La solidaridad viguesa se refuerza en las vacaciones
Ante el aumento de demanda generado por la crisis derivada de la pandemia, las organizaciones caritativas de la ciudad esperan un verano sin grandes dificultades
Durante las vacaciones de verano, las donaciones de ropa, alimentos y otro tipo de necesidades acostumbran a caer con respecto a otras épocas del año como puede ser la campaña navideña –que marca el ‘pico’ de solidaridad de cada año–. Pero este año –igual que el anterior–, el número de familias necesitadas ha crecido a causa de la crisis económica provocada por la pandemia, por lo que las organizaciones solidarias de Vigo continuarán funcionando con la más absoluta normalidad gracias, en parte, a que se han visto abrumados por la enorme cantidad de donaciones por parte de todos los miembros de la sociedad civil que les permitirá sobrellevar este período sin tener que realizar ningún tipo de campaña de recogida extraordinaria.
Así lo atestigua Bibiana Vilariño, del Programa de Acogida de Cáritas, que asegura que durante este verano el reparto de alimentos se seguirá llevando a cabo “como siempre” en las sedes parroquiales. Explica también que se ha aliviado “un poco” la demanda de alimentos en dichas sedes, aunque se debe a que muchas familias optan por otros métodos como la tarjeta monedero de la Xunta.
En el Banco de Alimentos de Vigo trabajan reparten durante estos meses el doble de lo normal “para que las entidades puedan acomodar sus vacaciones”, señala su presidente, Iván Martínez. Esto es posible, según indica, gracias a la gran recogida de alimentos de la pasada Navidad, “que nos dejó un colchón muy bueno para poder ir comprando alimentos este año e ir renovando el stock”, por lo que no prevén un especial déficit de alimentos durante esta época. El Banco de Alimentos superó en 2020 los 2 millones de kilos repartidos, 300.000 más que el año anterior. Y, atendiendo a los balances mensuales, esperan repartir más en 2021. “Este año se ha volcado no sólo el ciudadano de a pie, sino también las empresas”, señala Martínez ante la avalancha de solidaridad de la sociedad viguesa.
En Vida Digna atienden cada mes a unas 2.000 familias viguesas, no solamente entregando alimentos o a través de su comedor social, sino también con ropa, atención legal y apoyo psicológico, entre otros servicios. Su responsable, Ricardo Misa, indica que la única prestación que discontinuarán durante el verano será la de ropero y que, al igual que el resto de asociaciones, trabajarán con absoluta normalidad. Cada fin de semana, abren su comedor en la calle Purificación Saavedra desde el que reparten unos 450 menús al día e incluso siguen ofreciendo el servicio de reparto a domicilio para familias que se ven involucradas en un caso de covid y deben guardar cuarentena.
En manos de organizaciones como Cáritas, el Banco de Alimentos o Vida Digna, el reparto solidario de alimentos está más que asegurado en la ciudad y a medio plazo, ninguna prevé que vaya a haber una carencia de productos para los más necesitados.
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