El templete de Antonio Palacios vuelve a la Gran Vía madrileña
El Metro de Madrid recupera su entrada de 1920, en servicio hasta 1970 en que se trasladó a Porriño, localidad natal del arquitecto
La reproducción fue encargada a la empresa Grupo Godoy Maceira, que desarrolló un intenso trabajo durante los últimos meses para conseguir un resultado idéntico al original. El granito elegido es gallego, de una cantera situada entre Melón y A Cañiza. A finales del mes de mayo culminaban las obras en la estructura de piedra con la colocación de los dos leones que presiden la parte más elevada del templete. Son dos figuras de 1,60 metros de altura y 2.000 kilos de peso cada uno.
Fernando Godoy, gerente de Grupo Godoy, supervisa personalmente los últimos detalles del proyecto y reconoce sentirse muy satisfecho por el resultado aunque también reconoce que “ha sido una enorme responsabilidad como porriñés y como entusiasta y seguidor del trabajo de Antonio Palacios, pero también un orgullo por haber sido elegidos para realizarlo”. La inauguración será el próximo viernes 16 de julio, un acto que estará presidido por la alcaldesa de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. El Ayuntamiento de Madrid intentó recuperar la estructura original para su reubicación en el mismo emplazamiento, pero no llegó a un acuerdo con el concello porriñés que ostenta su titularidad y que lo conserva casi en su estado original.
En estos días quedó rematada la estructura metálica de la marquesina que lleva incorporadas 80 piezas de vidrio laminado creando una original visera que servirá para proteger a los usuarios de Metro en los días de lluvia. El peso de los vidrios es de tres toneladas y el de la estructura metálica es de seis toneladas. El templete de la Gran Vía era un emblema y un sugestivo reclamo, original, moderno y cosmopolita de Madrid. Ubicado entre la calle Montera y Gran Vía, su estructura original se reproduce con fidelidad al original y con la idea de recuperar su valor simbólico. Para ello, se realizó una labor de investigación histórica para analizar las diferentes fases por las que pasó y las modificaciones que experimentó desde su construcción.
La estación de metro de Gran Vía abrirá sus puertas después de una reforma que se ha prolongado durante casi tres años debido a la complejidad técnica y a la aparición de diferentes restos históricos que obligaron a hacer modificaciones en el proyecto inicial.
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