Talento femenino vigués contra la brecha de género en el empleo
Ocho ejemplos de mujeres que cada vez ocupan más puestos de la empresa y sociedad de Vigo tradicionalmente masculinos
Una trabajadora en Galicia cobra de media casi 5.000 euros anuales que un trabajador y las mujeres se insertan laboralmente con peores condiciones ya que son mayoría en contratos temporales, reducción de jornada, jornadas a tiempo parcial y una menor promoción. “Ojalá llegue el día en que no sea necesario reinvidicar el 8M”. Habla Isabel Gil, una de las pioneras en su sector -la conducción de autobuses- con más de 25 años de experiencia en Vitrasa. Directivas, empresarias y trabajadoras de sectores como la automoción, la industria aeroespacial, la construcción o la Justicia hablan para Atlántico sobre sus profesiones y de la lucha para poner fin a la discriminación laboral que sufre las mujeres y que se superen los estereotipos de “trabajos de mujer y de hombre”.
“Es un orgullo estar al frente de GKN Vigo, es mi segunda casa”
María Consuelo Domínguez Carballada es la directora de GKN Driveline Vigo (antigua Indugasa), la segunda mayor empresa de automoción en Galicia y la mayor fábrica que el grupo británico tiene en España. Todo el mundo la conoce por Chelo, la niña que quería ser tenista y la adulta que se siente inspirada por la excanciller alemana Ángela Merkel. “Me pasaba todo el día dando pelotazos contra la pared”, cuenta sobre su infancia en casa de sus padres en Chapela. Hoy en día su segunda casa es GKN. “Para mí es un orgullo, aquí he crecido profesionalmente y me siento a gusto aunque la exigencia y dedicación es muy elevada a estos niveles, lo que lleva a sacrificar muchas veces la vida personal”.
Tiene bajo su mando a 730 personas, de las que 46 son mujeres. “Aunque parezca un número bajo cuando entré en esta organización, en 2001, éramos 15 mujeres”, recuerda Chelo sobre sus comienzos en la compañía. “Me atraían las empresas grandes y la automoción es un sector preferente, con altos estándares y niveles de excelencia. Estaba trabajando en una empresa de Redondela y me presenté a una vacante de ingeniero de calidad para GKN Indugasa. Pasé las pruebas de acceso y hasta hoy”.
La directiva viguesa celebra el 8M como “un homenaje a aquellas mujeres ‘garment workers’ que tuvieron el valor de reivindicar sus derechos el 8 de marzo de 1875 buscando igualdad salarial y mejora de sus condiciones laborales, abriendo la puerta a la lucha de las generaciones futuras”. “No sentí discriminación laboral ni personal por ser mujer, pero soy consciente de que queda mucho por hacer”.
“En la carrera era la única mujer entre 79 hombres”
Yanina Hallak es la CEO de Uarx Space, ubicada en Nigrán, que cofundó junto a su marido Andrés Vila. “Vine a España a hacer un Doctorado en Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de Vigo y cuando me otorgaron la nacionalidad española fundamos la empresa". Natural de Buenos Aires, Yanina recuerda que desde los cinco años quería trabajar en este sector. "Era mi sueño de la infancia y soy muy feliz de haberlo conseguido con mucho trabajo y dedicación”. Y también con piedras en el camino porque reconoce haber sufrido discriminación laboral. “Lamentablemente sí, por parte de supervisores y superiores y también de algunas compañeras de trabajo. Fueron situaciones desagradables en las que me vi obligada a renunciar. No tenía la madurez que tengo ahora”, cuenta.
Tiene a 10 personas a su cargo, cinco hombres y cinco mujeres. “Tener un balance de género me parece muy importante”. “En mi primera carrera universitaria era la única entre 79 hombres, pero me gusta que poco a poco somos más las mujeres que apostamos por las carreras STEM”. Desde los 19 años trabajó en la industria aeroespacial, aeronáutica, automoción, metalúrgica y petrolera. Se formó en Argentina y EE UU en Ingeniería Aeronáutica y Aeroespacial que completó en la Universidad de Vigo. “Me enamoré de Galicia y en particular de Nigrán”.
“Ser jueza era mi sueño”
Raquel Casas Santomé es la jueza más joven en el partido judicial de Vigo. Tiene 29 años y confía en que la situación laboral de la mujer mejore, también en el ámbito de la Justicia. “Somos mayoría de jueces y fiscales, pero estamos infrarrepresentadas en los órganos superiores, es algo incoherente”, lamenta la titular de Primera Instancia e Instrucción 3 de Porriño, donde tiene competencia en materia de violencia sobre la mujer. Sus sentimientos son contradictorios con respecto al 8M. “Por un lado me parece bien y veo necesario que las mujeres luchemos por la igualdad y tengamos los mismos derechos que los hombres. Por otra parte,
creo que es una reivindicación social que se está politizando”.
Raquel tuvo claro que quería ser jueza desde que empezó a estudiar Derecho. “Lo descubrí cuando hacía la carrera, vi que las asignaturas que más me gustaban eran las que tendría que aplicar un juez y tener la capacidad de decidir era lo que yo quería aunque haya gente que pueda no llevar bien aceptar las órdenes de una mujer y encima joven”. “Era mi sueño y lo conseguí”. “Fue una carrera de fondo, la preparación la recuerdo como un proceso muy duro, un poco traumático, pero el esfuerzo mereció la pena porque era mi sueño”, dice acerca del camino hacia las oposiciones que aprobó cuando tenía 26 años. Tras un año en la Escuela Judicial de Barcelona empezó a firmar sus primeras sentencias primero en Vigo y ahora Porriño y también es preparadora de oposiciones a juez.
