".