Atlántico

VIGO

“Nos quieren echar del poblado sin darnos una vivienda digna”

Las familias del poblado chabolista de Navia piden una solución ante el posible desahucio
La familia Giménez Giménez es una de las afectadas por el desalojo en el poblado de O Caramuxo.
La familia Giménez Giménez es una de las afectadas por el desalojo en el poblado de O Caramuxo.
“Nos quieren echar del poblado sin darnos una vivienda digna”
n n n Ocho familias de etnia gitana que viven en el poblado chabolista del polígono de O Caramuxo, en Navia, se enfrentan a un posible desahucio por precario tras la sentencia la magistrada del Juzgado de Primera Instancia número 13 de Vigo. En ella se estima la petición de la empresa que adquirió los terrenos –Global Fitness Sport– para expulsar a cerca de 30 personas que residen en la finca sin contar con un título de propiedad, aunque también se señala que cuando el fallo sea firme, se remita a la Consellería de Política Social de la Xunta  para adoptar medidas oportunas ante la “posible existencia de situaciones de vulnerabilidad”. Precisamente esta es una de las razones que esgrimen las familias afectadas para frenar un desalojo para el que todavía cabe recurrir. Los Giménez Giménez son una de estas familias que ve peligrar su continuidad en O Caramuxo: “Nos quieren echar del poblado sin darnos una solución. No queremos dinero, solo una vivienda digna”, explica Diego. 
Junto a él, se encontraba Concepción, una joven de 36 años con cáncer de colon, que reconoció que “estamos viviendo aquí personas enfermas y no es el mejor lugar para hacerlo”. Ella señaló que lleva toda su vida en este lugar y que “está probado” que el poblado se levantó hace más de tres décadas. “Vimos cómo levantaban los edificios de Navia, cómo se hacía la carretera y todos los vecinos de la zona nos conocen”, aseguró también María de la Cruz, madre de Diego.
En esta familia, los menores de edad viven en un centro tutelado por la insalubridad del poblado. “Queremos vivir dignamente y llevamos años esperando por una vivienda social, pero se las acaban dando a extranjeros y otra gente antes que a nosotros”, cuenta Diego, quien vive de la chatarra y señala que “no podemos pagar los altos alquileres en la ciudad”. n