“Nunca me imaginé que iba a diseñar un monoplaza”
Siete son las mujeres que forman parte del equipo UVigo Motorsport, el equipo universitario que trabaja en el diseño de monoplazas de competición. “Nunca me imaginé diseñando un monoplaza”, cuenta Antía Domínguez, a la que siempre le atrajo “la idea de diseñar uno y verlo funcionar”. Todas tenían claro que lo suyo era la Ingeniería que estudian en las ramas de Informática, Industrial, Telecomunicaciones o Biomédica en la Universidad de Vigo. “Desde pequeña lo tuve muy claro, bromeaba con que construiría cohetes y así fue como acabé en Ingeniería Aeroespacial”, apunta Sara Barbeito. Bárbara Pazo tampoco se imaginó nunca trabajando en un proyecto como éste. “A medida que fui creciendo pude comprobar el potencial que tenemos las mujeres para hacer lo que nos propongamos”. Sofía Casal dice sentirse “muy agradecida por vivir la época actual y no sufrir discrimación". El equipo femenino UVigo Motorsport lo completan Ana Carolina Barros, Ana Lorenzo y Laura Pérez.
“Siempre quise ser camionera”
María José tiene licencia de transportista desde hace 30 años y se mueve a diario por la provincia al volante de un camión, su camión. “Tengo tres, acabo de comprar uno de hasta 8.000 kilos. Me encanta mi trabajo, siempre quise ser camionera”, cuenta mientras se dirige a Puxeiros a cargar 2.500 kilos de bebidas.
Empezó a los 18 años a trabajar en este sector “con una furgoneta repartiendo donuts, pasé por varias empresas conduciendo diferentes tipos de vehículos y soy la única mujer en la que estoy ahora”, DB Schenker en el PTL de Valladares. “Mis compañeros son muy majos, en general nunca he tenido problemas. Sí es cierto que en ocasiones hay cierto recelo sobre cómo lo pueda hacer, pero una vez que me ven trabajar ven que cumplo, igual que un hombre, o incluso mejor para que nos vamos a engañar”, relata María José.
“Es el mejor momento para la mujer en la construcción”
Maruxa, como así le gusta que le llamen, trabaja en la construcción, un sector en el que la mujer está
infrarrepresentada y anima a que se sumen más porque “estamos en el mejor momento
para que se incorporen ya que se necesita mucha mano de obra”.
Es espeleóloga y su primera experiencia en la construcción fue hace una
década, pero la crisis de 2009 truncó sus planes de seguir en este sector. “Lo que más me gusta es que es muy
variado y las vistas son incomparables”. Formada a través de la Fundación Laboral de la Construcción, está especializada en trabajos en altura y verticales suspendidos como impermeabilizaciones, pintura, reparación, fijación de pieda en fachada y albañilería. “Cuanta más formación es mejor porque será una barrera menos para
las mujeres que siempre lo tenemos más complicado, aunque cada vez menos”, admite.
“Soy sepulturera y lo digo con mucho orgullo”
Conchi Cousiño es la única sepulturera que hay en Vigo, una profesión “que siempre se asocia con una figura negra, pero estoy muy orgullosa”. "Sé que para mucha gente es difícil de entender, pero es un trabajo y siempre trato
de sacar el lado positivo. Hay momentos duros como el levantamiento de cadáveres, pero
también otros reconfortantes como hacer el camino más llevadero a las personas que entierran a los
suyos. Hay que empatizar y eso yo lo hacía”. Habla en
pasado porque estuvo seis años como liberada sindical y ahora mismo puede trabajar pero con
limitaciones a la hora de coger pesos.
Antes de sacar la plaza de sepulturera dio clases de aerobic, trabajó como camarera y
también en la rotativa de un periódico. “Buscaba estabilidad laboral y fue mi pareja el que me animó. Estoy muy orgullosa".
“Soy conductora de Vitrasa desde el año 1995”
Isabel lleva desde más de 25 años conduciendo autobuses de Vitrasa, una profesión en la que empezó “por casualidad”. “Estaba en paro y en la oficina de empleo me animaron a sacarme el carnet de camión y ahí comenzó todo. Ahora tengo todos los carnés de conducir, el de autobús incluido, claro. Trabajar en el transporte urbano permite tener estabilidad profesional y laboral”.
Ourensana afincada en Vigo, Isabel reconoce que nunca tuvo problemas con los usuarios por ser mujer. “Por norma general son respetuosos y amables”, dice la conductora que obtuvo la mejor nota en el programa Conducción Eficiente 2021 de Vitrasa. ”Desde que entré en la compañía por el año 1995 el número de conductoras aumentó significativamente, es un orgullo y espero que se incremente más. Ojalá llegue el momento en que el que no sea necesario reivindicar este día", dice con respecto al 8M, “un día para la reflexión y el reconocimiento a la igualdad de derechos y oportunidades laborales”.
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