Atlántico

VIGO

El radar de tramo "caza" en su primer año 5.700 conductores

Instalado en cinco kilómetros de bajada que incluyen los túneles de A Madroa y Candeán impone una media de 16 multas al día y ha conseguido reducir la velocidad y los accidentes. Las sanciones disminuyen de forma progresiva 
El aviso del radar de tramo ante los túneles de Candeán y A Madroa de la autopista.
El aviso del radar de tramo ante los túneles de Candeán y A Madroa de la autopista.
El radar de tramo "caza" en su primer año 5.700 conductores

El radar de tramo en la AP-9 entre Peinador y Teis cumple un año desde que fue activado y lo hace a pleno rendimiento para la Dirección General de Tráfico: desde su puesta en marcha, oficialmente el pasado 20 de octubre, ha multado a un total de 5.747 conductores, a una media casi exacta de 16 por día. Se podría considerar que no es una cifra excesivamente alta si se tiene en cuenta los miles de vehículos que circulan por la autopista en dicho tramo, sólo de descenso, unos 15.000 al día de media, pero el volumen de multas es incluso superior a lo que esperaba Tráfico antes de su "encendido". Entre otros motivos porque el radar está señalizado de forma visible con un cartel que avisa antes de la llegada al túnel de Candeán sobre la prohibición de circular a más de 90 por hora en un radio de hasta cinco kilómetros, hasta el siguiente túnel, en A Madroa, siempre en dirección descendente. 

Con todo, parece que al menos los usuarios más habituales de la autopista entre Peinador y Teis se han acostumbrado a su presencia. Así lo indicaría otro dato que maneja la DGT: en 2018, desde el 20 de octubre hasta el 31 de diciembre, menos de tres meses, hubo un total de 2.432 denuncias, a un ritmo de  35 multas al día. Espectacular incluso para las estadísticas del departamento de control de la circulación. 
En cambio, los diez meses siguientes "sólo" sumaron 3.315, lo que supone un ritmo de apenas 11 coches multados por jornada. Tráfico decidió instalar este tipo de radar al constatar una alta siniestralidad y un exceso de velocidad en el tramo urbano de la AP-9. En este sentido, se ha podido constatar que la puesta en marcha del cinemómetro de tramo ha reducido tanto el número de accidentes como la aceleración de los vehículos en el descenso.
El radar no mide la velocidad, al menos no directamente, sino el tiempo de paso, y de manera indirecta se mide la velocidad media de ese vehículo en un determinado tramo, es decir, en un trayecto con una longitud determinada. Es muy habitual colocar "radares" de tramo en túneles, como en el caso de Vigo, en la bajada de la autopista, la zona más empinada, y de accidentes. En España hay 51 radares de tramo, siete de ellos en Galicia. El  anterior activado se encuentra en la N-525 en Ourense, desde marzo de 2016. Su puesta en marcha también supuso una caída en picado de los accidentes y unas 200 multas al mes. En el entorno de Vigo proliferan los controles de tráfico: en la A-55 Vigo-Porriño hay cinco fijos y otro más tras pasar Porriño hacia Tui. En la AP-9 hay dos cabinas entre Chapela y el centro, y  varios móviles camuflados. Además, está el de la carretera entre  Porriño y Redondela.