Serafín Avendaño recupera la normalidad por enésima vez
El tramo entre Rosalía y Areal, que ha vivido numerosos percances a lo largo de los últimos años, ha reabierto al tráfico tras la reforma del edificio que sufrió un derrumbe
El pasado 14 de junio, un desprendimiento en la fachada del número 5 de la calle Serafín Avendaño obligó al cierre al trafico del tramo entre Rosalía de Castro y Areal. Más de mes y medio después, los conductores de la zona comprobaron en los últimos días, con cierta timidez primero y ya después con normalidad, cómo se reabría la vía, lo que permite una conexión de salida de una zona de la ciudad de gran actividad hostelera.
El edificio que ocasión el cierre todavía mantiene el corsé de protección que fue instalado tras el pequeño derrumbe, que además ocasionó el desalojo de los vecinos y del negocio situado en el bajo. Se espera que los moradores puedan regresar en un breve espacio de tiempo, después de haberse llevado a cabo obras de reforzamiento de los cimientos para evitar cualquier tipo de susto, ya que el inmueble registraba grietas preocupantes. Esta intervención provocó severos destrozos, sobre todo en la zona destinada al bajo empresarial, pero ya hace días que se han iniciado las reformas precisas.
Este tramo de Serafín Avendaño suele traer por la calle de la amargura a sus vecinos y a los múltiples negocios que acoge. Durante muchos años, los problemas de saneamiento obligaron a abrir y reabrir con asiduidad la calle, especialmente la acera izquierda hacia la estación de tren. Y, lo que es peor, retrasó mucho tiempo la humanización, que llegó mucho antes a Rosalía de Castro y al otro tramo de esta misma vía, entre la citada calle y García Barbón.
Finalmente, el Concello pudo acometer la compleja obra, que también precisó del visto bueno de los técnicos de patrimonio al ser una zona en la que es más que probable la aparición de restos arqueológicos. La cuestión es que la intervención se alargó en el tiempo. Tanto que hasta los locales de hostelería llegaron a estirar sus terrazas hasta el medio de la vía sin problema alguno.
Con el fin de la humanización, parecía que finalmente este tramo de vía se convertía en una más. Pero el edificio que se está levantando en la esquina con Rosalía volvió a provocar algún que otro cierre más o menos momentáneo, además de hacer desaparecer parte de la acera. Precisamente esta obra, al parecer de los vecinos, es la causante del pequeño derrumbe del número 5, colindante con la misma. Ahora, la calle ha vuelto a abrir al tráfico. ¿Durará?
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