Jóvenes promesas de la música, listas para triunfar

Lina de Sol y Amparo pasaron en Vigo unos días  por las vacaciones de Semana Santa.
photo_camera Lina de Sol y Amparo pasaron en Vigo unos días por las vacaciones de Semana Santa.
Lina de Sol y Ámparo fueron las viguesas seleccionadas en el cásting de OT. Un año después siguen apostando por su sueño

Carolina Gutiérrez y Amparo Mosquera fueron las dos aspirantes a Operación Triunfo que llevaron la representación viguesa hasta el concurso de talentos como Lina de Sol y Amparo. Se quedaron a las puertas, pero fue una experiencia muy positiva. Aunque ninguna de las dos se había hecho muchas ilusiones por entrar, reconocen su decepción. “Un no siempre duele, pero me sirvió para aprender a disfrutar del proceso y darse a conocer a mucha gente que también se dedica a esto”. Amparo no deja su sueño de triunfar en el espectáculo. Estudia Psicología en Madrid, una carrera a la que le encuentra una gran conexión con la música: “Me enriquece en lo profesional y en lo personal; el mundo de las emociones me sirven para empatizar como artista y para no hacerme un lío”. Al mismo tiempo se forma en Arte Dramático y en clases de promoción y composición con otro gallego, Adrián Solla. Acaba de sacar un single, “Alzar mi vuelo”, que ya está disponible en todas las plataformas y lo que más le emociona, empieza a cerrar fechas para actuar en Madrid y en Galicia. “Componer es una terapia, la pasión llega en el contacto directo con las personas en los conciertos”.

 

 

A Lina de Sol llegó a la gala 0 de Operación Triunfo le sirvió como una experiencia más: “Aprendí a gestionar los nervios, porque una gala mete mucha presión, canté en un plató de televisión”. Se recuerda a sí misma que “en la vida nos vamos a encontrar con muchos noes, eso me hace apreciar más los síes”. La cantante de 21 años está de enhorabuena. Hace unos días anunciaron su selección para actuar en el festival Mad Cool, imponiéndose a más de 1.800 aspirantes. En mayo se graduará en Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad da Coruña, ya que tiene presente que “las artes son un camino complicado y es importante tener una carrera que resplade mi plan A que es la música”. Vive con intensidad su fase de estudiante y su convivencia con los compañeros, pero sin descuidar su principal objetivo. Va a clase de canto con Paula Rey y  busca un representante. “Ya me apetece trabajar en equipo, en unos meses me mudaré a Madrid y con la música a tope”.

Lina de Sol y Amparo llevaron trayectorias paralelas. Las dos de Vigo, coincidieron de niñas en el Conservatorio Mayeusis, donde asistieron a clases de ballet, flamenco y baile urbano. Su segundo punto de encuentro fue la escuela Alegro, donde acudieron a canto. Las dos apostaron por las artes desde la infancia.

Con presencia en las redes sociales, ambas son conscientes de la importancia de esta herramienta en su carrera, aunque con distinta entrega. Amparo lo ve como su talón de Aquiles. “Estoy intentándolo, pero a mí me gusta el tú a tú para llegar a las personas”.

Con 160.000 seguidores en Instagram y cerca de 600.000 en Youtube, Lina se encuentra muy cómoda en un medio en el que entró en 2018. “Cuando empecé a cantar, comencé a subir vídeos que se pueden ver, son terribles, cantaba fatal y tocaba horrible la guitarra; pero como todo en la vida hay que ser constante en las redes, con tanta competitividad es importante contar con una comunidad que escuche mis canciones y vaya a los conciertos”. No olvida que detrás de cada pantalla hay una persona.

“Dejadnos soñar, los techos no hacen falta”. Así, Amparo expresa sus objetivos en la música. “Este es un mundo muy sacrificado, lleno de baches y a veces la gente te obliga a que tengas muy claro lo que quieres; es como otra profesión más, nos formamos porque queremos llegar arriba, pero siempre hay dudas; ser artista es un trabajo de 24 horas al día”.

Lina reconoce que le ha costado muchos años aprender a creer en ella misma y en sus canciones. “Hay mucha competencia, parece tan difícil vivir de esto y hacerse un hueco, pero llegó un punto en que me dije, 'ya, paso de las dudas y adelante”. A por todas.

“Me regalas una guitarra, me llevas a piano, y ¿te sorprende que cante?”

Las dos cuentan con el apoyo familiar, pese a la dificultad del camino escogido. “Es un mundo desconocido, nadie de mi familia se dedicó a la música y da miedo; pero yo les digo, 'me regalas una guitarra, me llevas a piano y ¿te sorprende que quiera cantar?”. Así, Lina del Sol se ríe al recordar cómo su padre, al escucharla cantar con 4 años a pleno pulmón, se consolaba pensando que no se iba a ganar la vida con ello.

En el caso de Amparo, sus padres la metieron en todas las actividades para que venciese su timidez. “La niña al escenario, decían, y cuando subí la primera vez, de repente me sentí otro ser; a partir de ahí el espectáculo pasó de ser la terapia para ser una pasión”. Reconoce que uno de los recuerdos más bonitos que guarda es haber compartido escenario con su padre. “Al meterme en guitarra, él también aprovechó, fue una experiencia genial”.

"Un no también se disfruta"

Referencia para muchos jóvenes con aspiraciones artísticas, Amparo tiene muy claro el consejo que les darían. “Hay que aprender a disfrutar cada pasito, porque un no también se disfruta, sin ello no sería lo que soy ahora”. Le quita importancia a los rechazos. Recuerda que cuando fue eliminada del cásting de OT, en su residencia había compañeras que evitaban el tema: “No pasa nada, hay distintos perfiles, igual no era el día, lo importante es seguir”.

Lina firma un mensaje similar, recomendándoles paciencia y constancia. “Estamos acostumbrados a tenerlo todo ya, y esto es una carrera de fondo, no hay que rendirse, a mí me seleccionaron en el ‘Mad Cool’ la cuarta vez que me presenté; los noes también nos ayudan a reconciliarnos con uno mismo y a replantearnos la pasión”. 

Te puede interesar