El mundo después del confinamiento

VIGO

Politólogos y sociólogos coinciden en que la sanidad pública saldrá reforzada, pero se abren muchos interrogantes sobre cómo serán las relaciones entre nosotros y entre los países a partir de ahora

rosé carrera. ViGO
Publicado: 12 abr 2020 - 03:03 Actualizado: 13 abr 2020 - 02:49
Gente haciendo cola ayer por la mañana para entrar en un hipermercado en la avenida de Castelao.
Gente haciendo cola ayer por la mañana para entrar en un hipermercado en la avenida de Castelao.

nnn Llevamos prácticamente un mes confinados en nuestras casas y bajo estado de alerta. En este tiempo hemos asistido a como el Estado asumía competencias propias de las autonomías y ayuntamientos, intervenía residencias y hospitales privados y se paralizaba prácticamente la vida parlamentaria. También, a una falta de respuesta común en la Unión Europea y a la amenaza de la recesión en una economía global; hemos visto el cierre de fronteras y la paralización de la actividad. Y, lo que es más importante y dramático, asumimos un coste de más de 16.000 fallecidos en España (cifra que seguirá creciendo en estos días), en su mayoría personas de avanzada edad. ¿Cómo nos afectará todo esto? ¿Qué mundo nos encontraremos cuando podamos salir a la calle? Es un escenario distópico, el actual, cuyo futuro que nadie se atreve a aventurar, principalmente porque aún estamos lejos de que la epidemia del SAR-CoV-2, más conocido como coronavirus y de cuya aparición en el mundo se cumplieron ya los 100 días, se dé por acabada.

Xesús Lage, profesor del departamento de Socioloxía, Ciencia Política e da Administración e Filosofía de la Universidad de Vigo, estima que tendrá consecuencias a todos los niveles. Primero, en la forma de relacionarnos entre nosotros. "Por exemplo, na forma de saudarnos. Os mediterráneos somos moi afectivos, de moito contacto físico, e iso vaise resentir", señala. Por otra, la lucha entre dos modelos económico-ideológicos distintos, entre el neoliberalismo y el estado de bienestar.

Lage opina que se tendrá que producir un debate sobre el papel de los servicios públicos –y no solo los referidos a la sanidad– y sobre qué tipo de sociedad queremos. "Hai un tema que pon de relevo esta crise, que é o dos coidados: os coidados aos maiores, aos menores, aos outros", apunta. También añade a la agenda de reflexión social cuestiones sobre el control de las grandes multinacionales, tanto en lo relativo al tratamiento de nuestra información (Google, Facebook, etc.), como a la industria o la soberanía alimentaria. "De repente descubrimos que se queres fabricar respiradores a mitade dos compoñentes veñen de fóra. Haberá que redefinir que se entende como empresas e servizos estratéxicos".

Además, platea que habrá que revisar otros hábitos de consumo y la forma que teníamos de viajar o de acudir a eventos masivos, algo que afecta a Galicia especialmente con el próximo Xacobeo.

un mundo global

"Quizás ahora seamos más conscientes del mundo global en que vivimos y que lo que pase a miles de kilómetros de aquí nos puede afectar". El vilagarciano Antón R. Castromil, doctor en Ciencias de la Comunicación y Sociología y profesor de Sociología Política en la Universidad Complutense de Madrid, considera que esta crisis sanitaria, a tenor de los aplausos solidarios que se producen diariamente por todo el país, servirá para que la sociedad se dé cuenta de la importancia que tiene nuestro sistema sanitario, aspecto en el que coinciden los expertos consultados por este diario. "Quizás esto cale como un valor y nos haga ser conscientes de que hay que cuidarlo y financiarlo", dice, no sin antes advertir que "los seres humanos somos muy olvidadizos". "Ahora estábamos viendo como volvíamos a ciertos modelos que estaban en el origen de la burbuja inmobiliaria y de la anterior crisis, que no fue hace mucho".

Antón R. Castromil reconoce que hay una preocupación por las personas mayores, pero ve muy difícil que el papel de la vejez se revitalice en una sociedad de consumo en la prima el valor de la juventud. Eso sí, para ellos el confinamiento ha traído una ventaja. "Han descubierto, por obligación, las tecnologías. Mi madre, por ejemplo, ahora es una adicta a internet".

Sociedad en carne viva

"La sociedad está en carne viva, porque está en peligro su seguridad. Esto nos lleva a establecer prioridades y entre ellas confío que sea menos populismo y más seriedad", manifiesta el politólogo José Rúas, profesor en la Universidad de Vigo y concejal socialista en Ourense. Este analista achaca precisamente a las fuerzas populistas

–que ocupan los tres primeros puestos en un tercio de los países de la UE– la falta de reacción ante esta pandemia de las instituciones europeas. Y pese a que cuando está en peligro la seguridad son las libertades las primeras que se resienten, confía en que poco a poco se recobre la normalidad política. Es más, apunta a que la crisis es "una oportunidad para la responsabilidad".

En este sentido, su compañero de universidad, el profesor Xesús Lage, destacaba que habrá una mayor exigencia hacia la clase política porque "estamos en mans deles". "A cidadanía vai ser moi crítica coa falta de xestión e de compromiso para chegar a acordos. Vai esixir o mesmo nivel de sacrificio que está asumindo, incluso cun nivel de excepcionalidade na perda de liberdades imporante, a favor de saír desta situación".

Rúas, que además es experto en comunicación electoral e institucional, recuerda que una crisis, "a un mínimo que se gestione bien", suele reforzar a los que están en el poder, a Pedro Sánchez en el Gobierno y a Núñez Feijóo en la Xunta, en este caso. "Salvo evidencia de engaño, los ciudadanos inicialmente se fían de las fuentes oficiales".

Otro aspecto del que alerta es del peligro a la exposición a las informaciones falsas. Experta en este campo es Estrella Gualda, catedrática de Sociología de Universidad de Huelva, quien colabora con investigadores de la Universidad de Vigo y que participa en el proyecto europeo Análisis Comparativo de Teorías Conspirativas en Europa. "Está pasando lo mismo que hace cuatro o cinco años, que es el oportunismo de determinado grupos o colectivos sociales que usan los bots para inundar las redes", recalca.

Gualda explica que la técnica de intoxicación no ha cambiado. Se trata de inundar las redes con contenido político utilizando los hashtag más compartidos. "Lo hemos observado en las elecciones en EEUU, en Francia y en España con el Procés. Ahora llega a otro tipo de perfil de personas, porque el Covid tiene un espectro muy amplio de interés". No obstante, resalta que en nuestro país se está ofreciendo mucha información médica sobre la pandemia, por lo que descarta que se extiendan ideas conspirativas sobre el virus. n

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