La isla de Cortegada, en su temporada de visitas al bosque interior

Verano

Las visitas a Cortegada, la hermana menor del Parque Nacional, se retoman durante el verano, una oportunidad única para conocer un paraje muy distinto en todo a las Cíes, Ons o a Sálvora

El punto de observación nocturna del cielo, en un extremo de la isla. A la derecha, uno de los caminos, como todos, con vegetación muy densa.
El punto de observación nocturna del cielo, en un extremo de la isla. A la derecha, uno de los caminos, como todos, con vegetación muy densa.

Cortegada forma parte del Parque Nacional Islas Atlánticasaunque no comparte prácticamente nada con Cíes, Ons y Sálvora, que abren las rías de Vigo, Pontevedra y Arousa. Ni en cuanto a su fauna, ni la orografía (es por completo llana) ni tampoco la ubicación. Su extensión es también la más reducida, apenas 190 hectáreas de las que únicamente 43,5 son terrestres, que a su vez se dividen en cuatro partes: además de Cortegada, las islas Malveiras, Briñas y el islote de O Con. En definitiva, Cortegada es otra cosa, y aunque es la más próxima a la costa, tampoco resulta fácil la visita, aunque sí es posible durante el verano a cargo de la empresa Corti Cata, que realiza salidas desde el puerto de Carril, en Vilagarcía. Una travesía muy corta, menos de cinco minutos, para acceder a una isla-bosque, densamente poblada por árboles y con caminos por el interior donde apenas llega la luz.

Cortegada fue muchas cosas a lo largo de su historia y lo más famoso es cuando fue donada al rey Alfonso XIII para que pasara sus vacaciones, pensando los arousanos, con razón, que supondría un enorme tirón sobre la comarca en todos los órdenes. Supondría, pero no pasó: en Santander se adelantaron y la regalaron al rey el palacio de la Magdalena, hoy sede de la Universidad Menéndez Pelayo, y con ello se frustró el sueño real vilagarciano. Así quedó la isla durante años, convertida en un coto privado hasta que en los años ochenta se planteó una iniciativa empresarial para convertir Cortegada en una Toxa 2, con servicios similares hosteleros, puerto deportivo e incluso un puente. Hubo una campaña muy intensa en contra y se paró el proyecto. Finalmente, pasó a manos de la Xunta y desde hace unos años forma parte del Parque Nacional, lo que supone una protección absoluta.

En su larga historia también hay espacio para la llegada de los vikingos hasta las vecinas Torres del Oeste, en Catoira, una de las defensas de Santiago que funcionaron bastante bien, aunque se sabe de cierto Olaf que hizo de las suyas por la zona hasta que se cansó al enamorarse de una gallega. Historia y leyenda.

Cortegada hoy es una curiosidad. Un bosque cerrado donde predominan especies como el laurel, pero en el tamaño extra. Nada que ver con los arbustos conocidos: aquí hay árboles de laurel de varios metros de longitud, realmente únicos y cuyas hojas tienen un ligero olor a limón, muy especial. También quedan restos de viviendas de cuando había una pequeña colonia que vivía del cultivo de la tierra -entonces no había la vegetación de hoy- y del mar, en las aguas donde la almeja reina. Ahora sobre todo en una especie foránea, la japónica, que se ha adaptado muy bien y que resulta más fácil de mantener y tiene gran productividad y menos problemas para su cultivo.

Hay mucho que ver en la pequeña isla, que se recorre en dos horas de lado a lado bajo estrictas condiciones por su naturaleza de espacio natural de máxima protección.

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