La expresión escrita es cada vez más deficiente en la EBAU
Rosa Pérez, docente de la UVigo que coordina los exámenes de Lengua Castellana alerta de que muchos jóvenes llegan a la universidad “sin saber escribir lo que quieren decir”
La expresión escrita de los estudiantes que hacen los exámenes de la EBAU es “muy deficiente”. Así lo recoge una de las circulares informativas de la CIUG (Comisión Interuniversitaria de Galicia), en la que Rosa Pérez, docente de la Facultad de Filología de la UVigo y coordinadora del grupo de trabajo de Lengua Castellana de las pruebas de acceso a la universidad gallegas, muestra su preocupación por la pobre competencia de los jóvenes a la hora de intentar expresar sus ideas en un texto coherente.
“No es todo el alumnado, por supuesto, pero sí la mayoría”, comenta Pérez a este periódico: “Los correctores de exámenes tienen esa sensación”. Entre los errores de mayor calado la coordinadora de la CIUG destaca un grave problema a la hora de utilizar los signos de puntuación: “No distinguen la coma del punto y recurren a la yuxtaposición continua de oraciones. Muchas veces incluso escriben más de 8 líneas sin utilizar ni un solo signo de puntuación”.
De forma similar, la docente de la UVigo también apunta que a los estudiantes les cuesta mucho construir oraciones subordinadas coherentemente, bien porque no saben utilizar correctamente los pronombres relativos, o bien porque usan los conectores relacionales “de forma aleatoria, poniendo ‘sin embargo’ cuando no existe una oposición, por ejemplo”. Lo mismo ocurre con las preposiciones, señala Rosa: “Las utilizan igual que los conectores, muchas veces sin tener en cuenta el sentido, cambian la preposición que acompaña a los verbos casi como si fueran extranjeros”.
Otro de los problemas que observan los correctores de la ABAU es el vocabulario. Por una parte, abusan de la coloquialidad impropia de un texto académico y por otra, también se da el fenómeno contrario: usan palabras que “les parecen cultas pero nunca lo hacen de manera correcta”.
Es por esta razón que las faltas de ortografía, que siguen estando ahí, son “el menor de nuestros problemas”, sintetiza Rosa Pérez, que añade que no son pocos los alumnos que “no son capaces de escribir lo que quieren decir” y que este problema “no es tan sencillo de arreglar como el de la ortografía”. De hecho, estas dificultades para expresarse ya los empiezan a notar en los primeros cursos de los grados.
“Ahora se leen transversalmente textos muy breves, y estos problemas de expresión creo que tienen que ver con el modo en el que se procesa la información”, explica la docente, que está convencida de que “hay cosas que no se pueden explicar en 200 caracteres y que requieren lecturas pausadas y escrituras detalladas”, por lo que ve necesario poner el foco en ello en las etapas educativas más tempranas de la educación.
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