Vigo tuvo más salidas que llegadas de residentes en el primer año de la pandemia
SALDO MIGRATORIO
El saldo migratorio fue negativo en 2020 tras el histórico positivo del año anterior. El traslado de miles de vigueses a municipios del entorno, principal causa de la emigración masiva. Entre las ciudades gallegas solo en positivo Santiago y Pontevedra. El área metropolitana viguesa, también con balance favorable.
En 2020 Vigo dio un paso atrás y registró un saldo migratorio negativo, con más salidas que entradas, contrastando de forma muy importante con el año anterior, que había sido el mejor de la historia en el balance entre emigración e inmigración. El desequilibrio es todavía mayor si se tiene en cuenta que en 2020 Galicia tuvo un balance positivo, pero no así sus principales ciudades, según se desprende de la estadística publicada por el Instituto Galego de Estatística (IGE). La causa probable es la migración de muchos ciudadanos a otros puntos para pasar mejor el confinamiento y el descenso de la actividad económica, que llevó a miles de personas a buscarse otros horizontes, la mayoría dentro de Galicia y más de la mitad en la propia provincia. En el caso de Vigo, resulta evidente que la mayoría de sus residentes optaron por buscarse un acomodo en algún lugar próximo. Pero tendrá consecuencias sobre el padrón municipal, todavía por cerrar definitivamente.
En concreto, el balance fue de -376 personas en la suma de todos los movimientos de personas anotados, mientras que en 2019 había sido de +2.481. Desde 2017 no había un año migratorio en negativo. Ese curso había sido el peor desde que hay datos, con -1.577.
La clave de la caída está en el mal resultado del saldo interno, la diferencia entre entradas y salidas de Vigo con referencia al resto de Galicia y con toda España. El balance fue negativo en ambos apartados: -222 con otros municipios gallegos y -1.775 con otras partes de España.
La emigración sumó 7.035 personas que se dieron de baja en el censo y movieron su residencia legal a otro ayuntamiento, de ellos 4.873 en Galicia, y la mayoría, 3.678, en la propia provincia. De ellos, 1.763 decidieron alejarse lo mínimo y asentarse en la propia comarca viguesa para continuar ligados a la ciudad, pero sin estar en ella, ni por tanto tributar. A otros puntos de España se marcharon 1.728 personas, pero tan solo 434 vigueses optaron por dejar el país e irse al extranjero. En el pasado no había sido así y se registraron sucesivas olas de emigración a Europa en busca de trabajo o por otras cuestiones.
La inmigración. En sentido contrario, de llegada a Vigo, el total fue de 6.659 personas y aquí, al contrario que la emigración, destaca la inmigración externa, con 3.783 residentes nuevos. De ellos, 1.801 desde otra comunidad autónoma y el resto, 1.982, de fuera de España, lo que probablemente repercutirá en el censo de extranjeros. El mal dato del balance migratorio impedirá que Vigo crezca, al sumarse al batacazo del saldo vegetativo, muy negativo.
Entre las ciudades, el peor saldo migratorio fue para Coruña, que anotó un -775, el doble que Vigo. También registraron números rojos Lugo (-193), Ferrol (-192) y Ourense, con -102. En cambio Pontevedra y Santiago mantuvieron el tipo en el año de la pandemia: la Boa Vila, con +204 y la capital gallega con +503.
En el área metropolitana, las cosas fueron muy bien para todos los municipios excepto para Vigo, que se convirtió en exportador. Especialmente en el Val Miñor, que sumaron en positivo: Nigrán, con +391; Gondomar, con +178 y Baiona con +155. Mos también tuvo positivos, 178. Salceda anotó 86 al balance y Redondela 79. Incluso Fornelos y Pazos aumentaron sus censos, con 12 y 27 más, respectivamente. Solo Porriño sufrió un revés, al perder 18 personas.
En Galicia, más llegadas que emigración, aunque con peores cifras que en 2019
En 2020 entraron en Galicia 14.616 personas más de las que salieron, con lo que el saldo migratorio cayó un 17,64 % respecto al año anterior. Esta disminución contrasta con el crecimiento anterior, ya que en el 2019 el saldo migratorio en la comunidad fue de 17.747 personas, lo que supuso un aumento del 43 % frente al 2018, cuando fue de 12.391. En 2020, un total de 35.617 personas se instalaron en Galicia, mientras que 21.001 individuos salieron de la comunidad para irse al extranjero o a otras autonomías. Los ayuntamientos que en 2020 presentaron mayor saldo migratorio interior (con origen y destino en Galicia) fueron el municipio coruñés de Oleiros (+321) y el de Valdoviño (+306), y los de menor saldo interior fueron Vigo (-1.997) y A Coruña (-1.885). Los municipios con mayor saldo migratorio exterior (movimientos con origen o destino fuera de Galicia) fueron Vigo (+1.621) y A Coruña (+1.110); los que registraron un menor saldo exterior, incluso negativo, fueron O Porriño (Pontevedra), con -57, y Celanova (Ourense), con -19. El análisis de las edades medias de las personas que entran y salen de Galicia refleja que desde el año 2017 el proceso migratorio está favoreciendo el rejuvenecimiento de la población gallega, dado que las edades promedio de las personas que llegan es inferior a la de las que salen. Durante 2020 tenían una edad media de 36,9 años (40,1 años los españoles y 32,8 los extranjeros), y las personas que se marcharon de Galicia una edad de 37,3 años. Según sexo, tanto los hombres que llegaron a Galicia como los que se marcharon tenían de media 37 años. En el caso de las mujeres, las que llegaron tenían en promedio 36,8 años y las que se fueron 37,5 años. A 1 de enero de 2020 la población extranjera en Galicia representaba el 4,2 % del total. Desde 2016 la tasa de inmigración (calculada por cada 1.000 habitantes) supera a la emigración en Galicia: 7,8 salidas y 13,2 entrada por cada 1.000 habitantes.
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