ENTREVISTA | PRESIDENTE DE 'HOSTELEROS DE PONTEVEDRA'

Ballesteros: "Sacrificamos mucho para no tener que volver a cerrar"

César Sánchez Ballesteros visitó ayer la redacción de Atlántico.
photo_camera César Sánchez Ballesteros visitó ayer la redacción de Atlántico.
Señala que el 15% de los 2.300 locales de Vigo ha tenido que bajar la persiana definitivamente

Tras un año y medio de pandemia, la hostelería pasa por un momento de desecalada, el más cercano a la normalidad desde antes de la pandemia. Así, el presidente de la Federación Provincial de Hosteleros (Feprohos), César Sánchez Ballesteros, visitó el set de Atlántico para hacer balance de estos últimos veinte meses en los que este sector estuvo en el ojo del huracán a la hora de adaptar la normativa a las diferentes situaciones epidemiológicas.

 

La hostelería ya se encuentra en una situación parecida a la normalidad.

Sí. La verdad es que ha ido evolucionando rápidamente. Igual que vino el virus y se extendió muy rápido, ahora mismo estamos en un momento muy interesante porque la incidencia está a niveles muy bajos.

¿Cuántos negocios del sector han tenido que cerrar en Vigo?

En Vigo teníamos censados en torno a 2.300 establecimientos de hostelería antes del covid y en torno a un 30% cerró sus puertas. Estamos hablando de casi unos 600. También es verdad que muchos quedaron montados para cuadrar deudas con sus arrendadores. Eso ha generado que entren otros profesionales a ocupar ese espacio con una muy baja inversión y que pueden volver a hacer su actividad. De ese 30, casi la mitad se han recuperado. Aún así, un 15% todavía está cerrado.

¿Cómo valora el actual protocolo de hostelería? 

Estuve personalmente en las negociaciones. Fueron muy duras, muy difíciles, pero desde el punto de vista práctico decidimos sacrificar mucho para no tener que estar cerrados en un hipotético escenario de aumento de contagios o nuevas variantes. En la actualidad, dado que la incidencia está bajando mucho, nos parece excesiva la norma. Las comparaciones son odiosas y otras comunidades toman decisiones distintas. Nosotros tenemos unos requisitos adquiridos para abrir muy fuertes y que tienen un coste muy importante y en otras comunidades los requisitos son prácticamente nulos, por lo que buscamos que se normalice. También es verdad que nos gustaría estar preparados en caso de otra variante o lo que sea, evitar que se nos vuelva a cerrar.

El pasado jueves el presidente de la Xunta anunció  una serie de cambios.

Las declaraciones hay que transponerlas al DOG, y hasta que no salga prefiero no posicionarme mucho. No quiero hablar de oídas y habrá que ver cómo se traducen en la normativa. 

Con la campaña de Navidad a 50 días vista, ¿esperan poder remontar el año?

Remontar el año, no. Los primeros seis meses han sido críticos para todos y luego hemos tenido un buen verano que ha podido compensar parte del ejercicio, pero muy pocos serán los que puedan llegar a positivo al final de este año. Es verdad que en Vigo tenemos  buenas expectativas, sobre todo con el tema de la iluminación, que ya antes de la pandemia fue un referente y que generó importantes beneficios en el sector hotelero. Antes de las luces, los hoteles se quedaban vacíos en el puente de la Inmaculada. En la actualidad, Vigo llena sus establecimientos hoteleros en esas fechas. Tiene un impacto económico muy importante en el sector.

La ocupación hotelera de esta temporada llegó a batir récords anteriores a la pandemia. ¿Cómo valora estas cifras?

Espectaculares. Y esto se debe a varios factores. Primero, lo que antes eran puntos negativos de la industria en Galicia, y es la falta de infraestructuras de transporte. Mucha gente llegaba en coche y precisamente el cliente que más hemos tenido a nivel nacional es el que se ha movido en su vehículo. Luego, la falta de masificación. Lo comparas con otros destinos y claramente nos identifica y nos ha beneficiado mucho. El cliente nacional ha decidido que quería venir a estos destinos. Además, la Xunta hizo una campaña justo a tiempo, muy bonita, que ha sido muy efectiva. Eso se queda en la memoria colectiva. 

La nueva ordenanza de terrazas aprobada en verano permitirá a bares y cafeterías aumentar su espacio en la vía pública. ¿El futuro del sector pasa por esto?

Sí. Es una transformación lógica que ya se ha hecho en otras ciudades como Madrid. Era fundamental para nosotros tener espacios muy ventilados y al mismo tiempo muy protegidos de las inclemencias meteorológicas para ser utilizables en invierno. Queremos que estos espacios se puedan recoger durante el verano y que estas terrazas sirvan para que dinamicen el sector y la ciudad. Estamos ya en 10.000 trabajadores, que equivale a la industria auxiliar del automóvil de la ciudad. Es un sector importante en la economía de la ciudad y hay que potenciarlo. 

¿Ve a la hostelería superando la crisis en 2022?

Para muchos va a ser una estabilización de todo lo que ha pasado, pero un sector importante, calculo que un 30%, debería no ser capaz de continuar porque las adaptaciones son radicales. Hay muchos cambios en la hostelería, no todos achacables al covid, y estamos viendo que ha habido un relevo en los establecimientos. Se trata de nueva gente que ha decidido buscarse la vida en el sector, autónomos o empresas familiares que tienen muchas dificultades porque no están bien formados. Y con esas carencias es muy difícil gestionar una empresa hoy en día. La normativa es brutal. Muchos tendrán dificultades para sobrevivir. Por otra parte, hay una hornada de gente joven que lo está haciendo muy bien y creo que el nivel de la hostelería esta subiendo bastante. Creo que esa es la línea que vamos a continuar.  

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