Como futuro Papa, veo a Madariaga o a Scola, de Honduras y de Venecia
El periodista y escritor, José Catalán Deus, especialista en asuntos papales, estuvo ayer en Vigo promocionando su último libro Después de Ratzinger, ¿Qué?.
Nacido en Madrid, en 1949, José Catalán es autor de novelas como Marzo de aquel año, de poemarios como Testimonium. De transcender milenios y de ensayos como La cuarta guerra mundial: terrorismo, religión y petróleo en los inicios del tercer milenio. Además cuenta con una larga trayectoria profesional como periodista, columnista y director de publicaciones. Ejerció de corresponsal en Londres y Roma. De esta experiencia surge su última obra Después de Ratzinger, ¿Qué?, donde hace balance de sus cuatro años de pontificado y los desafíos que se presentan ante su sucesión.
¿Por qué le atrae tanto al figura de Ratzinger?
Por motivos objetivos y subjetivos. Por una parte, cubrí Roma durante los últimos años de Wojtyla y entonces Ratzinger se perfilaba como el hombre fuerte de su pontificado. También escribí sobre la sucesión de Juan Pablo II, y supuso una gran sorpresa la elección final. Desde entonces, llevo haciendo un seguimiento de su papado y consideré que tras los cuatro primeros años, lo que dura una legislatura laica, era un buen momento para hacer balance.
¿Por qué Ratzinger no entraba en las quinielas para ser papa?
Precisamente por lo importante y llamativo que era. Nadie se esperaba que Juan Pablo II fuera sucedido por su brazo derecho, su alter ego, que además no era italiano, sino alemán, de avanzada edad, 78 años y que suponía el triunfo de la línea más dura.
¿Qué pudo llevar al Cónclave a hacer esta elección?
No se puede olvidar que la Iglesia funciona como una monarquía absoluta, pero sus monarcas son elegidos por un órgano compuesto por 120 altos cargos. Las decisiones se toman en absoluto secreto y a puerta cerrada. Casi siempre el que entra favorito, no sale nombrado. De todas formas esta elección fue muy complicada y ha sido de las más estudiadas: Se resolvió en tres cuartos de hora, ya que en tres votaciones arrasó Ratzinger. El motivo, que la mayoría de los cardenales eran partidarios de una línea continuista. Era el candidato mejor preparado, intelectual, teólogo y político de altura. Las otras tendencias no tenían una alternativa a su altura.
Aseguraron un línea continuista, pero por poco tiempo.
Benedito XVI tiene 82 años, como mucho le queda una década de vida, por lo que la solución fue temporal. Ratzinger llegó a Papa no por ambición, sino para asegurar el legado de Juan Pablo II, y creo que así lo decidieron juntos. El actual Papa es un alemán conservador que siempre quiso ser cura y que así se ha realizado, y que le llegó el nombramiento cuando ya pensaba jubilarse.
¿Cuál es su candidato para suceder a Benedito XVI?
Depende de varios aspectos, entre ellos cuándo se produzca la elección: si dentro de un año o de diez, ya que el Cónclave es un órgano en constante evolución. Para el cambio, apuesto por el cardenal Madariaga, de Honduras. Es joven, preocupado por los problemas actuales y la globalización; además es mestizo, por lo que sería el primer papa no blanco. Es un estilo Obama para el Vaticano. Y para una línea conservadora, apuesto por el cardenal de Venecia, Scola. Pero también hay que tener en cuenta, que Benedito XVI va a nombrar una nueva hornada de cardenales entre los actuales obispos y arzobispos, y ahí puede estar el próximo papa.
Con respecto a estos cuatro años de Benedito XVI, ¿qué balance saca de su pontificado?
Es muy difícil valorar la acción de un papa, porque no tiene programa, ni objetivos definidos. Por primera vez apliqué un método de análisis sobre un papado: establecí cuatro principios defendidos por Ratzinger y analicé sus objetivos. En general es un balance agridulce. Triunfó en darle una lectura tradicionalista a las conclusiones del Concilio Vaticano; avanzó en la cotrarreforma litúrgica, aunque con una aplicación lenta y boicoteada; además consiguió que la Iglesias y los fieles volviesen a las verdades fundamentales del catolicismo. Pero, fracasó en su lucha contra el agnosticismo y el ateísmo.
¿Qué imagen deja Benedito XVI para la Historia?
Frente a la imagen mediática y de superstar de Juan Carlos II, Benedito XVI se presenta como un anciano intelectual.
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